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"Nunca hubiese jugado contra Alumni"

Estimó: "Fue un gran sacrificio jugar en Idiazábal, Pueblo Italiano, Morrison y Altos de Chipión. Todo eso, para no enfrentar a Alumni"

Repetía José Vilella que su último partido fue la final que Alumni le ganó a Alem en 1975 y que se fue en 1976 por una pelea con Hernán Ríos, un reconocido DT que llegó de Córdoba y marcó época por lo exigente de su trabajo.

Resaltó: “Me pidió que marcara a un tremendo jugador de Estudiantes de Río Cuarto. Hizo una gran jugada, nos pasó a todos, no pudieron cerrarlo los defensores y convirtió. Me recriminó de la peor manera en la cancha y luego la siguió en el vestuario, donde estallé, le tiré los botines y lo fui a buscar. Fue mi último partido. De eso ya no se podía volver”.

Consideró: “Me fui a Sarmiento de Idiazábal, donde aún tengo amigos. Incluso Alumni le prestó a Facundo Depetris por mi buena relación con dirigentes. A Kranevitter lo prestó a Talleres de Etruria y a Unión de Oncativo, porque son relaciones que quedan”.

Destacó: “A Unión de Morrison fui por José Pisaroni, con quien nos hicimos amigos en Alumni. Íbamos con ‘Gringo’ Donatti, ‘Beto’ Schibli, ‘Mono’ Mazzini y ‘Hoyita’ Arce, que jugaba en Unión Central. Nos fue muy bien durante dos años y en 1979 perdimos la final con Sarmiento de Leones”.

Indicó: “En 1980 me fui a jugar a Altos de Chipión, de donde son los Burdisso que jugaban en Boca. Allí integré equipo con el hermano de Binello. Iván Miranda tenía un viajante en su semillería que le dijo que buscaban un 8. Fue un gran sacrificio ese año en la Liga de San Francisco. Viajaba en colectivo y hacía 3 combinaciones. La última, en Morteros”.

Remarcó: “Estaba acostumbrado a esos viajes interminables, porque con un Ami 8 nos íbamos 5 jugadores a Pueblo Italiano, donde jugué en Independiente en 1978. Salíamos a las 5 de la mañana y volvíamos a la madrugada. Yo tenía mi taller y tenía que cuidar la familia”.

Remarcó: “En 1981 arranqué en Unión de Morrison, pero le dije a Grocco que ya no daba más. Se lo dije de frente y me entendió. Dejé grandes amigos en Morrison”.

Insistió: “Todo ese esfuerzo obedecía a que nunca hubiese jugado contra Alumni. Pesaba 73 kilos y hoy peso 80. Siempre fui metódico y me cuidé, pero dejé porque me tenía que operar”.

El actual presidente dijo: “Hace 4 años soy presidente, pero durante toda la vida colaboré cada vez que me necesitó Alumni. Me acuerdo haber arreglado con algunos jugadores, que me querían porque éramos como hermanos. Daniel (Esper) me lo pedía y lo ayudé siempre. Era un gran tipo”.

La cultura del trabajo

El titular del Fortinero explicó: “Hice de todo un poco. Vendía escobas en la calle, aprendí el oficio de bobinado de motores eléctricos. Cuando Menem vendió todo, me quedé sin trabajo y arranqué con los geriátricos hace casi 30 años. Hoy tengo 4, estamos a cargo con mi mujer y mis hijos, más los empleados. Nos interesa la calidad, más que la cantidad. Ninguno tiene más de una docena de personas en piezas privadas y el cuidado es máximo, especialmente en esta época de pandemia”.

Subrayó: “Me crió mi abuela, que vivía a 2 cuadras de la cancha de Alumni, y me enseñó lo básico: tenés que ser buena gente, lo otro viene solo. No sobraba nada, jugué con pelota de trapo en la esquina”.

Acotó: “Yo sabía que, si iba a los bailes o volvía tarde, lo mismo a las 8 de la mañana estaba trabajando. Todo vuelve en la vida”.

Agregó: “Mi felicidad siempre fue trabajar, estar con mi familia, mis amigos y mis perros, que los vas a encontrar en todos lados”.

Recalcó: “La vacuna va a aparecer y pasaremos esta situación difícil. Yo me cuido, porque el riesgo es mayor a los 69 años. Dejo la comida en cada uno de los 4 geriátricos de mi familia y me voy. No entro. Porque hay que ser realista: si no te cuidás, y no sos cuidadoso de quienes cuidan a las personas, vienen los problemas”.

Precisó: “Sólo para mi cumpleaños me junté con mis familiares directos, pero lo hice en tres tandas, de no más de 5”.

Con respecto al club, manifestó: “La comisión no se reunió en forma presencial nunca. Personalmente, no quiero que vuelva el fútbol hasta que no pase la pandemia”.

Aclaró que volver a entrenar “es un compromiso muy importante para el club”. “En el predio hay un matrimonio, con hijos. No quiero que se contagie nadie en Alumni. Hay que cuidarse y minimizar el margen de riesgo de contagio”, enfatizó.

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