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Cuando no es el virus el verdadero enemigo

Lunes 18.- De Vido criticó a Máximo Kirchner: "No le podemos tirar una soga a Larreta, Néstor no era así".- Ya habíamos dicho que con la domiciliaria a Julio no solo estábamos plasmando un acto de justicia, sino descubriendo a un cuadro político de una lucidez que no todos le conocían, acaso porque su faceta de gestor de brillantes negocios por cuenta del pueblo argentino opacaba la de opinador y estratega. Lejos de la poco imaginativa línea de pensamiento que pretende hacernos creer que la onda amor y paz entre quienes tienen la misión de gobernar es lo que hace falta para hacer frente al diabólico bicho que seguro nos mandó el Imperio, él se anima a plantársele al mismísimo Máximo -no a Alberto, a quien para esto ya lo debe de considerar un caso perdido- por algunas palabras amables y conciliadoras que le dedi- có al jefe de Gobierno porteño: “No podemos seguir pecando de inocencia, nuestra tolerancia va a hacer presidente a Larreta en el 2023”. Julio se perfila así como líder natural -aunque competencia no le ha de faltar- de la línea interna “Al enemigo ni justicia” que se planta frente al espíritu dialoguista medio maricón de la mano tendida y el para un argentino no hay nada mejor que otro argentino. No es cuestión de dejar de lado la verdadera contradicción, caer en la trampa de diferir la lucha política y “unirnos para derrotar al virus”; más nos valdría hacer una alianza táctica con el Covid-19 (total, entre los aliados que nos agenciamos para llegar al poder no va a ser el más difícil de digerir ni mucho menos) para derrotar a la verdadera amenaza, el regreso del neoliberalismo solapadamente encarnado en un tipo tan carismático y entrador como Rodríguez Larreta. Nada de sogas para el pelado, salvo en todo caso una que sirva para que se ahorque.

Martes 19.- Narco pidió volver a la cárcel porque discute con su mujer.- Otro excarcelado, menos famoso que Julio, nos enseña una cara no siempre tenida en cuenta -salvo en ciertos chistes de afilada conciencia de género transmitidos por WhatsApp- del drama que estamos viviendo. Este presunto miembro de una banda que comercializa estupefacientes, sobre quien pesa un pedido de condena a seis años y medio de cárcel, rechazó la prisión domiciliaria que se le había concedido el 16 de marzo -justo para el arranque de la cuarentena- y quiere regresar a la Unidad Penal N° 1 de Entre Ríos, que había sido su hogar durante casi dos años de preventiva, período según parece caracterizado por una gran armonía conyugal que lamentablemente se ha roto. Ya sabemos que, frente a un caso como este, la escuela punitivista saldrá a oponerse decididamente a realizar cualquier concesión, con el argumento de que el peticionante sabía a lo que se arriesgaba cuando tomó la decisión de delinquir; pero desde una postura garantista puede plantearse con la misma legitimidad la pregunta: ¿tiene la sociedad derecho a ensañarse con él solo porque cometió un error, del que seguramente hoy está más arrepentido que nunca? Vale la pena además advertir sobre las probables repercusiones internacionales de una eventual denegatoria del pedido, que podría constituir una violación de la Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica), por “agredir la integridad fisica, psíquica y moral” del pobre narco y marido, así como de la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, al infligirle “un trato cruel, inhumano y degradante” capaz de “crear en la víctima sentimientos de temor, de angustia e inferioridad” con el propósito de “humillarla, envilecerla y quebrantar su resistencia física o moral”. Y sí, el tipo habrá vendido algún porro, pero tampoco es como para castigarlo así.

