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Ni camporistas ni macristas, seamos todos argentinos

La idea que ha estado dando vueltas en aquellos sectores políticos que no tomaban el tema de la empresa agroindustrial Vicentin SA como un escenario para confrontar viejas enemistades fue la de subsanar lo institucional y remediar el quebranto financiero.

A la luz de los acontecimientos, desde el Laborismo se veía con profunda preocupación la intromisión de un poder del Estado por sobre otro. Quedará siempre la duda sobre cuáles fueron las verdaderas motivaciones surgidas en la Quinta Presidencial de Olivos a la hora de esbozar la idea de “expropiación”; lo que sí, fue una decisión apresurada que produjo inconvenientes de orden legal y político, al despertar el viejo antagonismo “Campo versus kirchnerismo”, situación de confrontación que el país no está dispuesto a tolerar y menos aún en plena pandemia de coronavirus.

La intromisión del Poder Ejecutivo Nacional fue tal que debía ser subsanada desde lo institucional con la desarticulación del Decreto de Necesidad y Urgencia. Nuestra fuerza política, el 17 de junio, humildemente hacía un llamamiento al Presidente desde un twitter: “#Vicentin: volver sobre sus pasos no es sinónimo de debilidad Compañero Presidente @alferdez sino de madurez política ante el error. #expropiacionNO#CooperativizacionSi”. Las redes sociales nos han permitido a la dirigencia toda dejar de manifiesto nuestras posturas. Podremos influir o no en los gobiernos, pero seguro mantendremos el seguimiento y discusión de los temas que nos afectan como sociedad.

Era necesario entender, y lo sigue siendo, que en esta controversia no hubo vencedores, se logró deponer una decisión, reperfilar y equilibrar los intereses para que nadie perdiera; era una premisa de toda la dirigencia de bien, comenzar a cerrar la grieta en la sociedad argentina, y tal vez nuestra mayor osadía como Partido Laborista fue poner en nombre propio los antagonistas: ni camporistas ni macristas, seamos todos argentinos.

La pretendida construcción de poder sobre la base de la deconstrucción y la demonización del otro solamente nos lleva a una discusión mezquina y sorda. Hay un sector de la sociedad que busca soluciones y no revancha, y hay otro, más grande aun, que aborrece los cortes de rutas.

La actuación de los gobernadores de Santa Fe y Córdoba tuvo mucho que ver a la hora de volver a transitar por un concurso preventivo del que nadie quedara excluido; ello sirvió también para comenzar a achicar la brecha. En pos de salvaguardar las fuentes de trabajo, afianzar las deudas y continuar con la producción y comercialización, sostuvimos la línea de acción de peticionar al juez del concurso llegar a un salvataje de empresa desde la cooperativizacion.

Sus trabajadores con sus organizaciones y productores, con Agricultores Federados Argentinos y Asociación de Cooperativas Argentinas, tienen la capacidad necesaria para llevar adelante la cuarta agroindustria más grande, que por hoy es también la más deficitaria del país.

El Estado debe rescatar financieramente a la firma, sortear los inconvenientes del concurso preventivo y cooperativizar su continuidad. Será una política de gobierno que traerá tranquilidad a la ciudad y al campo.

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