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"Hay que trabajar para levantar el fútbol"

Fernando Alba estimó que "los que tengan que dar un paso al costado, que lo hagan. Los que tengan ganas y proyecto que se pongan a laburar porque no es poner la carita, es trabajar desde la base para mejorar, porque no estamos bien"

Fernando Alba está encargado de “El Prado” en la actualidad, pero es uno de los grandes formadores de futbolistas de la Liga de los últimos 30 años.

“El Negro” fue un crack, un jugador diferente y un gambeteador lujoso que hizo gran parte de su carrera en Central Argentino, donde además dirigió el baby fútbol y las inferiores.

Luego de dejar su huella por el “rojo de Avenida Costanera”, dejó su sello en el proyecto de Asociación Española, donde con su actual presidente Walter Torres llegaron con un proyecto de fútbol que sigue vigente y en pleno crecimiento. Dirigió a Franco Jara.

“La pandemia golpeó a todos. Me parece que el fútbol perderá a varios pibes que estaban empezando y ahora encontraron otras actividades, y a aquellos que se estaban retirando, que difícilmente hagan otra vez el esfuerzo para jugar. En este ámbito amateur no es tan fácil hacer ese sacrificio, y tanto tiempo sin fútbol obligará a empezar con un trabajo de convencimiento y bien planificado, porque si ya estábamos caídos, levantarse después de tanto impasse costará el doble”.

Remarcó que “los deportes al aire libre me parece que pueden realizarse. En Española no hubo un caso, y se pudo llevar a cabo cada protocolo sin inconvenientes en ninguna disciplina. Eso sí, no dejamos entrar a nadie que no venga a hacer deportes, desde que ingresan hasta que se van se puede entrenar, pero sin vestuarios, con rociador y alcohol en gel. Proteger y cuidar a la gente es prioritario”.

Mencionó que “si habilitan el fútbol 5 la próxima semana será el comienzo para que también se pueda habilitar cancha grande. El freestyle ya se habilitó, y no tardará en autorizarse un protocolo para el fútbol, porque ya vuelven todas las categorías en el país”.

Destaca que “patín y Cief trabajan con menos chicos, con burbuja, con buen distanciamiento. Controlo eso cada día, y veo que cuando hay responsabilidad, se reduce el peligro de contagio”.

Señala que “tengo contacto todo el tiempo con las autoridades, y no nos molesta que nos controlen, porque cumplimos todo. Estamos todos en la misma bolsa, y nadie debe irse a casa enfermo desde un club. Esto es para todos igual”.

“Nuestro fútbol necesita mejorar”

Su punto de vista actual es que “no se está jugando bien al fútbol y es una tarea que comienza bien de abajo. Hay que formar mejor”.

Resaltó que “es complicado en nuestros clubes, máxime ahora que los clubes están cerrados. Ojalá que sea para bien el arribo de Darío Ranco con otros dirigentes a la Liga. Acá no sólo hace falta poner la carita, sino ponerse a laburar con proyectos de fondo”.

Insistió en que “Española no tenía fútbol. Agarramos la pala y el pico para hacer todo, pero además hubo un proyecto atrás, que fue desde el baby hasta la primera”.

Resaltó que “hay que trabajar para levantar el fútbol local. Algunos creen que el fútbol se levanta cuando le pegan para arriba, pero no es así. Nuestro fútbol debe mejorar trabajando y no hablando”.

Estimó que “los que tengan que hacer un paso al costado, que lo hagan y dejen trabajar a los que tengan ganas y proyecto. Nosotros empezamos todo a pulmón en Española, pero no es fácil cuando no se tiene un proyecto, ni metas”.

Vago y atorrante

Alba indicó que “el fútbol no es para cualquiera. Para formar a un jugador, es necesario formar a un hombre. No se trata que el chico viene mal educado de su casa, sino que el fútbol forma y educa”.

Agregó que “yo fui un atorrante. Por vago me perdí progresar en el fútbol como mi compadre Miguel Angel Ludueña, que se fue de grande a otro nivel, y la rompió”.

Destacó que “al futbolista no hay que quitarle la niñez por el fútbol, ni dejar de comprenderlo cuando es un adolescente. Hay que enseñarle y formarlo, porque el chico se va a equivocar, y uno es quien debe corregirlo y guiarlo. Formar un buen pibe, es empezar a formar a un mejor deportista”.

