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Los padres apuntan a la directora del jardín: "Debe ser investigada"

Las familias denunciantes consideran que la mujer encargada del centro educativo Domingo Faustino Sarmiento debe explicar en la Justicia por qué dejó a 15 niños a expensas de una pedófila, sin ningún tipo de control

El 20 de junio de 2018, en el acto por el día de la Bandera del jardín de infantes Domingo Faustino Sarmiento, Beatríz Pérez notó algo raro y no se calló.

Su hijo y el resto de los compañeros de la sala de cinco años estaban tensos, apocados. “En comparación con los niños del otro turno que habían actuado minutos antes, parecían chicos de tres años, sin estímulos. Así que junto a un grupo de padres fuimos a planteárselo a la directora”.

Pérez recuerda que Norma Etchevers, la directora del jardín, los recibió como si fuese un trámite, “sin la mínima señal de empatía”, comentó en el diálogo que mantuvo ayer con Puntal.

En Viamonte, un pueblo de dos mil almas, gran parte de los docentes provienen de otras localidades. La maestra suplente del jardín, Mariela Ríos, venía de La Carlota, y la directora tampoco era oriunda del pueblo. “No conocíamos a los docentes, ni su manera de trabajar; recién cerca de fin de año pudimos saber lo que pasaba ahí adentro, fue cuando una de las nenas le contó a su madre los episodios que estaba sufriendo”, dijo la madre de uno de los niños abusados y corrompidos por la maestra de 49 años.

Estalló el escándalo cuando los niños de 5 y 6 años empezaron a relatar a sus padres lo que sucedía puertas adentro del jardín de infantes, pero las autoridades educativas se replegaron, en lugar de ponerse a disposición de los padres y apoyar su reclamo de justicia. “En ningún momento sentimos que desde los estamentos educativos nos brindaran su apoyo, más bien todo lo contrario”, evocó la mujer que, junto con una decena de padres, asistió el último martes a la condena de Mariela Ríos a 15 años de cárcel por abuso sexual, corrupción de menores y producción de material de pornografía infantil.

Bajo la lupa

En el mismo juicio que se celebró en la Cámara Segunda del Crimen de Río Cuarto, el juez Emilio Andruet ordenó que se investigara a la directora del jardín de infantes, Norma Etchevers, para determinar si su proceder o su omisión configura algún tipo de delito.

Beatriz no está en condiciones de asegurar que la directora conociera lo que sucedía los días lunes, miércoles y viernes en el centro educativo a su cargo, pero cree que eso no la excusa de su responsabilidad. Esos días de la semana la directora se ausentaba y la maestra suplente aprovechaba para fotografiar y filmar a sus quince alumnos sin ropas. Los hacía desfilar y bailar asumiendo poses eróticas para luego enviar ese material a su novio, un striper con el que los niños mantenían conversaciones telefónicas y se comunicaban vía audios.

“Yo no puedo decir que la directora formase parte de las aberraciones que pasaban en el jardín, pero sí considero que debe ser investigada por mal desempeño de sus funciones y por no haber controlado a la docente”, reclamó la mujer.

Beatriz está convencida de que su hijo y el resto de sus compañeros fueron víctimas de una red que excede la conducta desviada de una maestra jardinera. “Acá hay un sistema de explotación y aprovechamiento de los niños para producir material pornográfico que tiene productores y consumidores”, describió.

Sobre la pena que le aplicaron a Ríos, se mostró conforme. “Como explicó el fiscal, le dieron el máximo que marca la ley para estos delitos y más allá de que esto no cierra las heridas es un aliciente para seguir luchando, porque esto no termina acá”, dijo Pérez.

La madre de uno de los niños abusados y corrompidos subrayó que ahora la Justicia deberá determinar qué responsabilidad le cupo a la directora, pero también al novio de la maestra. “El tal Jordan, que no sabemos si se llama así o utilizaba ese nombre de fantasía. El también tuvo mucho que ver con los abusos”, aseguró.

Ahora van por el sumario

A la par de la causa judicial, existe una investigación administrativa en el ámbito educativo que los padres están dispuestos a seguir hasta las últimas consecuencias.

“Teníamos fecha para declarar en Córdoba en marzo de este año, pero a raíz de la pandemia se postergó. Cuando nos toque, contaremos todo lo que pasó y ahora con el aval de lo que decidió la Justicia. Eso demuestra que lo que nosotros veníamos denunciando era la verdad”, remarcó Pérez.

Después de la traumática experiencia que vivió en un ámbito donde debería haber estado cuidado y protegido, el hijo de Beatriz continúa con asistencia psicológica en la actualidad y ha tenido dificultades de aprendizaje. “Antes de pasar por las manos de esa docente, mi hijo tenía un aprendizaje absolutamente normal”, comentó.

En el final del diálogo, Beatriz reconoció que el proceso que vienen viviendo desde hace dos años es desgastante, pero tuvo su recompensa. “Ojalá con el paso de los años nuestros hijos puedan ver que hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance para que obtengan justicia y ellos mismos aprendan a luchar para que estas cosas no vuelvan a sucederle a nadie”, concluyó.

“Ahora va a pagar por lo que hizo”

“Se dio lo que queríamos, más allá de que para nosotros esos quince años terminaron siendo pocos por todo el daño que les provocó a nuestros hijos, estamos conformes porque ahora va a pagar por lo que hizo”.

Así, Araceli, una de las madres que estuvieron en la sala de juzgamiento cuando condenaron a Mariela Ríos a 15 años de cárcel, mostró su beneplácito con el fallo.

“También estoy de acuerdo con que se investigue a la directora, porque para mí ella sabía lo que estaba pasando y no hizo nada. Ojo, esa es mi opinión, no sé qué piensan las otras mamás”, aclaró.

En noviembre de 2018, cuando se descubrieron los abusos en el jardín donde asistía su hija de 5 años, Araceli entendió el cambio de conducta que había presentado la pequeña en los meses previos a la denuncia.

“De pronto, se había vuelto agresiva, nos contestaba mal a mí y a su papá. No dormía bien, tenía pesadillas y no quería que saliera a trabajar porque tenía miedo”, recordó.

Nunca imaginó que su hija y otros niños serían abusados en un lugar donde ella pensaba que los cuidaban.

“Por suerte, ahora noto más tranquila a mi hija, más calmada y duerme bien por las noches”, comentó.

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