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Crónica del fútbol patagónico: la actualidad de Brown de Puerto Madryn

Marcelo Broggi es el entrenador del equipo y analiza lo que ha sido la Primera Nacional, además de la experiencia en el sur de la Argentina, marcada por la belleza de la ciudad, el viento, el frío y las largas distancias

Guillermo Brown de Puerto Madryn ocupa el 12° puesto de la Zona A de la Primera Nacional, con 25 puntos luego de seis triunfos, siete empates y ocho derrotas; una de ellas, en el estadio Candini frente a Estudiantes, el ya lejano 4 de octubre pasado en un inapelable 3 a 1 para el Celeste.

Hace más de una década que Brown es el más grande exponente del fútbol patagónico en su conjunto, quizá recogiendo la posta de la CAI de Comodoro Rivadavia, que llegó hasta la B Nacional y hoy goza de un presente muy complicado. Históricamente ha sido muy difícil jugar en su cancha, haciendo valer las distancias y el factor climático.

Para Marcelo Broggi, nacido como jugador en Ferro y quien tuvo un paso por Platense compartiendo cancha con Coudet o Trezeguet en los 90, esta es una experiencia importante desde todo punto de vista. Con ese factor tan especial de la geografía, del clima y de los viajes interminables entre partido y partido. En diálogo exclusivo con Puntal, nos cuenta sobre este tiempo tan especial que se está viviendo y sobre la ansiedad por la vuelta a los entrenamientos.

“Seguimos con la incertidumbre que tenemos todos de no saber cuándo va a comenzar. Esta semana va a haber una reunión entre dirigentes en AFA con especialistas para ver cuándo se podrá empezar a entrenar. Estamos a la expectativa de esta decisión”, precisa.

-¿Cómo han manejado esa incertidumbre de no saber cuándo ni cómo se va a volver a entrenar y jugar?

-Es bastante difícil en líneas generales; no sólo en el fútbol, sino en todo rubro de trabajo. A la sociedad le ha afectado mucho, por supuesto que al fútbol también. Jugadores que hace cuatro meses no pueden entrenar, al margen de los trabajos por Zoom que hemos hecho. No es lo mismo, sino una forma de tratar de tenerlos ahí lo más positivos posible. Uno ya sabe y es difícil porque los jugadores necesitan trabajar, correr, expresarse desde ese lugar, sobre todo lo físico, emocional y psicológico. Se torna bastante difícil, pero tenemos que ser positivos y tratar de pensar que esto va a pasar. Sé que es difícil para todos porque hoy contamos con siete u ocho jugadores que tienen una prórroga de contrato más tres chicos que tenemos en el plantel. Imaginate que hasta que no sepamos bien cuándo empezamos a entrenar es muy difícil que nosotros incorporemos futbolistas. Hay mucha incertidumbre por el comienzo, por supuesto.

-¿Cómo ha tomado el hecho de que los descensos se hayan anulado?

-Yo creo que esta situación económica afecta a todo rubro y los clubes no escapan de esa realidad. Va a ser difícil para todos y para los clubes, por supuesto. Esa medida puede ser una posibilidad para equilibrar las finanzas. Después, la cantidad de tiempo sin descenso me parece que no va acorde a la situación. Está bien que no los haya en este torneo. En lo personal y en torno a los ascensos, que se jueguen las nueve fechas está bien, sin ventaja deportiva para nadie. Son decisiones que se toman y ver el tiempo que quede para jugar. No sabemos cuánto vamos a tener en función de fechas para terminarlo y para que asciendan dos.

-Si bien hace tiempo que el campeonato se detuvo, ¿futbolísticamente con qué se ha quedado?

-Nosotros tuvimos un inconveniente, dado que algunos jugadores llegaron sobre la fecha de inicio del torneo y no pudieron hacer la pretemporada completa. Eso nos generó lesiones que nos perjudicaron en la conformación del equipo. Con los entrenamientos lo fuimos mejorando y se fueron adaptando. Ya la pretemporada de verano fue diferente y los chicos que llegaron a último momento nos hicieron mejorar y crecer. Eso hizo que mejoremos en lo colectivo. Fue un comienzo de año en el que nos enfrentamos con equipos muy fuertes y competitivos. Si bien no nos quedamos conformes con los resultados, porque sentíamos que podíamos tener un poco más de puntos pero notamos en esos partidos que nadie nos superó, veníamos en un momento bueno y nos pasó lo que nos pasó con esta pandemia y tuvimos que parar. Veníamos en alza y bastante bien.

-En un país tan centralizado como es la Argentina, ¿cómo es desarrollarse en una ciudad tan linda como Puerto Madryn pero tan lejana en lo geográfico y con el factor climático tan extremo?

-Cuando uno es entrenador puede tener una metodología de trabajo y estamos en una división muy complicada y competitiva. La ciudad es muy linda, pero con un clima que entorpece muchas veces el trabajo, por un tema geográfico y climático. Hace frío en invierno y mucho viento, crece poco el pasto, tenemos una cancha de sintético de once para trabajar y agregale los viajes. Fijate que nosotros hacemos 30 mil kilómetros de traslado, cuando los de Buenos Aires hacen 13 mil, hay una diferencia enorme. La recuperación de los futbolistas también suma; en cada viaje no bajamos de veinte o veintidós horas a Buenos Aires, es un tema no menor y hay que ir planificando en base a cómo se programan los partidos. No deja de ser una experiencia muy linda, es un club humilde, ordenado, que trata de brindarte lo mejor y que a nosotros nos han hecho sentir muy bien. Son experiencias diferentes pero no significa que sea traumático; es como todo, somos animales de costumbre y tenemos que acostumbrarnos a lo que tenemos.

-En materia de divisiones inferiores, ¿cómo está el club?

-Tenemos un problema de distancia y también económico. Vos pensá que para que Brown tenga inferiores en AFA necesitás de un gasto dinerario importantísimo, porque las distancias son muy largas, además de los viajes y estadía. Imaginate llevar seis divisiones: las tres más grandes, que serían 4ta, 5ta y 6ta, y las tres menores, 7ma, 8va y 9na, y que todos los fines de semana tengan que viajar a diferentes puntos del país: económicamente es imposible de hacer. Ya es mucho gasto para el plantel superior mover veinticinco o treinta personas, lo que sería mover setenta u ochenta de inferiores. Acá los chicos entrenan tres veces por semana, juegan la liga local y a muchos de ellos que tienen condiciones los tratamos de hacer entrenar con nosotros y que se acostumbren a hacerlo con el plantel profesional. Es una situación compleja para subir chicos de inferiores por estas razones. Al entrenar dos o tres veces por semana, no tienen esa fuerza física que se necesita para ser competitivo en el nivel profesional; sí lo pueden tener en lo individual, hay muchos chicos que juegan bien. Ahora se ha traído un coordinador para trabajar todos los días y después se verá lo que el club pueda hacer. Con esta pandemia ha sido muy difícil desde lo económico.

Javier Albarracín. Redacción Puntal

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