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Imágenes y movimiento

La Noche de la Fotografía y el Festival de Circo Yo Me Río Cuarto le pusieron un marco vibrante al fin de semana.

Con algunas citas de “Sobre la fotografía”, la obra de Susan Sontag, significativas en lo que hace al espíritu del fenómeno fotográfico, se inició hace siete días la programación de La Noche de la Fotografía, que de aquel emotivo encuentro derivó en la múltiple y muy visitada y elogiada programación que se desarrolló desde la media tarde hasta la medianoche del sábado pasado.

Acertada decisión de la comisión organizadora formada Matías Amman, Verónica Barbero, Viviana Becerra, Mario Bessolo, Rodolfo Domínguez, Gerardo González, Eugenia Grivel, Hugo Guerra, Silvana Lourenco, María Marta López, Leonela Marino, Laura Scott, Daniela Suarez, Jorge Tello y Sebastián Vega, fue agregarle un corpus emotivo a la secuencia de exposiciones, a través del reconocimiento a las trayectorias, que alcanzó a 25 fotógrafos, fotógrafas y emprendedores de la fotografía de la ciudad de Río Cuarto.

Recibieron sus merecidos reconocimientos Néstor Ángel Agostini, Aldo Arce (pos mortem), Claudio Asaad, Ramón Guillermo Barrios, Mario Bartoccioni, Oscar Cretton,  Hugo D’aloisio, Julia Eciolaza de De la Torre, Carlos Fernández, Bibiana Fulchieri, Mariela García, Pedro Guerra, Susana E Gutiérrez, Omar López de Alda, Luis Malagutti, Juan Carlos Martín (pos mortem), Carlos Marengo, Carlos Salvador Matelo, Oscar Mossi, Rodolfo Neiro, Carlos Nobrega,  Guillermo Oscar Picchio, Carlos José Zabala, Ana María Zaragoza de López de Alda y Estela Zogbe.

Lo demás sucedió en el clima habitual que se vive durante las recorridas que se proponen a los interesados y que muestran, en profunda diversidad, los modos y las perspectivas de trabajo que renuevan a cada paso la condición fundamental de la fotografía, que refleja aquella idea de que “el resultado más importante del empeño fotográfico es darnos la impresión de que podemos contener el mundo entero en la cabeza, como una antología de imágenes”.

El circo rió

La brillante y festiva programación del Festival Yo Me Río Cuarto sirvió para refrescar la extraordinaria vigencia que tiene el circo a través de sus nuevas expresiones, dentro de una grilla que este año incluyó también la presencia del arte del ilusionismo como parte de un todo que contribuyó a la vibración artística que caracterizó este fin de semana.

Del programa múltiple, contando con visitas de alto vuelo, vale subrayar la presentación de Circo Amarillo, esa creación riocuartense que ha recalado con la fuerza de una marca en el orillo dentro del desarrollo artístico de una ciudad tan desbordante como San Pablo, en Brasil.

Ese placer producido por esta conjunción de riocuartenses y brasileñas dejó un show rutilante, integración sutil de distintos elementos, desde los más puramente circenses hasta los derivados del teatro, la música y la danza, que constituye una expresión de alto vuelo, plenamente destacable dentro de la deriva programática que tuvo la edición 2019.

Con los chicos como principales aliados y una respuesta de público más que aceptable, desafiando la grisura de los tiempos que corren, de una perspectiva alegre y de una frescura expresiva notables a este que fue otro de los grandes acontecimientos del fin de semana artístico en la ciudad.

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