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"La ley de biocombustibles es un apoyo muy fuerte para proyectarse y crecer"

Manuel Ron, presidente de Bio4, habló del proyecto que se aprobaría antes de fin de año en la Legislatura provincial. Dijo que Córdoba debería transformar entre el 80 y el 90 por ciento de los granos que produce

Manuel Ron, presidente de Bio4, declaró que la nueva ley provincial de biocombustibles, que el oficialismo pretende tener aprobada antes de fin de año, implicará un fuerte apoyo a una industria que, actualmente, se encuentra en un momento complejo por el congelamiento de precios decidido a nivel nacional.

- Está en análisis la ley de biocombustibles en la provincia. ¿Qué implicará para el sector?

- El gobierno de Córdoba anunció que para fin de año quiere tener sancionado el proyecto de ley de biocombustibles provincial. Entendemos que es un apoyo fuertísimo a toda la industria para que pueda proyectarse y crecer. Entendemos que tanto el uso de bioetanol y biodiesel en las flotas oficiales como en el transporte público, las experiencias con aumentos de corte o el uso de mezclas de altos contenidos de biocombustibles, como ya se dan en otras provincias u otros países, como Brasil, son experiencias concretas de que se puede aumentar el uso del biocombustible, que hoy a nivel nacional encuentra una dura pelea de parte de todo el lobby petrolero que no quiere perder participación de mercado. Así que es una muy buena iniciativa del gobierno provincial, que seguramente va a plantear una serie de beneficios para los productores, y se puede llegar a incorporar también el biometano, que es el gas natural renovable hecho a partir de la biodigestión de materias de residuos orgánicos, pecuarios, el tratamiento de los efluentes de los criaderos y demás, que puede venir a complementar lo que es el GNC para los autos o el gas natural para las casas. Eso puede generar mucho desarrollo en el interior de la provincia. Para ser gráfico, cada aumento que se dé en un 1 por ciento del corte, por ejemplo, llevar el porcentaje del 12 al 13 por ciento implica la construcción de una planta como Bio4. Eso es muy relevante porque genera mucho desarrollo en el interior de la provincia. En Córdoba, que es la primera productora de maíz a nivel nacional, se dan todas las condiciones: tenemos la materia prima, experiencias de plantas de bioetanol y tenemos la industria automotriz que construye los autoflex que se usan en Brasil. O sea que en Córdoba se da todo: es como el ecosistema perfecto para que la industria de los biocombustibles se explaye en su máximo potencial.

- ¿Serviría la ley para afrontar parte de la crisis actual o sería un modelo de lo que se puede hacer a nivel nacional?

- La coyuntura actual se está dando por el precio congelado. Es una coyuntura artificial porque se genera más por la urgencia del gobierno nacional, que busca contener la inflación con un congelamiento artificial que es insostenible porque en un país con inflación de más del 30 por ciento anuel, con el precio de la materia prima en alza, con devaluación muy fuerte, cuando tenés gran parte de los insumos de producción en dólares, es inviable. Es una olla a presión. En algún momento tenés que acomodar las tarifas y cuanto más las comprimís más grave va a ser la crisis de salida de ese congelamiento. Creo que esto de la ley de biocombustibles provincial es una visión del gobierno provincial de largo plazo, de poner la semilla para poder sembrar una política más amigable con el medioambiente, que promocione el uso de combusibles renovables y que proyecte una mayor transformación de las materias primas en la provincia.

- ¿Debería ser una perspectiva a futuro por la cuestión ambiental?

