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Los abuelos de los 2 siglos: Catalina cumplió 100 años y Cipriano los 108

Para ellos la edad es solo un número. Una memoria prodigiosa y ganas de celebrar la vida. En Las Higueras, Cata recibió el saludo de sus familiares y amigos. En Hernando, la comunidad homenajeó a su habitante más longevo.

Catalina Perlo de Tuninetti cumplió sus 100 años el pasado miércoles en Las Higueras, y don Cipriano Castelli apagó las velitas por sus 108 años cumplidos el jueves. La edad para ellos es sólo un número, es experiencia vivida, es trabajo, sacrificio y muchas ganas de vivir.

Este año, las celebraciones con la familia debieron postergarse por la pandemia, pero en sus comunidades recibieron cientos de llamadas y homenajes. Es que no es poco tener un siglo o más de un siglo de vida, y haber transcurrido por distintos momentos del país y el mundo.

Con una memoria prodigiosa, Catalina repasa hasta con fecha distintos momentos de su vida. “Acá estoy haciendo un poco de fiaca en la cama”, responde desde el otro lado del teléfono esta abuela que ahora espera con ansias la llegada de su primer bisnieto.

“La verdad que sí, ya tengo 100 años. Mis amigos y familiares me decían, tiempo atrás, ‘vamos a hacer un fiestón’, pero esta enfermedad que hay no lo permite”, dice a sabiendas de lo que está ocurriendo con el coronavirus.

Pero el día de su cumpleaños los más cercanos pudieron disfrutar de una celebración íntima. “Ese día tuve una torta, y ahora me trajeron otra que ni la cortamos todavía”, menciona Catalina.

Sobre su vida, señala que proviene de una familia numerosa. “Eramos 10 hermanos, ahora sólo me queda el varón más chico de 90 años, y dos hermanas, una de 98 años y otra de 94”.

Con sólo 18 años se casó con Francisco Tuninetti y en 1952 se radicó en Las Higueras, cuando su marido consiguió trabajo en el Área Material Río Cuarto. “Hemos trabajado mucho, a mí me gustaba coser y tejer. La verdad que hemos trabajado mucho. Estoy contenta con la vida que tuve. Cumplir cien años de vida me parece mentira, a mí me encanta festejar y charlar, me hubiera gustado tener fiesta como tuve en los 80 y en mis 90, pero no se puede hacer nada”, y promete que una vez pasada la pandemia habrá una gran fiesta.

Y añora volver a encontrarse con sus hermanos. “Eramos 10 hermanos, sólo me queda un varón de 90 años, que es el más chico, y dos mujeres de 95 y 98 años”, detalla.

Su hija del corazón, Beatriz, es su fiel acompañante, tiene dos nietos y ahora Catalina espera ansiosa la llegada de su primer bisnieto. “No veo la hora que llegue”, dice.

Al tanto de las noticias, dice estar preocupada por la pandemia. Pero aclara: “No por mí, sino por toda esa gente que no puede trabajar, los chicos, todo eso me preocupa. También toda la violencia que hay”, sostiene.

Consultada si recuerda algún acontecimiento similar a esta pandemia, dice que siendo muy joven supo de una enfermedad que existía, pero al no haber medios de comunicación, la información a la que accedían era muy poca. “Era no más cuidarse, ahora esto es muy feo”, admite.

Más longevo

Don Cipriano Castelli es toda una leyenda en su pueblo natal, allá en Hernando. El jueves celebró sus 108 años de vida, y es el poblador más longevo al menos de Córdoba.

Desde hace ya varios años, el cumpleaños de este abuelo es un acontecimiento para toda la comunidad, que se une en saludos y homenajes a través de los medios de comunicación. Es que este hombre nació casi junto con el pueblo.

Aun con sus 108 años, sigue viviendo solo en su casa, y tiene una señora que lo cuida desde hace ya tiempo.

Su nieto, Guillermo, señala que su abuelo está al tanto del acontecer en el país y el mundo.

“Es un lector del diario y seguidor de las noticias. Sabe que hay una enfermedad, y nos dice a nosotros que nos cuidemos”.

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