Miércoles 20.- Tras un tratamiento exprés, aprueban reforma previsional en Córdoba.- ¿No ha sido esta semana la mejor para los jubilados desde aquella vez en que la reapertura de los bancos les dio la posibilidad de reencontrarse, de respirar juntos los primeros aires de la mañana, tras el primer tramo del aislamiento obligatorio? Primero, ya a nivel nacional se había anunciado el clamoroso aumento del 6,1 por ciento que, al alcanzar más de la mitad del que habría tocado de continuar la insustentable fórmula que Alberto sabiamente suspendió nomás asumir, ratifica “la línea que tenemos que seguir para lograr una recuperación real de los haberes jubilatorios”, según explicó con transparente claridad el ministro Claudio “Menos es Más” Moroni. Y, sobre el pucho, les tocó a los jubilados cordobeses recibir la excelente noticia de que también nuestro Juan se está ocupando de “fortalecer la solidaridad y sostenibilidad de la Caja de Jubilaciones” con uno de esos quirúrgicos guadañazos propios de este tipo de ajus... perdón, me acordé que ahora son sinceramientos. Reconocimiento especial para nuestros ilustres legisladores -salvo los nueve ausentes, capaz que tenían cortada la luz- que en plena cuarentena se jugaron la vida encendiendo las computadoras para aprobar en sesión virtual este proyecto producto del diálogo y el consenso entre todos los involucrados, con las únicas excepciones de los jubilados de hoy y los de mañana. Igual, ni falta hacía que nos consultaran, total tanto los activos como los pasivos, de Nación y de Provincia, nos unimos para agradecerles a nuestros gobiernos la oportunidad de seguir garantizando con nuestra desinteresada solidaridad la sustentabilidad de los sistemas.

Jueves 21.- Para Firmenich, “sería suicida continuar con la cuarentena” porque “puede terminar con una rebelión social”.- Si de comprender la compleja realidad circundante se trata, ¿no era este el aporte que faltaba? Claro, uno lo tenía a Mario como un hombre de acción y por ahí soslayaba su aguda sensibilidad como observador de la intrincada trama política, económica y social de la que ha sido protagonista central hace cincuenta años y, mirá vos, parece que extraña. Y también nosotros los extrañábamos, aunque no nos diéramos cuenta. Hay que escucharlo, ¿eh?, sería suicida ignorar la preclara clarividencia de un tipo que, por dar un ejemplo conocido, fue capaz de anticipar que Juan Domingo Perón iba a conducir a la Patria por los caminos de la revolución socialista. O que desde su sufrido exilio europeo supo captar que el pueblo argentino estaba maduro para levantarse contra la dictadura bajo el liderazgo luminoso de los cientos de militantes que mandó de vuelta al país en las contraofensivas montoneras de 1979 y 1980, un puñado de los cuales (los que sobrevivieron), hay que reconocerlo, no mantuvieron después una opinión tan alta de la solvencia de su líder histórico para tomarle el pulso a la sociedad y a sus ganas de rebelarse.

Viernes 22.- Bolsonaro propone “darle armas al pueblo” para evitar que se imponga una dictadura.- Otro hombre de acción que a la vez es un agudo observador de la realidad muestra una nada sorprendente afinidad con Firmenich por el lado del diagnóstico: también para él se viene un masivo levantamiento social contra cuarentenas, confinamientos y cierres preventivos como los que en su país dictan gobernadores timoratos a través de “decretos de mierda” contra los cuales solamente se puede discutir con armas en la mano. Es decir, tal como corresponde en una democracia, porque es la única manera en que un demócrata como Bolsonaro puede hacer entrar en razones a esos dictadores con los cuales se ve obligado a compartir el poder legítimo que le fue entregado en mano por Dios, el Destino y el Pueblo. Así que luego de garantizar la elevación de Brasil al segundo lugar entre los campos de batalla de la guerra global en curso -y agarrate, Donald, que al primer descuido te comemos crudo-, definimos que al combate vamos a marchar con fusiles de asalto, santas biblias autografiadas por Jair y una buena provisión de cloroquina autoprescripta, que no es tiempo de andar mariconeando con llamados a la unidad nacional o exigencias de evidencia científica tan impertinentes como para interferir en las decisiones del líder.