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Denuncia que su ex retiene a sus dos hijos y hace un mes le impide verlos

El 8 de abril Vanesa Garay fue a retirar a sus hijos de 11 y 13 años pero no logró que volvieran con ella. Manifiesta que fue golpeada por el padre de los niños y exige que la Justicia se expida con la celeridad que amerita el caso

Vanesa Garay, una riocuartense divorciada hace siete años, vive semanas de angustia desde que sus dos hijos, de 11 y 13 años, fueron retirados de su domicilio por el padre.

Eso sucedió el jueves 2 de abril pasado, ya iniciada la cuarentena; sin embargo, cuando la mujer quiso ir a buscarlos, dos días después, se encontró con la negativa del padre, quien, según confió Garay, le exigía que le presentara el permiso por escrito para circular.

Hasta que finalmente logró tener la habilitación formal pasaron algunos días, pero cuando fue a retirarlos -a sólo cinco cuadras de distancia de su casa- la situación se tensó más aún.

Fue el miércoles 8 de abril y el encuentro terminó con un escándalo en plena calle y con la denuncia de Garay contra su ex por violencia física e impedimento de contacto en la Fiscalía a cargo de Daniel Miralles.

Así lo narró la mujer a Puntal: “Llego a su casa y el padre de mis hijos me dice de muy mal modo que los chicos no quieren volver conmigo y me cierra la puerta en la cara. Seguí golpeando y le dije que no me iba de ahí sin hablar con mis hijos. Al final salen muy angustiados y nos vamos hasta una verjita que está al lado, los contengo y les pregunto qué les sucedía, porque cuando los dejé estaban lo más bien y siempre tuvimos excelente relación”.

A la vista de testigos

Agregó que sus hijos le dijeron que no querían irse porque su padre les había dicho que se iban a enfermar si salían y que a ella la iban a llevar a la cárcel por salir de su casa. “Al ratito, aparece él de nuevo, me dice que ya llamó a la Policía e intenta llevar a los chicos hacia adentro, yo retengo al más chico tomándolo fuerte del brazo y entré en una crisis de nervios, porque me vino a la cabeza otra ocasión en que mi ex no me dejaba verlos”. Relató que el hombre la tomó del brazo y la arrastró desde la vereda al medio de la calle y le arrojó un golpe. “Los vecinos salieron a la calle y yo les pedía que llamaran a al Policía; un muchacho paró en una camioneta Hilux, se acercó y me dijo: ‘Yo vi todo, no me muevo de aquí hasta que venga la Policía’. Cuando llegó la Policía me dijeron que presentara la denuncia y me acompañaron a hacer la declaración”.

Desde entonces, transcurrió un mes y Vanesa Garay no logró volver a ver a sus hijos. Precisó que, después del incidente, la Justicia dictó una restricción mutua de contacto, es decir, que ni ella ni su ex pueden acercarse a sus domicilios, aunque la disposición dejaba en claro que debían arbitrarse los medios para que ambos progenitores mantuvieran contacto con sus hijos.

Eso último, denuncia la mujer, nunca se cumplió: “Llevo un mes sin ver a mis hijos y ni la Justicia ni el fiscal Miralles ni la jueza Rita Freire de Barbero toman una decisión”, se lamentó.

Decisión unilateral

Desde 2014 Vanesa Garay y su expareja mantenían un régimen de visita tácito que consistía en que los niños permanecían de lunes a miércoles con la madre; los jueves y viernes, con el padre y los fines de semana alternaban en la casa de uno y otro progenitor.

“Así nos veníamos manejando desde hace años, no entiendo por qué ahora él tomó esa determinación unilateral y la Justicia con toda esta cuarentena está paralizada y no mueve un dedo”, puntualizó.

Garay exige a la Fiscalía que impute a su ex, quien, según confió ella, ya tiene otras causas por incumplimiento de cuota alimentaria durante los años 2014, 2015 y 2016.

El 30 de abril pasado la mujer recibió un e-mail desde Tribunales en el que le comunicaban que ese mismo día el Ministerio Pupilar de Feria había emplazado al padre de los chicos para que los restituyera al domicilio de su madre. Algo que hasta el día de hoy no se concretó.

La causa actualmente está en manos del juzgado de la jueza Rita Freire de Barbero. “Es ella la que tiene que decidir, pero no tengo ninguna respuesta”, recalcó.

El abogado de Garay, Miguel Martínez, intentó infructuosamente obtener una resolución. “Hay una desidia y una inoperancia totales y en medio de todo esto mandaron oficiales de justicia a mi casa a buscar las pertenencias de mis hijos, parece una burla”, se indignó la mujer. “Estoy lidiando con una persona desquiciada, debería estar preso por 3 razones: es deudor de cuota alimentaria, ejerció sobre mí violencia física y psicológica en la vía pública y está incumpliendo con la restricción al no facilitarme el contacto con mis hijos”, concluyó Garay.