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El comedor Esperanza inició una campaña solidaria para Navidad

Se organizó una colecta de alimentos no perecederos y productos navideños para confeccionar bolsones para las fiestas. También se reciben juguetes y ropa para entregar a las personas que asisten al comedor

El número de comedores y de personas que asisten se incrementó por la crisis económica que atraviesa el país, cada ayuda se convierte en un alivio para las organizaciones solidarias como los comedores y son clave en este tipo de contexto.

Por ese motivo, a pocos días de celebrarse las fiestas de Navidad y Año Nuevo, el comedor y merendero Esperanza organizó una colecta de alimentos no perecederos y productos navideños. Lo recaudado será entregado a las familias que asisten diariamente al lugar.

La colecta ya comenzó y tiene como objetivo ayudar a las familias más necesitadas y entregarles un bolsón navideño. También reciben juguetes para los más pequeños que asisten al comedor.

La campaña navideña consiste en la donación de juguetes, ropa, calzado y golosinas para poder armar un bolsón navideño. Las colaboraciones se podrán acercar a Salta 2610, barrio Nicolás Avellaneda, y también hay un teléfono a disposición para realizar cualquier tipo de consulta: 3535193751.

“La situación de los vecinos creo que es la que pasa y se repite en muchos barrios de la ciudad; hay gente desocupada y de bajos recursos, entonces faltan los alimentos y falta de todo en las casas”, manifestó Natalia Patelli, una de las colaboradoras del espacio. Asimismo, afirmó que desde el comedor se tratan de suplir esas necesidades: “El objetivo es poder ayudar con el alimento a las familias del barrio, pero también la gente suele alcanzar ropa y calzado que después se entrega a las personas que lo necesitan cuando van al comedor y se llevan la ropa o el calzado que necesitan”, indicó Patelli.

Con respecto a las donaciones que los vecinos puedan acercar, la mujer expresó que se puede colaborar donando alimentos: “Día a día se suman más personas al comedor y ahora no llegamos a brindar comida a todos, es muy feo decir que no a una persona que viene porque no nos alcanzó la comida”.

“La última vez que no nos alcanzó la comida habíamos hecho tallarines, hicimos aproximadamente 16 kilos y no nos alcanzó la comida para todos, entonces hubo que decir ‘No hay más’ y es una situación fea porque sabemos que quizás esa persona tiene hambre y es la única comida en el día que va a tener”, remarcó la integrante del comedor y agregó: “Necesitamos alimentos no perecederos, verduras y frutas, también carnes y leche para la merienda”.

Pandemia

El coronavirus nos atraviesa como sociedad, pero a las clases populares les cala más hondo. En el cuerpo, en la alimentación, en la socialización, en la posibilidad incierta de estudiar y de vestirse.

Por ello, el comedor Esperanza nunca dejó de brindar sus servicios en estos meses de aislamiento más estricto. Se encuentra en barrio Nicolás Avellaneda y cumple una labor importante. Desde que comenzó la pandemia buscan la manera de seguir alimentando a los más pequeños del barrio cumpliendo las medidas decretadas por el presidente Alberto Fernández.

Las voluntarias debieron adaptarse a la situación de emergencia sanitaria para que los niños y adultos del vecindario sigan comiendo, ya que gran cantidad de vecinos que dejaron de tener su sustento diario por no poder hacer changas debieron concurrir a los sitios donde se distribuye comida.

“Desde que comenzó la pandemia la situación se complejizó mucho; en el barrio, sobre todo, se le complicó a las personas que trabajan en albañilería porque había muchas obras cerradas y no podían salir a trabajar y fue más la cantidad de gente que se incrementó en el merendero”, precisó Paola Ludueña, otra de las colaboradoras del espacio.

Ante la situación alarmante que provocó la pandemia, las organizaciones sociales respondieron lo más rápido que pudieron a esa demanda capacitándose y distribuyendo tareas para que funcionen los comedores en la cuarentena para ayudar a las familias vulnerables a sobrevivir.

