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"Va a seguir la asistencia alimentaria pero la salida es reconstruir el empleo"

El ministro de Desarrollo Social de la Nación indicó que el Estado seguirá acompañando a la gente en la emergencia pero que la decisión es ir transformando los planes sociales. Actualmente, de 17 millones de familias que hay en el país, 9 millones perciben el IFE

De los 17 millones de familias que hay en Argentina, actualmente 9 millones están recibiendo el Ingreso Federal de Emergencia (IFE), que el gobierno nacional puso en marcha para atender las consecuencias sociales de la pandemia y la cuarentena. La cifra permite dimensionar la magnitud de la catástrofe.

Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social de la Nación, aseguró que la decisión política del Gobierno es sostener la asistencia porque la crisis seguirá. Aunque la intención es reconfigurarla, darle un nuevo perfil, más enfocado en generar trabajo que en cubrir la emergencia alimentaria.

El martes, Arroyo encabezó la reunión virtual del Consejo Federal Argentina Contra el Hambre y dio un informe sobre las acciones que se están llevando adelante para proveer alimentos a 11 millones de personas.

El ministro habló ayer con el programa Mensaje Directo, que se emite por Quatro TV y Somos Río Cuarto.

- ¿Qué decisiones se tomaron en la reunión del Consejo Federal Argentina contra el Hambre?

- Se definieron tres temas centrales. Uno es la situación actual. Llegamos a 11 millones de argentinos que reciben asistencia alimentaria. Y lo hacemos entre el Estado, que ha desplegado una red importante y ha volcado recursos, más las organizaciones sociales, las escuelas, las iglesias, el sector privado, que ha hecho un aporte muy importante. Una línea que queremos trabajar, con el tiempo, es ir fortaleciendo los comedores comuntarios, que vayan siendo también centros deportivos, culturales, de apoyo escolar y que la gente vuelva a comer a la casa. Es una tarea que hay que llevar adelante: hay que fortalecer el alto nivel de cobertura que hoy existe. Lo segundo es que, si bien hay cobertura, tenemos problemas de calidad nutricional: muchos fideos, harina y arroz. Poca leche, carnes, frutas y verduras. Tenemos que ir a un sistema de calidad nutricional y generamos una comisión de trabajo específicamente para mejorar la calidad nutricional. Lo tercero que definimos es la producción de alimentos: ayudar a la agricultura familiar, a los pequeños productores, a la economía social, a mucha gente que produce alimentos y debe lograr tener más escala y acercar al productor con el consumidor. Esos tres ejes fueron los que desarrollamos y vamos a tener reuniones mensuales para profundizar esas líneas.

- ¿Es una asistencia que hay que sostener en el tiempo, que no implica sólo una atención en la emergencia? Massei, ministro de Desarrollo Social de Córdoba, planteó que la situación social más complicada empezará a verse en octubre y noviembre porque se van sumando más personas que requieren asistencia y además porque las personas que ya la reciben seguirán necesitándola.

- Sin ninguna duda. Pasamos de 8 millones a 11 millones de personas que necesitan asistencia alimentaria. No vamos a volver a 8. Hay mucha gente que requiere asitencia, acompañamiento. Hoy (por ayer) tuvimos una reunión con todos los ministros. El ministro Carlos Massei justamente planteaba eso: los desafíos de la pospandemia. Hoy la política social es 90 por ciento asistencia alimentaria, 10 por ciento empleo. Eso es hoy. Aspiramos que a fin de año sea 50 y 50 y que el año que viene el eje central sea el trabajo. Por eso pusimos en marcha el plan Potenciar Trabajo, que parte de la base de que la mano de obra intensiva va a estar dada por la construcción, por la producción de alimentos, por el sector textil, la economía del cuidado y por el reciclado. En esos cinco sectores estamos viendo la posibilidad de generar más trabajo. En función de eso pusimos en marcha este plan que tiene que ver con transferir fondos para máquinas y herramientas, un sistema de crédito no bancario, un registro para que la gente se anote como monotributista social y que durante dos años esté exenta de pago. Es un esquema que va a seguir con la asistencia alimentaria pero que contempla que, claramente, la salida pasa por la reconstrucción del trabajo.

- Es decir, el planteo es que no se perpetúe la asistencia alimentaria y se haga eje en lo laboral.

- Absolutamente. Por eso, el esquema que lanzamos pasa por vincular planes sociales con trabajo. La persona que tiene un plan social cobra la mitad del salario mínimo, esa es la base. Si lo contrata por ejemplo un Municipio que va a hacer viviendas o cloacas, igual sigue cobrando el salario de base y le tienen que completar el ingreso. Lo mismo pasa con el sector privado: si a alguien que cuida personas lo contrata una obra social o una prepaga, ese beneficiario sigue cobrando el plan social y tiene que completarle el ingreso el sector privado. Es una forma de vincular los planes sociales con el trabajo. Otro cambio que hicimos es que las personas que cobran planes sociales tienen una cuenta en el Banco Nación. Ahora la cuenta está a nombre de cada persona, de modo tal que pueda ir vinculándose con otras actividades. Si cobra un plan social y además hace changas, o si tiene otra actividad y alguien le paga con un cheque o le deposita, lo va a hacer en esa cuenta como una manera de que crezcan los ingresos y que las personas vayan saliendo de la asistencia a través del trabajo.

- ¿Qué implican las mesas regionales que se van a hacer en el marco del plan Argentina Contra el Hambre y cómo impactaría en Córdoba?

- Hemos tenido el encuentro de la Mesa Argentina contra el Hambre. Lo que he propuesto es hacer mesas regionales. Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe forman parte de la Región Centro. La idea es tener mesas específicas de cada región no sólo para ver la situación alimentaria, sino la producción de alimentos y las líneas específicas que hay que potenciar. El ministro Massei planteó también la necesidad de fortalecer las regiones. Creemos en el desarrollo local, creemos que Argentina debe reconstruirse de abajo hacia arriba. No tengo que hacer programas enlatados. Está claro que hay que generar mecanismos de descentralización y adaptarnos a cada realidad regional. Vamos a ir generando mesas para que en cada región podamos llevar adelante líneas de trabajo no sólo alimentarias sino salidas a través del trabajo.

- ¿Cuál va a ser el futuro del IFE o cómo se va a reconvertir teniendo en cuenta que fue una decisión que sirvió para contener el momento más complicado de la cuarentena y que evitó que los índices sociales fueran todavía más preocupantes?

- En estos momentos se está cobrando el IFE 3, el ingreso familiar de emergencia de 10.000 pesos, que se termina de cobrar avanzado el mes de septiembre. Hemos analizado siempre distintas alternativas: el presidente Alberto Fernández se comprometió con sostener la situación social, a acompañar a la gente, a no dejar a nadie con falta de apoyo del Estado y así lo está haciendo. Nosotros, en el Ministerio, tenemos un presupuesto para todo el año y al 31 de julio, en 7 meses, ejecutamos el 139 por ciento del presupuesto. Eso marca la decisión del Presidente de dotar de presupuesto al área. Si uno quiere saber de verdad hacia dónde va un gobierno, tiene que mirar los números del presupuesto. Hay una decisión política, que se ha plasmado en el IFE. A la vez vamos evaluando distintas alternativas. También eso marca el nivel de deterioro que hay en Argentina: el IFE abarca a 9 millones de familias. Tengamos en cuenta que hay 17 millones de familias en Argentina y que 9 millones cobran el IFE porque están en situación de informalidad, porque son monotributistas de categorías más bajas, eso marca el deterioro y la necesidad de seguir acompañando, de eso no hay duda.