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"El fútbol fue mi locura durante 30 años"

Martín Delfino avisó que "se salvaron por la pandemia. Jugué casi 32 años al fútbol, y con tres generaciones diferentes. Disfruté estar en la cancha con los cortos, pero no me interesa ser DT. Siempre elegí jugar en la Liga Villamariense"

Martín Delfino será recordado porque era capaz de frotar la lámpara y generar jugadas geniales en el mundo del fútbol villamariense.

También será recordado por sus 30 años de carrera como futbolista de primera división, algo soñado para cualquiera que desde niño abrazó la pasión por el deporte más popular del planeta.

Además de lograr títulos con Alumni, Yrigoyen, Sportivo Playosa, Unión Central y River Plate, más un ascenso con Central Argentino, otro de los motivos que lo enorgullecen es que “siempre elegí jugar en la Liga Villamariense. Sólo jugué en la Asociación Cordobesa de Fútbol cuando estuve en Alumni. Debuté con Mario Requena a los 15 años, y jugué hasta los 46. Son más de 30 años como futbolista, y no me interesa ser DT. Yo disfruto de jugar al fútbol, me hace feliz salir a la cancha con los cortos. Si me llaman para jugar fútbol 5 voy, pero para ser DT no me vengan a buscar”.

Reconocido por ser capitán y un líder de grupo positivo, “Pato” consideró que “me encanta estar en grupos de fútbol. Fueron cambiando los tiempos, las formas, pero me fui adaptando a los pibes. Es difícil, pero los entiendo porque siempre fui uno más en todos los grupos que integré, y me tocó jugar con 3 generaciones diferentes. Yo fui campeón con Lorenzo López en River Plate en 1995, y me despedí en San Lorenzo de Las Playas jugando con los nietos de Lorenzo López. Ya no volveré. Mi último objetivo era llegar a los 30 años, y superé esa marca, porque jugué casi 31 años en primera”.

Con su habitual picardía, esa que le permitió marcar diferencias en la cancha, el talentoso volante demuestra su buen humor al señalar que “se salvaron por esta pandemia, porque de lo contrario me iban a tener de nuevo en una cancha. No hay nada más lindo, nada que me pueda hacer disfrutar tanto como jugar al fútbol”.

Agradece a su familia porque “mi señora Cintia sabe lo que siento por el fútbol y me acompañó siempre, pero mis 3 hijos veían que su padre comía apurado y se iba a las canchas todos los domingos. Ser futbolistas te hace perder muchos momentos lindos, y tanto Genaro como Candela y Camila (sus tres hijos) me supieron entender”.

Los locos del fútbol

Delfino sostiene que “lo que cambió para peor en nuestra Liga es la ausencia de formadores. Yo empecé con Jorge Alamo en All Boys. Era un loco al que le debemos todo lo que nos enseñó. Con su hermano formaron mil jugadores”.

Resalta que “me hizo debutar Mario Requena. Otro gran DT del fútbol. Un día me vino a buscar cuando me había ido de Alumni y me dijo ‘vení a River. Vamos a armar un equipito lindo’. Salimos campeones. Es uno de mis mejores recuerdos del fútbol”.

Otro equipo que lo marcó fue el de Unión Central que ganó el Provincial. “Fue todo a pulmón con un grupo bárbaro de personas que aún hoy somos amigos. Pero a ese grupo lo armó otro loco apasionado del fútbol como Oscar Angel Olivera. Un fenómeno de tipo”.

Ejemplificó que “Jorge Peñaloza sacó campeón por primera vez en la historia a Yrigoyen. Siempre lo cargo al ‘Gallego’ Vicario porque no sabía dar la vuelta olímpica cuando terminó el partido en Arroyo Cabral. Le habíamos ganado a un Colón que tenía todo listo para dar la vuelta olímpica, pero era un equipo de locos el que armó ‘Chacho’, y no le importó nada ir a una cancha llena. Si había jugadores que habían ganado torneos de los barrios desde chicos”.

Indicó que “se necesita de esos locos para hacer historia. En La Playosa se armó un plantel espectacular de jugadores, que respondían a Oscar Olivera. Salimos bicampeones de la Liga, y no era porque ganábamos mucha plata, sino que jugábamos por la gloria, y cuando ganás, después podés pedir que te paguen más”.

