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"Ser otra vez campeón con Colón sería ideal"

Julio Giraudo logró 6 títulos con el Rojinegro, pero a los 35 años asegura: "Con fe y con esfuerzo todo es posible. Quiero jugar mi vigésima temporada en Primera y sería muy lindo cortar estos 10 años sin dar una vuelta con Colón"

Julio Giraudo fue capaz de obtener 6 títulos con Colón de Arroyo Cabral desde 2005 a 2010.

“Mono” es tan ganador que, pese a ser el arquero más exitoso del Rojinegro y uno de los más laureados de la historia del fútbol local, aún lamenta las finales perdidas y hasta cuenta los días para regresar a jugar a los 35 años.

Recuerda su formación en River Plate, su debut en el equipo de su pueblo, Ricardo Gutiérrez, de La Palestina, con Oscar Formía; su paso por Talleres de Córdoba, donde le faltó paciencia para esperar cuando saltó a cuarta división, su regreso a tierra santa con su padre de entrenador y sus recordados momentos en Alem, San Lorenzo de Las Perdices y Unión Lagunense, donde también fue protagonista de instancias decisivas.

Reconocido por sus condiciones, su capacidad de llegar justo a la pelota, sus reflejos notables y su temperamento, que muchas veces también le jugó en contra y le costó estar afuera de la cancha mucho tiempo, “Mono” se ríe de los goles pavos que recibió y afirma: “La final perdida en el Chateau Carreras ante Jorge Ross era el broche de oro para una generación que se cansó de ganar en Colón. Pegamos 3 tiros en los palos pero no quiso entrar y cuando entró nos anularon mal un gol. Esa experiencia fue increíble y, aunque fuimos subcampeones del Provincial, nos quedó gusto amargo”.

Con su habitual picardía insiste: “Voy a volver a jugar. La pandemia ya está pasando y no me sacará del fútbol. No iba a jugar este año por la sanción que me dieron, así que no tengo mucho para lamentarme. Ahora ya cumplí y tengo ganas de seguir jugando”.

Agradeció a su familia: “Mi señora, Malena Moitre, siempre me apoyó. La conocí hace 15 años cuando empecé a jugar en Colón y hace 5 años que convivimos. Estoy terminando una pileta en mi casa en plena pandemia”.

Locos por el fútbol

Su hermano Ramiro también es un destacado delantero del fútbol local, su padre fue jugador y arquero reconocido en Ricardo Gutiérrez y en equipos locales, pero su madre y su hermana son fanáticas y lo siguen a todos lados. “No era fácil con mi familia ser arquero. Me metían presión y las críticas eran fuertes, al hueso”.

Resalta: “Me veo jugando en Colón el año que viene y luego como dirigente de Ricardo Gutiérrez. Me eligieron presidente, pero aclaro que me pusieron al frente de la comisión. No pudimos asumir porque el club fue normalizado y ahora hay que esperar que pase la pandemia para realizar la asamblea. El gran objetivo es volver a la Liga, pero también sumar otras actividades como vóley, que atraiga a la mujer deportista”.

Señala: “Ser parte de una familia futbolera que siempre apoyó en el club me permite ver que hay muchas cosas para mejorar, pero hay que empezar por la papelería, normalizar al club, sumar a toda la gente para revolucionar el pueblo y lo prioritario es el mejorar el salón. Ya le compramos 100 sillas, pero hay que acondicionarlo”.

Indicó: “Arreglamos los baños, la cocina y estábamos remodelando la sede para poder hacer fiestas. El pueblo es chico y cuando se hace fútbol oficial demanda estar todos los días. Hace falta mucha gente y ser ordenado económicamente, porque es muy difícil poder costearlo cuando tenés que traer 15 refuerzos. Abrir la sede y acomodar las instalaciones es lo primero. La pileta es clave. Después intentaremos volver a hacer fútbol. La Liga no puede aceptar que no haya agua caliente en un vestuario”.

Ejemplifica: “Soy un loco del fútbol, pero ver que hay vóley femenino y masculino es muy positivo. Ya no es sólo fútbol, hoy se abre un abanico más grande de actividades, y no sólo en deporte puede ayudar y convocar un club. Hay que darle pertenencia a la gente, para que vuelva al club, y la pileta de natación es clave”.