En ese sentido, Ludueña agregó: “Desde el merendero se ayuda hasta donde nuestros límites pueden y lo permiten, nos encantaría poder decirles que sí a todos los que se acercan, sobre todo a la gente grande, pero lamentablemente no podemos seguir abarcando más personas porque la cantidad de alimentos no nos lo permite; de hecho, las ollas que utilizamos para cocinar todos los días ya nos quedan chicas por tanta cantidad de comida que estamos haciendo para entregar”.

El comedor

En un contexto muy difícil como el que atraviesan todos los merenderos y comedores del país, coordinan los tiempos para estar disponibles durante los siete días de la semana con un alimento para las familias que lo necesitan.

“Trabajamos en el comedor los días lunes, miércoles y viernes, que se entrega la cena en el comedor, y los días martes y jueves se entrega la merienda. En total son 160 personas las que reciben la cena y 60 personas aproximadamente que reciben la merienda”, detalló Natalia Patelli.

“Yo llegué al comedor porque soy vecina de Thelma y un día me pidió si podía dar una mano y acá estoy, ayudando”, comentó Natalia.

Por su parte, Paola Ludueña mencionó que hace dos años que es parte del comedor: “Yo también llegué por Thelma, porque trabajo en el mismo lugar que ella y un día vine a colaborar y nunca más me fui, es un lugar importante para mí”, resaltó la mujer.

“El comedor se sostiene con una donación que hace el Municipio una vez al mes; son donaciones de alimentos no perecederos, también la empresa Don Felipe dona frutas y verduras que utilizamos en la comida y la gente que se acerca de manera anónima y nos entrega alimentos que utilizamos”, contó a PUNTAL VILLA MARÍA una de las integrantes del grupo que lleva adelante la tarea social y solidaria en el comedor.

Participan del proyecto solidario alrededor de seis o siete personas: “Fijas y que estamos todos los días somos cuatro y las otras se van turnando y si se necesitan más manos porque es una comida muy elaborada tenemos más personas que nos respaldan para cocinar y ayudar”, indicó Patelli.

“En cuanto a la rutina de trabajo del comedor, es según la comida que se va a realizar ese día; si es muy elaborada, venimos 16.30 y si no, a las 17 horas y ese mismo día deliberamos qué cocinamos porque a veces los recursos son pocos y hay que pensar y ser creativas en el momento en que se va a cocinar”, planteó Ludueña, quien también es voluntaria del comedor.

La mujer describió cómo es una jornada de trabajo en el comedor: “Uno pela papa, el otro pica cebolla, entre todos decidimos y ponemos manos a la obra y empezamos a cocinar, nos lleva aproximadamente tres horas y alrededor de las 20.30 horas se les da la cena a las personas que asisten”.

Por otro lado, las mujeres voluntarias manifestaron que desde el comedor decidieron organizar la entrega en un método eficaz para todos que es a través de viandas: “Hay un grupo de WhatsApp donde están todas las personas y allí se les avisa a todos el horario que tienen que acercarse y cada uno trae su recipiente, también se les avisa previamente porque a veces podemos entregar postre, entonces pueden traer dos recipientes”.

Para evitar que el virus Covid-19 se propague y atendiendo a las medidas de bioseguridad, desde el comedor se organizó la entrega de la siguiente manera: “Hacen la cola afuera del comedor por orden de llegada y se les coloca alcohol en gel para mantener la higiene del lugar y estamos distribuidos dentro del espacio para que cada una de las colaboradoras pueda ir entregando la comida”, explicó Paola Ludeña.

“Nuestra jornada finaliza a las 22 horas porque hay que limpiar y acomodar todo una vez realizada la entrega, a veces hay gente que se retrasa y se demora en llegar porque son de otros barrios, vienen caminando, no tienen un medio para llegar, y los esperamos para hacer la entrega de la vianda”, remarcó la voluntaria del comedor Esperanza.

Colaboración

“Cualquier vecino que quiera acercarse a colaborar lo puede hacer llegándose al comedor, es la casa de Thelma, una voluntaria de dicho espacio y ella después de las 15 horas está presente”, indicó Paola.

“Pueden acercarse y colaborar, tenemos una página de Facebook y también estamos en Instagram, hay fotos de los eventos y actividades que hacemos para que puedan conocer un poco más del comedor”, concluyó.

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