- Por supuesto. El tema ambiental es clave y el tema de generar empleo es la otra. Un mayor corte implica una mayor demanda, con la mayor demanda se disparan inversiones y ahí viene el empleo genuino, de calidad. Ese es un mecanismo que es el ABC de lo que es generar empleo genuino. El gobierno provincial está muy enfocado en ese tema y, si en algo somos competitivos en Córdoba, es en producir maíz, transformarlo en bioetanol, burlanda, generar clusters ganaderos que puedan transformar la proteína vegetal en proteína animal, poder faenar los animales acá y exportar parte de esos cortes a otros países. Argentina necesita dólares y hay que pensar en la exportación para que no se repliquen estas crisis cambiarias que nos agobian a los argentinos. También hay que crear empleo genuino para que no toda la carga esté en el Estado sino que el sector privado dé empleo, buenos trabajos y buenos sueldos, y pienso que Córdoba debería transformar en biocombusbiles el 80 o el 90 por ciento de los granos que produce la provincia y creo que el ministro Busso está en eso. Si Córdoba transformase el 80 o 90 por ciento de los granos en etanol, carne vacuna, carne aviar, carne de cerdo, eso generaría una cantidad enorme de puestos de trabajo.

- Se había hablado de una exportación de 50 mil metros cubicos a Brasil. ¿Es difícil cumplir ese objetivo?

- Hay un momento del año en que Brasil es importador. Importa mucho de Estados Unidos y hoy tenemos un combustible muy competitivo que es el etanol, con precios muy competitivos. Entonces, es muy factible exportar esos 50 mil metros cúbicos en el contexto actual en el que la oferta es superior a la demanda. Eso generaría una descompresión de los volúmenes. Es muy interesante poder exportar a Brasil. En Brasil, el 45 por ciento de los autos que funcionan a nafta usan etanol. El 45 por ciento del volumen de las naftas es etanol. Eso es porque el corte en las naftas es del 27,5 y porque hay autos que usan etanol puro.

- ¿Cómo llegó a eso Brasil y Argentina está con un corte del 12%?

- Mirá, Brasil llegó con una política de Estado que empezó a fines de los 70, cuando Argentina arrancó con su plan alconafta. Lo que pasa es que cuando en Argentina los precios relativos del alcohol y el azúcar fueron favorables para el azúcar, los mismos ingenios azucareros dijeron ‘no me obligues a hacer etanol, voy a hacer azúcar’ y autoboicoteamos el plan alconafta. Y Brasil siguió con la política de Estado y promocionando el uso de etanol. Al principio hay que promocionar esas políticas y después el mercado tracciona solo. En Brasil el etanol no recibe subsidios y es el 45 por ciento de las naftas. En Argentina, Bio4 es la planta de etanol más vieja y tiene 8 años y hoy estamos discutiendo la nueva política de biocombustibles a nivel país y hay mucho lobby petrolero que no quiere aumentar los cortes. La diferencia de la dinámica de negocios de Brasil y Argentina es muy clara. Cuando en 2012 se puso en marcha Bio4, en Brasil había una o dos plantas que producían. Acá, con la ley 26.093, en dos años o tres se pusieron en marcha las cinco plantas que funcionan hoy y después no hubo más inversiones. En estos ocho años, en Brasil se construyeron más de 15 plantas de etanol de maíz, o sea que nos pasó en la curva. En términos de la industria transformadora de etanol, aprovechó mucho mejor el envión de estos 8 años y construyó más de 10 plantas. Nosotros hicimos cinco y nos quedamos ahí.

- Brasil tiene el quinto surtidor, ¿no? Eso permite cargar directamente bioetanol.

- En Brasil, se usa el autoflex. Entonces, tenés el surtidor que es E100, etanol hidratado. Siempre vale un 20 o 30 por ciento menos que la nafta. En San Pablo, un taxista calcula y, si le conviene, carga etanol, si no carga nafta y tiene la posiblidad de elegir. Si quiere usar un combustible renovable, tiene la opción.

- A nivel nacional se dice que la ley se va a prorrogar.

- Sí. Hay como dos líneas de trabajo. Una es la prórroga que está planteando sobre todo el sector azucarero. Por otro lado, el sector petrolero no quiere ningún crecimiento del corte. Pero creemos que se va a imponer algún mix de un nuevo régimen. Nosotros pretendemos que se vea a largo plazo, que se plantee un régimen a 15 años. No hay que inventar nada sino usar lo que ya funcionó.