Río Cuarto | cura | Justicia | investigación

El chico del campanario cree que la causa contra el cura está planchada

En 2018, Mauricio Ruybal denunció públicamente en Puntal al religioso que estaba a cargo de una parroquia de Corral de Bustos. La Justicia reabrió la investigación, pero el demandante sostiene que no hubo ningún avance

Mauricio Ruybal, el hombre que denunció en la Justicia a un sacerdote por abuso sexual, sostiene que dos años después de haber hecho público su caso, no hubo avances en la causa que está en manos de la Fiscalía de Corral de Bustos.

“Siento que la causa está cajoneada”, confió ayer Ruybal, después de haber intentado obtener algún tipo de información en la fiscalía a cargo de Pedro Guerra.

Ruybal, quien actualmente está radicado en Río Cuarto, había denunciado al religioso cuyas iniciales son C.G.A en la fiscalía de Corral de Bustos y en el Obispado de la Villa de la Concepción, que entonces estaba en manos de Eduardo Eliseo Martín.

El hombre, de 41 años, que padece estrés postraumático era un excolaborador del cura de la parroquia San Roque, de Corral de Bustos y mientras convivían bajo el mismo techo afirmó haber sido abusado sexualmente, además de sufrir explotación laboral.

Como su denuncia no encontró eco hizo público su caso en este diario en la edición del 4 de noviembre de 2018 (https://www.puntal.com.ar/riocuarto/Denuncia-de-abuso-en-la-Iglesia-el-via-crucis-del--chico-del-campanario-20181104-0009.html).

El mote de “El chico del campanario”, confió, le quedó luego de la tarde que tuvo que descargar con baldes los excrementos de paloma que se habían acumulado en la torre del principal templo de Corral de Bustos.

Contó que en la vivienda ubicada al lado de la parroquia San Roque se hacían encuentros nocturnos y peñas en los que desfilaban hombres que pasaban a la habitación del cura a hacerse masajes, y a tener sexo.

Relató que en el año 2012, el sacerdote le habría practicado una “cura de sueño” para superar una crisis nerviosa y cuando despertó, se encontró desnudo y en su misma cama estaba el cura, también sin ropas.

Tras el escándalo, la diócesis local trasladó al cuestionado sacerdote y lo ubicó a cargo de la parroquia San Pantaleón, de esta ciudad.

La publicación fue replicada en varios medios de alcance nacional. La Provincia se hizo eco rápidamente, pues decidió apartar preventivamente al sacerdote de su rol como director de la escuela de Banda Norte que funciona al lado de San Pantaleón. En los Tribunales de Corral de Bustos también tomaron nota del testimonio y reabrieron la investigación.

Sin embargo, en diciembre de 2019 el caso volvió a fojas cero, cuando el fiscal Guerra mandó a archivo el expediente contra C.G.A.

La decisión resultó controvertida porque en la causa hay un dictamen de una profesional que integra el Servicio de Psicología Forense del Poder Judicial y que concluyó que el sacerdote sospechado “presenta claros y abundantes indicadores de perversión en el área de la sexualidad”.

Ese fue uno de los argumentos por los cuales el abogado que representa a Ruybal, el asesor letrado Hedelsio Luis Villarroel, se opuso a la medida y logró que el juez de Control de Corral de Bustos mantuviera en pie la investigación.

El funcionario encontró argumentos suficientes para pedir que el fiscal Guerra siga investigando al sacerdote de la Diócesis Villa de la Concepción. Pero la sensación que tiene Ruybal es que, pandemia mediante, la pesquisa quedó en un limbo.

No baja los brazos

Poco familiarizado con los vericuetos legales, Ruybal siente que todo este tiempo ha estado huérfano de información y cada vez que ha intentado comunicarse con algún funcionario ha chocado con la falta de respuestas del otro lado de la línea.

“Desconozco en qué situación se encuentra la causa, ni siquiera logro comunicarme con mi propio abogado”, dijo Ruybal ayer. Agregó que siente que se han visto vulnerados sus derechos y eso le ha pasado factura en su salud.

Hoy, el denunciante se encuentra con tratamiento psicológico pero aclara que no cesará en su intento de obtener Justicia.