Nunca se quedó sin nafta

Agregó que “yo en Yrigoyen fui campeón ganando 2 pesos, pero la fábrica (La Paulina) me daba todo el cartón que le sobraba, y yo lo comercializaba. Siempre fui un buscavidas, y cuando fui a Playosa no cobraba fortuna como creían algunos, pero me daban gasoil para poder viajar a vender a los pueblos como hice toda mi vida”.

Señaló que “lo que queríamos era ganar el campeonato que se negaba. Se me reían los compañeros porque no podía quedarme sin nafta, pero ese prestigio que defendíamos no se pagaba, porque no tenía precio. Jugábamos por la gloria, y la pasábamos bárbaro”.

Destaca que “Olivera sacó su chequera para que Unión Central volviera a hacer fútbol. Había sacado dos veces campeón a Playosa, y armó el plantel que terminó ganando el torneo Provincial con Aureliano Sánchez como DT”.

Recuerda que “Playosa e Yrigoyen fueron dos casos similares. Les faltaba algo. Llegaban a las finales, pero se les escapaba el título. Era la experiencia. Con Olivera y con Peñaloza consiguieron darle a las buenas bases que esos dos clubes tenían en sus pueblos, jugadores con personalidad y temple para salir campeones”.

Estimó que “cuando se gana apoyan todos. Pero lo difícil es cuando no se gana. Yrigoyen tenía a Schiavi, Ochoa, Rovere y Aguiar, más Vicario y Fernández. En Playosa tenían a Carrera, Bustos, Colomino, Foos, Lenardón. Les faltaba experiencia”

Peñaloza y Olivera ganaron dos títulos. Playosa perdió una tercera final del Provincial por muy poca diferencia. Había muy buenos jugadores en todas las líneas, y estaban en sus mejores momentos”.

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La Liga que siempre eligió

Insistió en que “hoy la Liga no tiene el mismo nivel de jugadores. Había otros formadores. Por ejemplo ese equipo de Playosa le tuvo que ganar a un Alem que venía de ser campeón, pero también a un Española que jugó un torneo del Interior con Mario Requena. Eran fuertes Argentino y River Plate, pero Yrigoyen y Alumni eran dos seleccionados. Más los dos de Arroyo Cabral, San Lorenzo de Las Perdices, más los clásicos con Silvio Pellico. Era una Liga muy fuerte”.

Remarcó que “jugar con Sánchez, Mondadori, Volmaro, los Velasco, los Berterame. Hoy esos jugadores hoy estarían en otras Ligas, no los podrían retener. Veo jugadores que se fueron a otras Ligas y la rompen, pero es porque acá no les pueden pagar lo que ganan afuera. Yo me quedé siempre en la Liga de Villa María, pero entiendo a los chicos que se van a jugar afuera”.

La Unión condujo al sueño

Para Delfino “Unión Central fue un claro ejemplo cuando ganó el torneo Provincial. El plantel que armó Olivera no ganó el torneo local, pero la calidad de jugadores que había en la Liga de Villa María hizo que sin refuerzos ganáramos el Provincial. Los dirigentes no querían, y dejamos como garantía nuestros pases”.

Explicó que “no buscamos refuerzos de afuera. Esos jugadores jugamos gratis, sólo nos llevamos unos pesos de la recaudación en la final cuando goleamos a Tirolesa 5-0. Fuimos campeones con todos chicos de la Liga. Fue algo soñado”.

Estimó que “jugar en Plaza Ocampo a cancha llena y ganar una final con el equipo del que sos hincha, no tiene precio. Soy hincha de Unión Central, y recuerdo que había cumplido los años días antes de esa final. Salimos a la cancha y me cantaron el cumpleaños feliz. Fue increíble esa vuelta olímpica”.

Agregó que “ganar con ese grupo espectacular, goleando a un gran rival en una final con la cancha llena, y levantar la copa con la camiseta del club que uno es hincha no tiene comparación con nada”.

Por último dijo: “Vivir una historia como esa, queda marcado para siempre. Fue una linda locura”.

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