Agregó que “lo primero que tiene que saber un jugador es que debe saludar cuando llega al club, cuando se encuentra con su compañero, su profesor y su técnico. A nadie escapa que existe la cargada, maltrato y desprecio entre los pibes, pero se corrige. A la pelota hay que enseñarle a quererla, igual que a los compañeros y rivales”.

Se pone como mal ejemplo: “Yo vivía jugando al fútbol en el campito. Pero con Miguel Ludueña espiábamos por la puertita trasera si entrenábamos físico o si jugábamos al fútbol. Si era físico, nos íbamos a jugar a la esquina con una pelota de trapo. Eso era una irresponsabilidad, pero como jugábamos el día del partido, no nos corregían”.

Destacó que “me enseñaron que había que ser más rígido como formador, porque Ludueña tuvo la suerte de llegar y hasta jugó en la Selección Argentina. Pero yo sufrí una sanción de 4 años por irme a jugar un campeonato de contrabarrios en vez de ir con Central Argentino a jugar a Las Perdices”.

Fue la sanción más dura que se recuerde. “Me sancionó mi club, y no pude jugar 4 años. Yo jugaba en primera desde los 14 años. Miguel Ludueña había pasado a Alem, y yo me iba con él, pero Mario Requena me pidió que me quedara. Acepté y me quedé, pero en ese receso del Mundial ‘78 hubo un cuadrangular en Las Perdices, y yo elegí ir a un torneo de contrabarrios”.

Señaló que “fue el dolor más grande de mi vida. Un abogado me dijo que le podía sacar la cúpula al club. Le dije: ‘No, al club yo lo amo’. Me equivoqué y pagué”.

Insistió en que “no soy conflictivo. Había varios en ese contrabarrios, pero me tocó pagar. Volví a jugar 4 años después en Central”.

“El amor al club”

Alba destacó que “cuando yo volví a jugar, tras la sanción de 4 años, Miguel Ludueña se había ido al fútbol profesional, donde triunfó merecidamente, porque me consta por todo lo que pasamos de chicos. Era un crack, y lo demostró”.

Alba - Ludueña fue una dupla perfecta que se vio en nuestros campos de juego. Si bien hubo grandes jugadores, Alba y Ludueña se complementaban y edificaban paredes todo el tiempo, al estilo Aimar y Riquelme en la Selección Juvenil.

Alba era más hábil que Ludueña, que era muy cerebral y preciso. “Yo gozaba con gambetear, y la gente que me vio, me lo dice. El ‘Negro’ (Ludueña) hacía todo bien, te la daba redonda, y ¿cómo no íbamos a entendernos en una cancha, si jugábamos juntos las 24 horas y todos los días en nuestro barrio?”.

Señaló que “uno que formó jugadores sabe lo necesario que es en el fútbol un ladero que te hable y te aconseje bien. Si yo lo hubiese tenido, nunca me hubieran suspendido por una pavada como la que hice. Mi viejo no quería que gastara la zapatilla cuando jugaba al baby”.

Se califica como “un indio cuando era chico. Me faltaba la pluma. El ‘Negro’ Ludueña fue a Instituto y luego a Belgrano a los 24 años, y ahí la rompió. Yo tengo casi 2 años más que Miguel (Ludueña), que tenía como virtud la pegada, y la capacidad de ubicarse bien. Siempre estaba desmarcado. Yo era más hábil, y me gustaba el roce. Los que me vieron dicen que fui un exquisito. Yo disfrutaba jugar con Miguel tanto en el potrero como en la cancha. No nos importaba ganar, pero sí ponerle un moño a cada jugada. Yo le pasaba y le llevaba las marcas, y Miguel recibía solo, y me la pasaba limpia al espacio. Nadie jugaba mejor que Central, pero no ganamos un título, porque jugábamos sólo por amor a la camiseta”.

La gente estaba por llegar

Entre las anécdotas, Alba afirma que “Española recién empezaba en el fútbol. Walter Torres contrató a Mario (Requena) y surgió la posibilidad de jugar un Torneo del Interior. Debutamos en ‘La Boutique” de Talleres contra Bell Vista, y Víctor Brizuela le preguntó a Torres cuánta gente vendría. Le dijo que la policía le había detenido los 3 micros que venían de Villa María”.

Explicó que “Española está bien. La reserva es campeona, lo que ya había logrado con René Beccaría. En inferiores ganamos muchos títulos locales y provinciales. Sólo nos falta un título en primera, pero un incentivo deben tener los chicos para quedarse a pelear un título”.