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"El etanol podría ahorrarle al país US$ 500 millones al año en importación de naftas"

Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Etanol de Maíz, se refirió a los beneficios del sector y reiteró la preocupación por la falta de certezas.

El sector de los biocombustibles sigue en la amarga espera. La ley que les da un marco normativo está por vencer y la extensión que aprobó por unanimidad el Senado en octubre se frenó en Diputados y no hay señales de aprobación en el horizonte. Sin eso, se caería la obligación que tienen las petroleras de cortas los combustibles con alcohol y entonces las 54 plantas que elaboran etanol o biodiesel en el país estarían al borde del abismo.

Esta semana el presidente Alberto Fernández viajó a Tucumán y había expectativas de que pudiera hacer un anuncio para el sector, debido a que esa provincia es la principal productora de etanol a base de caña de azúcar. Así como Córdoba, lidera la producción a partir de maíz. Pero finalmente no hubo anuncio, sólo una frase de Fernández de que “revisaría” la normativa del sector.

“El presidente hizo esta semana en Tucumán un aporte más a la confusión general. No aclaró nada, dejó las cosas en el aire, y así dejan que circulen rumores, no se sabe de qué ley hablan, no se discute, no se debate y ya es hora de ponernos los pantalones largos y discutir qué se va a hacer. Porque esta situación de gran incertidumbre genera mucho malhumor, frena inversiones y perjudica a todo un sector que reúne a 54 plantas y decenas de miles de empleo distribuidos en todo el país y con impulso de economías regionales”, indicó Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Etanol de Maíz.

“No entendemos el juego, posiblemente haya alguna presión del oligopolio petrolero porque las que compran el bioetanol y el biodiesel son 5 empresas nada más y de ellas hay una que es cuasimonopólica que es YPF y que maneja más del 50% del mercado. Eso seguramente inmoviliza a un Gobierno que no tiene claras las cosas. Hace más de un año que están al frente del Ejecutivo nacional y recién esta semana nombraron a un director del área de biocombustibles. Eso marca el nivel de pobre gestión que hubo en la materia”, agregó el directivo.

¿Qué explicación le encuentran?

Creo que no entienden al sector y lo que hicieron el año pasado, que fue el peor en la historia de los biocombustibles, al congelar el precio justo cuando subieron fuerte el maíz y la soja, nos llevó al borde de la quiebra con cierre de plantas y suspensión de personal. Una vergüenza que una industria que respetó todas las normas, invirtió millones de dólares y produce con calidad y sustentabilidad, tenga que sufrir semejante destrato.

¿Qué debería ocurrir?

Argentina debería sentarse ya a discutir un mayor corte de etanol en las naftas y llevarlo al 18 o 20 por ciento que es el nivel que se necesita para dejar de importar naftas y gastar dólares que escasean en el país. Y justamente podemos ahorrar unos 500 millones de dólares al año produciendo más etanol y eliminando importaciones de naftas, no se entiende qué están esperado. Parece insólito. Sí sabemos que las petroleras hacen su negocio importando combustibles, tal vez sea eso. No lo sabemos.

¿Qué sucedería si finalmente se vence la ley vigente?

Sería catastrófico, un caos. Una catástrofe tan grande que no creo que suceda. Quiero pensar que no va a pasar; no nos podemos imaginar un escenario de esas características. Tenemos que discutir el futuro. Y nosotros defendemos la prórroga porque no hubo interés en debatir una nueva ley que mejore la anterior. Incluso Córdoba presentó un nuevo marco normativo a través del diputado Carlos Gutiérrez que fue consensuada por todo el sector privado y las provincias que producen biocombustibles. Y siempre se supo que la ley de 2006 vencía en 2021, y hace un año planteamos la necesidad de definir un nuevo marco normativo, pero eso nunca ocurrió. Y ahora estamos sobre la hora sin saber qué va a pasar.