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Bolivia llega a los comicios con la peor situación económica en décadas

Derrumbe de la actividad, cierre de empresas y una ola de despidos son tres de las causas de la actual crisis

Las elecciones generales en Bolivia del próximo domingo se darán en el peor escenario económico en décadas, marcado por el desplome de la actividad, el cierre de empresas y una ola de despidos exacerbada por la pandemia del coronavirus.

Según el último reporte del Instituto Nacional de Estadística (INE), el desempleo urbano casi se duplicó desde fines de 2019 y alcanzó el 8,4% en el segundo trimestre de 2020, lo que agravó los niveles de pobreza de la población activa de este país, que tiene una de las economías informales más altas del mundo, con cerca del 62% de trabajadores en negro.

En tanto, el producto interno bruto cayó a -11,1% en el segundo trimestre y el saldo comercial exterior de agosto se situó en -30 millones de dólares.

Si bien todas las actividades económicas se contrajeron, las cifras publicadas por el INE muestran que los sectores más golpeados por la crisis son la minería, la construcción y los servicios de recreación y alimentos.

Ante este contexto de recesión, los pronósticos sobre la caída total del PIB boliviano en 2020 varían según los diferentes organismos multilaterales.

Mientras la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) situó la caída en 5,2%, el Banco Mundial vaticinó una contracción del 7,3% y el Fondo Monetario Internacional (FMI), de 7,9%.

En todo caso, todas estas cifras adelantan un declive récord, ya que el peor registro que tuvo el PIB boliviano fue de 4% en 1983, cuando el país enfrentó una devaluación e inflación históricas. Un dato que quedaría lejos de las mejores predicciones para 2020.

Tras la bonanza vivida por el precio de las materias primas que hizo crecer al país por encima del 4% entre 2010 y 2018, un período en el que se redujo la pobreza y la desigualdad, la economía boliviana había empezado a ralentizarse en los últimos años.

Pero el Covid-19 profundizó la ya difícil situación que atravesaba desde la anulación por supuesto fraude de los comicios de octubre de 2019, que derivó en la renuncia forzada del entonces presidente Evo Morales y en la formación de un gobierno de facto, a cargo de Jeanine Áñez.

Los cinco meses de cuarentena estricta impuestos entre marzo y agosto por las autoridades para frenar el avance del virus complicaron aún más esta situación, agravada además por la contracción económica mundial y el desplome de los precios del petróleo, señaló el Banco Mundial en un informe.

Aunque el gobierno de facto está elaborando un estudio sobre el impacto económico que está teniendo la crisis de la pandemia en el país, diferentes informes de agrupaciones empresarias dan cuenta de una situación crítica.

"Se cerraron 120.000 unidades productivas pequeñas a nivel nacional, otras cambiaron de rumbo. Lamentablemente, a eso nos están obligando", dijo el mes pasado el presidente de la Confederación de Micro y Pequeñas Empresas, Néstor Conde.

En consecuencia, Conde afirmó que creció el comercio informal "porque se ha generado desempleo en muchas unidades productivas".

Algo ratificado por la gerente general de la pyme de tejidos de alpaca Orígenes Bolivia, Claudia Méndez, quien aseguró que sus proveedores, artistas y artesanos se volvieron informales por la crisis.

"Este ha sido el último golpe, ya fue muy duro a partir de los conflictos de octubre", precisó en referencia a la crisis política desatada en 2019, desde la cual sus actividades productivas y comerciales no fueron las mismas.

Por otra parte, la Cámara Nacional de Comercio (CNC) estimó que en aproximadamente 70 días de confinamiento el sector empresarial perdió al menos 400 millones de dólares.