Indica: “Con el apoyo de la Municipalidad el pueblo podrá participar en la Liga. La pandemia cortó la campaña de socios, pero vamos a reactivarla. Colaboramos con los chicos de la promoción para que se encarguen del cobro”.

Recuerda:“Hay un proyecto para iluminar la cancha. No es fácil en un pueblo de 500 personas, pero hay que adaptarse a los tiempos y trabajar en función de lo que pide la gente y lo que necesita el club. Si sale un subsidio... Yo jugaba al fútbol todo el día, porque era lo único que había. Ahora hay otras disciplinas y la mujer también se agregó a la vida deportiva”.

Vuelve sin que lo llamen

Agrega: “Estoy bajando kilos porque tengo que llegar en óptimas condiciones al inicio del campeonato. Tengo 35 años, pero voy a estar mejor nunca para poder ganar el título que a Colón se le niega desde 2010”.

Ese fue la sexta corona de esa generación dorada que prácticamente se despidió de Colón. “La final contra Universitario estaba ganada. Se nos escapó en el último minuto y no se nos dio en los penales. Colón había bajado a Alem en cuartos y al campeón Atlético Ticino en semifinales. Ahora hay que pensar en lo que viene, porque en el fútbol siempre son más las perdidas que las ganadas”.

Destaca: “No me interesa jugar por jugar. Quiero volver bien. Debuté con ‘Cachi’ Formía en RG a los 16 años. Hace 19 años. Es un desafío lindo poder jugar 20 años en primera. Ganar con Colón mi séptimo título sería ideal. Con fe y con esfuerzo todo es posible”.

Recuerda: “Demasiado me dio el fútbol. Las amistades son para toda la vida. Donde voy me reconocen por el fútbol”.

Estima: “En la Liga nadie se salva ni se hace rico. Se juega por la gloria. A los chicos siempre les digo que jueguen en equipos en los que se sientan cómodos y vayan a ser protagonistas. Se van por 5 pesos más a otros clubes y se arrepienten”.

Ejemplifica con Ayrton Páez: “Es el mejor de la Liga hoy, le ofrecen plata de todos lados, pero él que se queda en Ticino, por su sentido de pertenencia y porque va a pelear todos los campeonatos. Yo a Colón siempre le cobré, pero creo que aquel torneo Provincial en el que jugamos la final en el Chateau lo jugamos por mucho menos de lo que ganábamos en la Liga. Fue el club en el que me terminé identificando y no me dan ganas de irme nunca de Colón, ni los viernes cuando terminan las prácticas ni los domingos después de los partidos. Eso por el sentido de pertenencia que fui creando en Colón”.

No paraban de ganar

Insiste: “Ese sentido de pertenencia fue lo que caracterizó a esa camada de Colón que ganó 6 títulos en 6 años. Hubo DT como Amadeo Perossi, Jorge Peñaloza y Leo Comba que nos guiaron a los títulos, pero yo llegué con Heraldo Pereno y tener al profesor Gustavo Soppeno fue fundamental. Sumado a ello una joven y gran dirigencia”.

Estima: “La diferencia la marcaba el amor por la camiseta. Los rivales cobraban más que nosotros y lo sabíamos, pero nosotros dejábamos el cuero por la camiseta”.

Señala: “La plata que se gana sirve para salir el viernes a la noche a dar una vuelta o para comprarte una pilcha. Pero ganar un título no tiene precio. Ganar 6 fue increíble. Hoy mi desafío es volver, pero sé que cuando empiece el torneo Colón sale a ganarlo”.

Agrega: “Mi señora, mi cuñada, mi hermana, mi mamá, mi papá son los críticos que me dicen ‘hasta cuándo vas a jugar’. Y ahora me dicen ‘qué hacés que no estás entrenando para volver’. Van a todos los partidos. No faltan nunca y no son de quedarse callados”.

Por último, dice: “Estos saben todos de fútbol. Me reta el DT, mi familia, mi casa. Son bravos, son mi barrabrava y te aprietan”.

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