"Errores graves y manifiestos", indicó la Conmebol al referirse a la suspensión del árbitro uruguayo Andrés Cunha, pero también al encargado del VAR, el también oriental Esteban Ostojich.

La jugada en cuestión se dio en el primer tiempo cuando el defensor argentino le aplicó un codazo a Rapinha, en el límite del área, que Cunha no sancionó y que terminó con el delantero brasileño asistido por los médicos, por un corte en el labio.

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El árbitro uruguayo Andrés Cunha dirigió el partido entre Argentina y Brasil.

Si bien hubo una revisión del VAR, Ostojich le comunicó que la acción de Otamendi sobre Rapinha fue de una "intensidad media", y que debía ser sancionado "con tarjeta amarilla y no con expulsión".

Por ese motivo, Cunha, quien estaba elegido para ser árbitro VAR en la final de la Copa Sudamericana entre Atlético Paranaense y Bragantino, ambos de Brasil, en Montevideo, fue reemplazado por su compatriota Leodan González.

Sobre la jugada de Otamendi con el delantero brasileño, la Conmebol indicó que: "Golpea con su antebrazo en la cara a un adversario. El árbitro no observa la acción y el VAR chequea la acción con distintos ángulos y velocidades, y de acuerdo a las evidencias, debió llamar al árbitro a una revisión de campo por una potencial tarjeta roja".

Sin embargo, Ostojich no le dijo a Cunha que vaya al monitor para revisar la acción, lo que hubiera podido determinar la expulsión del defensor argentino.