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El campo celebra el diálogo, pero advierte: "Con el Gobierno es día a día"

Los representantes de la Mesa de Enlace que se reunieron con el presidente Alberto Fernández expresaron su conformidad con el encuentro, pero pidieron un plan económico, estabilizar variables, reforma impositiva y laboral

El día después del encuentro con el presidente Alberto Fernández, el sector agropecuario celebró el cuentro pero insistió en que “con el Gobierno será día a día porque recién estamos en febrero y ya tuvimos dos episodios de tensión importante con el maíz, y ahora con retenciones y cupos”, remarcó Gabriel De Raedemaeker, vicepresidente de CRA, a Tranquera Abierta.

El dirigente destacó que el Gobierno haya dado marcha atrás con la suba de retenciones o la implementación de cupos de exportación, al tiempo que destacó el reconocimiento de que la materia prima tiene una mínima incidencia en los precios y que la reunión derive en próximas convocatorias a mesas técnicas de trabajo para analizar las cadenas alimentarias y sus precios.

Con respecto al “ala blanda” del gabinete de Fernández que recibió a la dirigencia agropecuaria, De Raedemaeker indicó que “tenemos sectores dentro del Gobierno que parecen más proclives al diálogo, pero sabemos que hay otros que piensan que hay que espoliar al sector agropecuario, exprimirlo con impuestos y tratar de tenerlo sometido para generar una supuesta redistribución de riqueza que fue fracasada probadamente a lo largo de los años. Porque cuando uno ve el crecimiento de la presión impositiva y ve la transferencia de recursos que existió desde el sector productivo hacia el Estado en los últimos 18 años, que fueron más de 170 mil millones de dólares por derechos de exportación, y lo contrasta con el crecimiento de la pobreza, claramente se advierte que la política social en ese camino fue un fracaso. Cada día hay más condicionamientos para la producción y más pobreza”.

Pero quedó la certeza de que no habrá cambios en retenciones...

No habrá aumentos de retenciones ni cupos de exportación, fue lo que dijo el Gobierno. Y dos elementos sumamente importantes como que se haya reconocido que la producción primaria tiene una incidencia muy baja en la composición del costo final de los alimentos que llegan a la góndola, que era el argumento a revertir porque era el motivo de las intervenciones que había sugerido en los últimos días. Cuando la verdadera causal de los aumentos de los alimentos está claramente en otro lado y no en los insumos o materias primas. Y la otra cuestión muy importante es la invitación del Gobierno a la comisión de Enlace para analizar eslabón por eslabón de las distintas cadenas agroindustriales, su composición de costos e identificar algunas avivadas y capturas de rentas que hay por parte de algunos actores más fuertes sobre los más vulnerables. Eso va a sincerar la cadena para hacerla más equilibrada.

¿Qué sensación les dejó el encuentro?

La sensación es la de ver a un Gobierno que reconoció un error de diagnóstico y trató de no dar marcha atrás visiblemente pero sí recoger la línea y reorientar el objetivo. Pero es un Gobierno con una retórica que busca mantener viva. Y contemplando los hechos más que los dichos, diría que quedamos conformes. Pero esto es día a día, es un trabajo permanente porque sabemos que tiene una vocación intervencionista y de recaudación a través de los derechos de exportación. Por eso no podemos distraernos ni un minuto.

Ya es la segunda tensión en el año...

Sí, es la segunda vez que se genera esa tensión este año y vamos recién en el primer tramo de febrero. Va a ser un año difícil si sigue así, y especialmente teniendo en cuenta que es electoral.

¿Cree que lo electoral jugará?

Sin dudas el año electoral va a jugar. Y el ministro Guzmán anticipó un atraso cambiario para este año, lo que muestra que habrá intervenciones distorsivas en la economía tratando de atar distintas variables para que no se les disparen en un año en el que necesitan los votos. Falta un plan económico que vaya acomodando el descalabro que existe hoy. Hace falta una modernización de la estructura administrativa de un país que quedó en el pasado.