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¡”El tucumano dirige la batuta...”!

Por Osvaldo Alfredo Wehbe

Es fuerte la imagen de los caudillos. En la vida y en el fútbol.

Los hinchas de Boca, a la hora de elegir un líder desde el alma, desde el temperamento, lo nombraban a Rattín y desde él arrancaba a la cancha el corazón xeneize.

Los de River decían que no había como Pipo Rossi y, más acá en el tiempo, Pastoriza en Independiente y el Coco Basile en Racing y Huracán. En fin, ese tipo de jugadores que por encima de sus posibilidades técnicas empujaban a sus cuadros a grandes hazañas, a no rendirse jamás.

Passarella, Ruggeri, Bermúdez, José Luis Chilavert. A veces capitanes, otras no.



A los hinchas de San Lorenzo de una época no hay forma de sacarles de la cabeza que el tucumano José Rafael Albrecht fue el mandamás del fútbol nacional, con la selección incluida.

"El tucumano dirige la batuta... para que bailen los..." bajaba desde la tribunas de hierro y madera de la avenida La Plata. Y San Lorenzo, de los "carasucias" primero y los espectaculares "matadores" después, tenía en Albrecht el seguro anímico y futbolístico, que desde el fondo transmitía mentalidad ganadora como pocos.

Nacido en San Miguel de Tucumán el 23 de agosto de 1941, jugó en Atlético Tucumán entre el 57 y el 60, cuando llegó a Estudiantes de La Plata. Ese año debutó en Primera de AFA con los colores del Pincha.

Fue magra la campaña de Estudiantes ese año al terminar en los últimos puestos. El tucumano debutó en la primera fecha de la segunda rueda en cancha de Boca. Ganó el local 4 a 1.

Era el 28 de agosto de 1960 y Estudiantes formaba con Toledo; Silvero y Alarcón; Reymundo, Albrecht y Zapa; Scandoli, Rulli, Jara, Antonio y Stork. El único tanto albirrojo lo marcó Antonio, mientras que para Boca lo hicieron Valentim, J.J.Rodríguez, Yudica y Miguel Rodríguez. Jugó en el Pincha hasta 1962. 

El destino le puso en el camino a San Lorenzo de Almagro, que en el 63 contrató varios jugadores de tierra adentro. El tucumano arribó desde La Plata, pero otros dos muchachos de su provincia natal llegaron con él a Boedo: Tito Gómez y Argañaraz, también el cordobés Irusta, el mendocino Alé y el rosarino Carotti.

Desde el exterior se incorporaron el brasileño Alfeu y los paraguayos Vicente Rodríguez y Zárate. Y, así como en Estudiantes le había tocado debutar ante Boca en la Bombonera, en San Lorenzo apareció el 28 de abril del 63, en la primera fecha del certamen afista, en la dura caída en el Monumental ante River, 4 a 0, con tres tantos de Luis Artime y uno de Delem. 

Su primer Ciclón salió con Periotti; Mariotti y Nielsen; Ruiz, Albrecht y Páez; Facundo, Tito Gómez, Rossi, Carotti y Argañaraz.

Eran los primeros meses de San Lorenzo sin Sanfilippo, que había pasado a Boca y que en la tercera fecha jugando contra el Cuervo había sido expulsado. Ganaron los de Boedo, 2 a 1, en el primer triunfo de Rafael Albrecht con la casaca azulgrana.

Fue curioso también que el primer gol del tucumano en Primera División se lo convirtiera a Estudiantes. Llegó a marcar 55 tantos en el Ciclón, la mayoría desde el punto penal. Rafael Albrecht convirtió 32 de los 34 penales que tiró. ¿Su receta? "Ni yo sabía a dónde los iba a patear", explicó alguna vez. Y agregó: "Esperaba el movimiento del arquero. Todos se movían antes".

Albrecht fue estandarte como líder y marcando penales en la selección Argentina. Jugó 39 partidos entre el 61 y el 69 y marcó tres goles, dos de ellos en las tristes eliminatorias que nos dejaron fuera del Mundial 70. Su primer partido con la casaca nacional lo jugó cuando era hombre de Estudiantes, el 17 de mayo del 61, encuentro ante Paraguay en el estadio Puerto Sajonia, por la Copa Chevallier Boutell. Empate 0 a 0. Victorio Spinetto, el técnico, puso a Roma; Navarro (Marzolini) y Vidal; Simeone (Blanco), Ramaccioti y Albrecht; Canseco (Mario Griguol), Pando, Artime, Ermindo Onega (Oscar Rossi) y Belén (Alberto González).

En el Mundial de Inglaterra 66 formó una defensa que se hizo clásica: Roma; Ferreiro, Perfumo, Albrecht y Marzolini. Fue expulsado ante Alemania Federal y no pudo jugar ante Suiza, en el que lo reemplazó Oscar Calics. Volvió en el juego frente a Inglaterra.

Su mejor momento en San Lorenzo fue, sin dudas, el título de campeón invicto en el 68, con los matadores de Tim, jugando con Buttice en el arco, Villar, Calics, él y Rosl, en la zaga. Para adelante, Rendo, Telch, Cocco, Pedro González, Fischer y Veglio. 



"Rafael fue un jugador excepcional: anticipaba, los cagaba a patadas a todos, no se vendaba, no usaba calzoncillos, nunca vi nada igual, jugaba con tapones bajos y no se caía, cabeceaba como los dioses en defensa y en ataque..", textual de Roberto Perfumo en 2016.

Albrecht llevó su juego y personalidad hacia México, donde siguió triunfando. Jugó en el León y el Atlas entre el 70 y 77. Llegó a la marca de 95 goles en 506 partidos y fue el séptimo defensor goleador, a nivel mundial, en una estadística del 2008.

En septiembre de 1989 tuvo un terrible accidente en el cual salvó la vida de milagro.

Albrecht, el tucumano Rafael, símbolo sanlorencista y caudillo dentro y fuera de la cancha cuando en las mesas de café se habla de referentes.

Y cuando uno pasa por avenida La Plata, desde algún lugar de la cuadra, en donde estaba el viejo Gasómetro, algunos duendes futboleros sueltan desde su guarida un grito de hinchas fantasmas y se escucha, seguro que sí: "El tucumano dirige la batuta... para que bailen los...".

Y si San Lorenzo va al frente, Rafael Albrecht está siempre.

TEMAS: futbol futbol
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