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El jardín, epicentro de los encuentros festivos

Por Ana Lund Petersen

Días festivos. Días de cierre de un año muy extraño. Un texto que leí hace poco decía que nos quedáramos tranquilos, que no le pidiéramos tanto al año que se va. Que no hiciéramos tanto análisis de fin de año, tanto balance.

Me sentí agradecida por eso, pero es inevitable caer en hacer cierres. El 2020 fue una especie de paréntesis para muchas cosas, pero a otras las potenció. Algo así le pasó a nuestros espacios verdes. El hecho de estar obligados a quedarnos en casa, nos hizo prestarle mucha más atención a cosas que en la actividad de los otros años, no teníamos tiempo de observar. Repensar nuestros espacios de trabajo, los hogares, los jardines. Hubo movimientos, proyecciones.

El jardín y la casa pasaron de ser un lugar donde estábamos casi únicamente los fines de semana, a ser nuestro espacio diario y permanente.

¿Cumplió con todas nuestras necesidades? ¿Fue y es todo lo que esperábamos?

Así llegamos a finales de año, en muchos casos con jardines que han cambiado su fisonomía, y que nos han acompañado en reuniones virtuales, conversaciones laborales y hasta reuniones familiares que tuvimos que mantener en la distancia y el aire libre de nuestros espacios verdes.

Y en eso estamos por estos días, organizando reuniones con familia y amigos, que podamos tener en paz y absoluto cuidado, y casi seguramente, al aire libre.

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¿Qué necesitamos hacer en los jardines para poder disfrutarlos plenamente en estas fiestas?

Más allá de los cuidados de siempre, tener el pasto bien cortado y libre de malezas, y los canteros prolijos, podemos tratar de incorporar algunas cosas en el jardín para hacer de nuestras reuniones al aire libre momentos únicos y especiales.

Las plantas vienen sufriendo una larga temporada de sequía, que tuvo un pequeño sosiego en noviembre, pero que sigue mostrándose implacable. Las temperaturas se están presentando muy elevadas, situación que no les hace la vida fácil a nuestras especies.

En este sentido, para que el jardín se luzca, un buen riego profundo el día anterior a una celebración puede ayudar. No solo a que se vea mejor, sino a que no se estrese tanto con el pisoteo y uso del espacio.

Si las celebraciones se van a hacer durante la noche, pensar en agregar algunas luces en los lugares más alejados de la casa, puede ayudar a generar la atmósfera de seguridad y contención que el hecho de habitar el jardín de noche nos pide. Para iluminar siempre traten de hacerlo de forma sutil, para insinuar formas y destacar estructuras. Iluminar la copa de un árbol desde adentro, un rayo apareciendo detrás de alguna masa de herbáceas. Si ponemos demasiada luz, mostramos todo, eliminando la posibilidad de imaginar lo que nos da la noche.

Otra cosa que podemos pensar es en agregar alguna planta de flores blancas. Más allá del significado de pureza y paz que tiene este color, éste se destaca de entre los otros colores en la noche. Brilla sin necesidad de ser iluminado. Sumar a la decoración de la noche alguna maceta con petunias blancas o un grupito de alisos, puede quedar muy natural y bonito.

Alerta: mosquitos

Algo que puede nublar el disfrute pueden ser los mosquitos. Si la noche está muy calurosa, puede que vengan a cenar con nosotros los amigos voladores. Una alternativa al repelente sobre nuestros cuerpos pueden ser las velas de citronella. Este repelente natural nos mantiene libres de mosquitos y las velas suman a generar un ambiente festivo.

Puede darse también que la noche este fresca, y que por la presente situación sanitaria, optemos por quedarnos en el jardín de todos modos.

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Además del grueso sweater sacado del fondo del armario, podríamos optar por improvisar un fogón, o porque no, generar un área destinada a eso en algún rincón del parque.

El fuego nos congrega o su alrededor como pocas cosas de nuestro entorno, pero para poder aprovecharlo de forma segura, es importante tomar algunos recaudos.

Si la temporada está muy seca, puede ser peligroso prenderlo. Que el césped que lo rodea esté bien húmedo, que no haya ramas de árboles justo arriba, que no tenga muy cerca un cantero con gramíneas.

Parecen obviedades, pero son cosas que muchas veces olvidamos de observar. Una posibilidad puede ser rodear el fuego con pedregullo o ladrillos. Están muy de moda ahora los fogones de hierro o cualquier otro recipiente resistente a las altas temperaturas.

Estos objetos también suman a la hora de generar ambiente y decorar el jardín.

Estamos todos necesitando celebrar. Nuestra naturaleza forjadora nos llama a la reflexión, a tratar de encontrar sentido y reconvertir las vivencias en experiencias positivas.

Nuestros jardines pueden ser el lugar propicio para el encuentro, para la palabra, para el mirarnos y escucharnos. Las plantas invitan, nos abrigan y nos contienen.

Y no nos olvidemos de dejarnos en paz. No andemos buscando tanto cierre, que fue un año difícil y mañana el globo sigue girando.

¡Felices fiestas!

Por ing. agr. Ana Lund Petersen

analundpetersen@gmail.com

Instagram: @Ana Lund Petersen

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