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Nuevos desafíos para el debate público legislativo en la esfera digital

Por Camila Chirino, politóloga. (Secretaria general del PJ Digital, agrupación política del PJ para promover el debate y las acciones en materia de tecnopolítica y activismo digital)

La semana pasada, en las dos cámaras del Congreso de la Nación tuvieron lugar sus primeras sesiones virtuales, un acontecimiento que sin duda marca un antes y un después para el funcionamiento del Poder Legislativo y para nuestra democracia e introduce nuevos desafíos para el debate público en la esfera digital.

Durante la pandemia y con posterioridad a su conclusión, varios puntos de los procesos y dinámicas del Congreso de la Nación entrarán en jaque, entre ellos la centralidad de Buenos Aires como ámbito para el debate de lo público. Si son exitosas las sesiones con la tecnología y la conectividad disponibles, dejaría de ser imprescindible que se utilice una sede física para legislar: la labor de los representantes del pueblo de la Nación podría instaurarse y continuar con un formato de red distribuida y remota. Esto aliviaría la tensión que deriva de tener que trasladarse continuamente a la capital del país y a la vez facilitaría a los legisladores mantener el contacto con las provincias y los ciudadanos que representan.

Los nuevos interrogantes

Más allá del traslado, la novedad abre múltiples preguntas: ¿cómo impacta la tecnología en la dinámica de trabajo del Congreso? ¿Qué pasaría si esta práctica se pudiese mantener en el tiempo en la esfera digital?

En este punto los interrogantes se amplían. ¿Será posible lograr un consenso para romper con la lógica del “no quorum”? ¿Una votación asincrónica o extendida por un período de tiempo, podría dejar sin efecto este tradicional accionar?

Sería posible abordar esta propuesta contrarrestando los problemas de conectividad que al no ser en simultáneo permitiría a los representantes votar y ejercer sus potestades.

Otros de los procesos que la implementación del trabajo virtual puede redefinir son el ingreso de los proyectos legislativos para su tratamiento, o los pedidos de informe que solicita el Legislativo al Ejecutivo. ¿Se podría profundizar la interpelación parlamentaria? En ambos casos se reduciría el impacto del factor tiempo como limitante para la tarea.

Voto cantado

Y con respecto al sistema de votación, el gran debate del voto nominal que se define en cada sesión, al ser remoto se debe garantizar la identificación de cada legislador. Por lo tanto, ¿dejaría de ponerse en discusión?

La Legislatura podría ganar en transparencia, observarse la capacidad de cohesión de los bloques partidarios, los acuerdos sobre políticas públicas por sector, territorio y/o temática, las alianzas temporales. Entonces, ¿sería posible que esto conlleve a reforzar la política territorial?

Las nuevas reglas

La coyuntura trajo aparejado el uso inminente de la tecnología, plantea a nuestros representantes el desafío de repensar sus instituciones, su lógica de funcionamiento, de reivindicar la política, de fortalecer el compromiso cívico, de fortalecer nuestro sistema democrático.

Esta transformación generará sin dudas un cambio en las reglas del juego político. Llega el momento de que el Poder Legislativo muestre su cercanía con la ciudadanía.

La reconfiguración de las instituciones también debe ser pensada junto al soberano para reforzar la matriz socio-céntrica y no perder de vista la impronta democrática.