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Sin respuestas, los biocombustibles están cada vez más cerca del quebranto

La agonía se prolonga sin que se tomen medidas a nivel nacional. El precio del alcohol está congelado desde diciembre

La industria de los biocombustibles continúa agravando su crisis y se acerca peligrosamente al precipicio. La floresciente actividad promovida a partir de 2006 con una ley que le fijó reglas de juego y dio impulso creció sin pausa hasta mediados de la última década, pero comenzó a tener inconvenientes a partir de ese momento, con una profundización pronunciada en los últimos 10 meses. Este último es el plazo que lleva sin que la Secretaría de Energía actualice los precios, mientras sus costos siguen creciendo y la demanda se desmoronó por efecto de la pandemia. El etanol y el biodiésel sufrieron el arrastre que tuvo la caída de los combustibles en los surtidores por efecto de la pandemia. Todo encajó en una tormenta perfecta.

Ayer, el Instituto Argentino de Energía (IAE) General Enrique Mosconi, que lidera el exsecretario de Energía Jorge Lapeña, emitió un comunicado advirtiendo sobre un escenario inminente de quebranto de las empresas del sector, conformadas básicamente por dos grupos: las etanoleras, que producen alcohol a partir de maíz o caña de azúcar y que luego se mezcla en un 12% en cada litro de nafta; y las de biodiésel, elaborado a partir de la soja, que corta el gasoil en un 10%. Geográficamente, las primeras están radicadas en el cordón maicero del centro del país y en las tres provincias que más caña producen: Jujuy, Salta y Tucumán. Las de biodiésel tienen presencia mayormente en Santa Fe y Buenos Aires. Todas están en la misma crisis terminal a menos que haya una reacción rápida desde el gobierno nacional para rescatarlas.

El IAE recordó que en una solicitada de la Cámara de Empresas Pyme de Biocombustibles publicada el 7 de septiembre le reclamó al Poder Ejecutivo regular el precio del biocombustible que se mantiene congelado desde diciembre de 2019, lo que en caso de no hacerse llevaría al cierre de dichas plantas.

“Se trata de un hecho anormal, ya que la producción y el consumo de biocombustibles en Argentina se realizan en el marco de un Régimen de Promoción establecido por la Ley vigente Nº 26.093 y la fijación del precio de retribución a los productores es una función de la Autoridad de Aplicación de dicha Ley: la Secretaría de Energía. Allí hay un primer punto de observación vinculado a la estratégica cartera que tuvo a Sergio Lanzini hasta agosto como titular sin demasiada relevancia y luego fue reemplazado por el diputado neuquino Darío Martínez, que fue nombrado el 22 de agosto pero que asumió recién esta semana, un mes después, debido a una insólita disputa política por la banca que dejaba en la Cámara Baja. Por eso, la Secretaría de Energía acumuló una cantidad de problemáticas que deberá desatar rápidamente si no quiere profundizar las graves crisis que atraviesa el sector.

En esa línea, el IAE remarcó la función de los biocombustibles en la matriz energética argentina, el aporte a la balanza comercial energética y a los compromisos de reducción de emisiones comprometidas por la Argentina ante la comunidad internacional.

“La función de los biocombustibles es fundamental en la matriz energética argentina y en la de muchos de los países del mundo. Los aceites vegetales representan el 3% de la Oferta Total Interna de Energía Primaria, y los alcoholes vegetales el 1%. En conjunto el 4% de la energía primaria de nuestro país es responsabilidad de los insumos para producir biodiésel y bioetanol. Esta participación relativa, casi inexistente a principios de la década del 2010, equipara prácticamente la participación relativa de estas fuentes de energía a la de la energía hidroeléctrica (4,4%), y supera la de la energía nuclear (2,4%)”, enfatizó el Instituto.

El mismo informe destaca que no es menor tampoco la contribución del biodiésel al balance del comercio exterior energético de la Argentina: en 2019 se exportaron algo más de 1 millón de toneladas por 775 millones de dólares, valor inferior al de los tres años anteriores (entre 1.200 y 900 millones de dólares), con buenas perspectivas futuras a partir del acuerdo Mercosur-UE, que levantaría restricciones comerciales impuestas por los países europeos, que son el primer mercado para nuestros productos.

Además, contribuyen a la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero y mezclados con los combustibles convencionales –gasoil y naftas- en proporciones variables permiten reducir las emisiones globales y con ello cumplir con los compromisos asumidos por nuestro país con la comunidad internacional.

“En este contexto es difícil entender por qué el gobierno nacional somete con su inacción, al no fijar las retribuciones adecuadas a las empresas productoras, al riesgo de quebranto y desaparición”, advirtió el IAE.

La situación en 2020

La pandemia del Covid expuso en forma aguda muchos problemas estructurales crónicos que el sector energético arrastra desde tiempo atrás. La cadena de valor de los biocombustibles también los ha sufrido.

El Informe de Tendencias del IAE Mosconi con datos oficiales al mes de julio de 2020 muestra que las ventas de naftas y gasoil en conjunto se han reducido en un 19,4% respecto al mismo mes del año anterior. Esto implica un fuerte impacto para la industria productora de biocombustibles, que ve reducidas sus ventas en igual proporción. Estos datos se reflejan también en la caída de la producción de biocombustibles: en junio de 2020 la producción de bioetanol y biodiésel fue 28% y 24% inferior a igual mes del año anterior.

Sugerencias del IAE

Como cierre, el IAE Gral. Mosconi pidió a la Secretaría de Energía que fije con carácter de urgente los precios de los biocombustibles y recomiende al Poder Ejecutivo la prórroga por un año a partir del 1° de mayo de 2021 del Régimen de Promoción de la Ley 26.093, que es otro punto importante porque se vence a fines de abril del año próximo.

También el IAE solicitó a la Secretaria de Energía un informe sobre el cumplimiento de los porcentajes de mezcla en los últimos 24 meses, algo que la Provincia ya reclamó en su momento ante la duda sobre si se cumple con la mezcla exigida por ley.

Por último, pidió también que se fije en forma fundada los porcentajes de mezcla para biodiésel y bioetanol para el período de extensión de la ley.