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Justicia por Lucrecia: se elevó a juicio la causa y hay cinco médicos imputados

El 3 de febrero se conoció la resolución del Juzgado de Control. Dos profesionales de la salud quedaron absueltos. La adolescente tenía 15 años y falleció en 2017 tras un aborto espontáneo en el Hospital Pasteur

A casi cuatro años de la muerte por mala praxis de Lucrecia Ñañez (15), esta semana se elevó a juicio la causa.

La abogada Analía Paula Nicolli, quien representa la familia de Lucrecia, explicó que, a fines de septiembre, la Fiscalía de Instrucción de Tercer Turno -a cargo de René Bosio- pidió la elevación a juicio de la causa.

Por la muerte de la adolescente en el Hospital Pasteur había siete médicos imputados: Carla Malvina Beltramo, Eduardo Hugo Buffadossi, Cristian Fabián Ferres, Cecilia Isabel Ligorria, Melisa Andrea Méndez, José Ignacio Nobrega Lascano yNatalia del Valle Godoy.

El Ministerio Público Fiscal de la Provincia de Córdoba considera que los siete facultativos son los supuestos autores responsables del delito de homicidio culposo, en los términos de los artículos 45 y 84 del Código Penal.

“El día 3 de febrero -el día que Lucrecia cumpliría 19 años- a las 13 horas por sistema digital, ya estaba la resolución de la elevación a juicio con cinco profesionales de la salud imputados y dos que fueron absueltos, ya que el Juzgado de Control entiende que no han tenido participación en la concatenación de los hechos que produjeron posteriormente el fallecimiento de Lucrecia”, dijo la abogada.

Nicoli explicó que hoy por hoy los juicios se manejan de forma virtual por la pandemia, a lo que, entienden, va a ser una causa con tres vocales, después tienen que esperar fecha de juicio. “Lamentablemente este tipo de casos no son una prioridad en la Justicia, por eso sabemos que todavía queda un largo camino”.

La abogada remarcó que, en estas causas de mala praxis, las detenciones son casi inviables, por lo que se espera que se otorgue una sanción. “Puede ser una inhabilitación o suspensión de la matrícula parcial o de manera definitiva” y aclaró: “También se puede recibir una indemnización, que es algo que la familia nunca buscó, nosotros nos constituimos como querellantes particulares y no como actores civiles, jamás se habló de dinero y nunca se pidió ningún tipo de retribución en esta causa”, indicó.

Lucrecia

“Pasamos momentos muy difíciles, principalmente el día de su partida, no me gusta decir muerte, sino que ella partió de este mundo”, dijo con emoción María Rosa Ramos, abuela de la joven.

A su vez, la mujer explicó que la notificación de la elevación a juicio tomó a la familia por sorpresa. “Estábamos organizando una nueva salida para hacer pegatinas porque siempre la luchamos”, dijo Ramos.

“Quiero agradecer especialmente al fiscal René Bosio, a Pedro Diana y Alfredo Chiavassa porque desde la Fiscalía fueron los que hicieron posible esto y actuaron de oficio ante el llamado de la doctora Nicolli y mi hijo, el papá de Lucrecia”, remarcó.

La abuela, que encabezó esta lucha, explicó que junto con familiares pegaron afiches e hicieron mucho para que la Justicia prestara atención. “Yo estaba muy ansiosa de que llegara porque el tiempo pasa”, precisó.

Por otro lado, destacó que cuando el fiscal a cargo de la causa les comunicó en el año 2020 que los médicos estaban imputados por homicidio culposo, les recomendó mantener un perfil bajo por la pandemia. “Era para evitar los contactos, él no quiso que hiciéramos notas frente a tribunales y también para respetar el trabajo de los médicos durante el año”, señaló la mujer.

Y agregó: “Pero Lucrecia no partió en tiempos de pandemia, ella falleció el 5 de junio del 2017, así que estoy muy agradecida con este medio que siempre estuvieron desde el primer día”.

“Desde que empezamos con esta lucha yo traté de ser respetuosa, nunca mencioné a los médicos y sólo dije lo que me transmitía el fiscal, nunca agredí a ningún médico, ni los nombré, para eso está la Justicia”, sentenció María Rosa.

Por su parte, la mamá de Lucrecia, Carina Gianinetto, dijo que hasta el momento no se encuentra bien. “Todavía no me salen las palabras, no tengo fuerzas para pelear y no quiere decir que no me importe mi hija, sólo que no tengo fuerzas, pero gracias a María Rosa que esto avanzo”, indicó.

“En un principio yo no quería que se hiciera nada, no entendía lo que pasaba y no quería que le hicieran más nada a mi hija, pasan los años y me siento mal, hay que seguir hasta el último paso para que ella pueda descansar en paz, ya demasiado paso y nosotros también”, dijo la mujer.

Lucrecia vivía con su abuela y pasaba los fines de semanas con su madre y hermanos. La Justicia pudo comprobar que la joven sufrió un aborto espontáneo y murió como consecuencia de una grave infección en el nosocomio regional.

Por último, María Rosa dijo: “No quiero que haya más situaciones como la de Lucrecia, que se haga justicia, gracias a nuestra abogada Analía, a mi hijo, el papá de Lucrecia, que hicieron la denuncia para que el fiscal actúe de oficio”.

“Como hace cuatro años, sólo pido justicia por Lucrecia y quiero aclarar nuevamente que nunca nombré a los médicos y no le falte el respeto a nadie, toda la marcha fue pacífica, con mi hijo me pasó exactamente lo mismo, todo quedó en la nada, por eso me paré y la luché hasta el final, si no se pudo hacer justicia por Lucas que sea por Lucrecia”, remarcó la abuela de la joven fallecida.

Cronología de los hechos

Lucrecia ingresa por primera vez al Pasteur el último día de mayo del 2017. Cinco días después se confirma lo peor: había fallecido.

A las tres y media de la mañana del miércoles 31 de mayo de 2017, una ambulancia traslada a Lucrecia desde el barrio San Nicolás hasta el Hospital. Atraviesa un aborto espontáneo. La atienden en la guardia y regresa a su casa. Vuelve y no le recetan, ni siquiera, antibióticos. A las cinco de la tarde la familia hace lo que puede: decide llevarla a una clínica de la ciudad. Le realizan una ecografía transvaginal. Tres horas después, a las ocho de la noche, vuelve al hospital. Le diagnostican un aborto incompleto y piden un legrado.

El jueves 1° de junio, a las tres de la tarde —estaba previsto para las primeras horas de la mañana— se lo practican: le extraen restos y, sin más, le dan el alta. A las siete y media de la tarde siguen los vómitos, la fiebre y hay mal olor en la zona vaginal. Vuelve al Pasteur y se solicita un nuevo legrado. Se hacen análisis y se detecta necrofilia en el útero. No cualquier necrofilia: ronda el 80 por ciento.

El viernes 2, la adolescente sigue en observación. El 3 de junio, no deja de ser evidente: el cuadro se agrava. Hay una nueva intervención: se realiza una laparotomía exploradora para constatar el estado de los órganos. Se habla de una histerectomía —extracción total o parcial del útero— pero no se efectúa. El domingo 4 continúa en observación.

El lunes 5 ya es indiscutible: los profesionales vuelven a abrir ese cuerpo que ya no es cuerpo para observar el estado de los órganos. El lunes 5 es inevitable. Según el certificado de defunción, Lucrecia muere a las dos de la tarde.

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