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De Dalmacio Vélez a la Selección

Ya es un arquero de Primera. Federico Bonansea recordó: "Les pedí a mi novia y a mi padre que me rescataran en España. Hoy volvería"

Federico Bonansea es el mismo pibe humilde de Dalmacio Vélez, pero con una increíble historia de fútbol. Esa experiencia le otorgó madurez y un aplomo notables.

Expresó: “Me cuesta definirme como arquero, porque no me gusta destacarme por cosas que no tienen que ver con el puesto. Soy sobrio, de perfil bajo, transmito tranquilidad y confianza a mis compañeros. No me van a ver a los gritos y haciendo cosas espectaculares que compliquen a mi equipo. Es mi manera de atajar”.

Curiosamente, el desafío de atajar en Primera lo llamó a intervenir dos veces afuera del área para despejar de cabeza. “Es cierto, en los dos partidos tuve que salir a cortar con la cabeza, pero fue consecuencia del juego, no por mi estilo”.

Aquel pibe de Dalmacio Vélez “no se la creyó” cuando fue el arquero titular de la clase 1998 en Belgrano, cuando fue convocado al Seleccionado Argentino Sub-15 y al Sub-17 en los torneos Sudamericanos y en el Mundial Sub-17.

“Fue un sueño hermoso y no me lo quita nadie. Ahora sólo me falta ser el arquero de la Selección Mayor, pero es un desafío muy difícil, y hay que dar varios pasos previos aún en mi carrera para poder cumplirlo”, consideró.

Ya está más cerca. Firmó contrato con Unión y debutó en Primera División. “Ahora quiero renovar y aspirar a atajar con continuidad. Lo más importante es estar preparado, para aprovechar cuando llegue la ocasión. Sebastián Moyano es el titular, y con Marcos Peano compartí en la Selección Juvenil. Es una competencia permanente, y hay que estar listo siempre”.

“Yo soy de Dalmacio Vélez”

Por si hiciera falta, no duda en expresar con orgullo: “Yo soy de Dalmacio. Extraño mucho a mi padres Marcos y Gladys, a mis hermanos Flor, Agustina y Sebastián y a mis sobrinos. No veo la hora de verlos para las fiestas”.

Recuerda a los pibes del equipo del pueblo que conducía Sebastián Caroni: “Joaquín Ostera, Santiago Sandrone, Lucas Pailer, Fabricio Bossio, Alejandro Astorga, Gustavo Galli, Facundo Barrera, Facundo Díaz, y otros que eran de Hernando, donde jugué en las inferiores de Estudiantes”.

Es el mismo, no olvida su origen. “Cuando debuté en la novena de Belgrano en AFA, me dijeron en la charla técnica que debía sentir un cosquilleo en la panza. De lo contrario no sería futbolista”.

Indicó: “Ese día no sentí nada. Pero ahora sí me pasó. Hasta que entré a la cancha. Allí encontré la tranquilidad y me sentí cómodo”.

En Belgrano tuvo como DT a Norberto “Beto” Fernández, Leandro Zulueta, Nahuel Martínez, Darío Cavallo, entre otros. “Belgrano fue mi casa durante 4 años. Pensé que sería lo mismo ir a Villarreal, pero al mes les pedí por favor a mi viejo (Marcos) y a mi novia (Giana) que vayan. No aguantaba más. Después de un año, no quería volver”.

Explicó: “Me costó la soledad. Aprendí mucho en ese año. Sumé experiencia futbolísticamente y en la vida. Es otra sociedad. Un país muy ordenado, volví 3 años después y las cosas valían lo mismo. Los autos frenan para que cruces la calle. Es otra cosa, pero al principio no es fácil hacer amigos. Es otra cultura, se reían de cosas que yo no entendía. Con el tiempo hice amigos y me adapté bien”.

De España dijo: “No encajaba, pero ahora me encantaría volver. Villarreal es una ciudad de 50 mil habitantes. El estadio es para 25 mil. Se frena la ciudad cuando juega el equipo. Allí Riquelme es ídolo. Tiene un estadio, un miniestadio, un predio y la sede. Ordenado, nuevo y lujoso”.

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