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"Hay que jugar con esa mixtura entre el modernismo y lo esencial"

Así explica Nicolás Casalánguida a la disciplina hoy, entre las nuevas tendencias futuristas y los fundamentos básicos del juego. El nacido en Comodoro Rivadavia dirige Aguacateros de Michoacán en la Liga mexicana

Nicolás Casalánguida es uno de los entrenadores más valorados del básquetbol argentino. Campeón de Liga Nacional a los 32 años, a los 30 ya era uno de los asistentes de Sergio Hernández en la selección y a los 41 es candidato a mejor DT en la Liga mexicana. Dialogó con Puntal y esto dijo:

“La adaptación acá fue muy buena, es mi segunda temporada en este equipo. El año pasado junto a Aguacateros llegamos a la final de conferencia y este año el equipo va primero y hemos batido el récord de la franquicia en fase regular. Es un año muy positivo, estamos todos muy contentos y en el final ya de la fase regular con cuatro partidos y listos para el comienzo de playoffs, que seguramente será la etapa más interesante porque es definitiva y también la más exigente. Estamos con la mirada puesta en luchar por el título nuevamente. La adaptación ha sido buena, la Liga, a pesar de algunas complicaciones por Covid, se ha disputado normalmente y también hay un trabajo de logística muy bueno para jugar en esta situación. No es una burbuja como la NBA, no estamos todos en un mismo lugar, hay muchos méritos de la Liga para que esto se pueda jugar”.

-Hoy Gustavo Ayón como referente del básquet mexicano en Europa, antes Lalo Nájera en la NBA, ¿cómo es la idiosincrasia del mexicano con el básquet?

-Lo vive con mucha pasión realmente, a mí me sorprendió cuando llegué a Morelia. El nivel de efervescencia que hay en las canchas, con mucho público, ni hablar de la infraestructura que es muy buena, hay muchos estadios para cinco mil personas o más. Para darte un ejemplo, nosotros la temporada pasada, sin pandemia en playoffs, llenamos todos los partidos, tanto de local como visitante. Estaba todo vendido, todos los juegos, no había entradas para la venta, hay una muestra clara de interés, de efervescencia. La gente sigue mucho a las franquicias, acá son franquicias, no clubes como en Argentina, eso tiene sus particularidades, por ejemplo, como lo vemos en la Liga Nacional. Realmente hay mucho interés, ahora se permite sólo el treinta por ciento de aforo y, por ende, los partidos se publican por Facebook y hay juegos con muchísima trascendencia con muchas visitas. Se vive con interés, entusiasmo y pasión.

-Sos muy joven y tenés mucha experiencia, siguiendo el ejemplo de Sergio Hernández, Lamas o Magnano, ¿cómo es hacerte cargo de un plantel profesional siendo tan precoz? Te pasó en los primeros tiempos en Gimnasia de Comodoro.

-Siempre he sido un poco precoz para la profesión. He empezado muy joven, a los 24 o 25 años empecé como asistente de Gimnasia de Comodoro, equipo que fue campeón con Fernando Duró como entrenador. Por cuestiones económicas, el club me dio la responsabilidad a los 28 años siendo muy joven para ser entrenador y empecé joven. Fue como empezar madurando etapas en poco margen de tiempo, después llegó la selección argentina a los 30, el primer campeonato a los 32. Fue algo que yo tomé con mucha naturalidad. Entendiendo que el liderazgo se ejerce desde el conocimiento, de la cohesión colectiva, del trabajo en equipo y que más allá de la edad cronológica de una persona, lo que se necesita es el conocimiento y la experiencia. Como yo empecé a trabajar a los 14 como monitor en Gimnasia de Comodoro, esto pasa en todos los clubes, en Banda Norte o Acción Juvenil pasa lo mismo. Gimnasia era el club de mi barrio y eso me fue dando experiencia, por ahí sorprendía, se preguntaban como alguien tan joven iba a tener un equipo profesional. Fui conviviendo con eso y demostrando que con el conocimiento y la experiencia podía canalizar y superar los obstáculos que la profesión te pone, que son muchos y que siguen siendo muchos. Es una profesión muy hostil y te pone en situaciones así, a pesar de la experiencia los obstáculos están a la orden del día. Lo vivo con mucha naturalidad y pienso que es la mejor profesión del mundo.

-Es el básquet un deporte en franca evolución con la NBA como máxima expresión. ¿Cómo se observa eso desde el mundo FIBA?

-El básquet siempre ha tenido a esta evolución permanente que mencionás, no sólo en la NBA, sino también en el mundo FIBA. Pasa que la NBA al ser la mejor liga del mundo es precursora de tendencias, realmente vemos que lo que empieza a suceder en la NBA se empieza a canalizar en otras ligas del mundo, entendiendo siempre que es una liga de un atletismo fuera de la órbita de lo convencional porque los mejores cuerpos y jugadores están ahí y eso implica ver cuáles son las tendencias del básquetbol moderno.

-Hoy el tiro de tres puntos es la principal alternativa, por ejemplo.

-Sin lugar a dudas el tiro de tres puntos, o el small-ball que propuso Goldes State Warriors, ahora Mike Dantoni, en Houston, hace lo mismo, jugando con una alineación baja con jugadores todos de metro 1.96, 1.97 sin grandes hombres. Eso es una muestra de la diferencia que existe en el juego y ni hablar de las cualidades atléticas. Lo mismo hacen los Miami Heat (ultimo subcampeón de la NBA) que han generado una cultura del trabajo físico y de la elección del talento de acorde a sus cualidades físicas, se resalta en la película “Moneyball” que se empieza a generar a partir de la estadística avanzada y a partir del análisis profundo de lo que tiene que ver con lo físico y atlético de la elección del personal. El mundo va hacia eso, con muchas cuestiones que tienen que ver con erradicar el básquet convencional, aunque yo en estas cuestiones soy muy estricto con el tema de las esencias y las bases, si los entrenadores de minibásquet consideran que todo es tirar de tres o correr y tirar y no prestarle atención a lo que tiene que ver con los fundamentos básicos del juego que son tan importantes como siempre. Hay que jugar con esta mixtura que tiene que ver con el modernismo y lo esencial, por eso lo hace tan atrapante e interesante.

-Estuviste junto con Álvaro Martin (quizá el periodista de habla hispana más reconocido en el mundo NBA) relatando las finales para la NBA League Pass, ¿cómo fue esa experiencia?

-En principio fue distanciarme y diferenciarme de que yo no soy un periodista. Vivo con una periodista cordobesa y me mata si digo que lo soy. Solamente comparto la posibilidad de trabajar junto a Álvaro Martín en NBA League Pass, ha sido excelente y un motivo de inspiración para poder profundizar el conocimiento de la NBA y qué más interesante y gustoso de poder hacerlo con Álvaro, que es una eminencia del mundo del básquet de la NBA y FIBA. Fue fantástico, esperemos que se siga sosteniendo, es algo que me sorprendió, Álvaro confió en mí para ser su compañero de experiencia. Fue un aprendizaje poder comentar porque, si bien uno convive con el básquet, analizar y transmitir a la gente que está tomando un café o comiendo una pizza, que no es un fanático o no es un experto hay que tratar de llegarle, que se entusiasme con palabras simples y no tantos tecnicismos. Tuve y tengo un maestro, veo un margen interesantísimo para crecer desde ahí.