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Diferencias y similitudes entre los crímenes de Miguel "Nano" Martínez y Roberto Mercadal

A lo largo del 2020, dos brutales asesinatos causaron estupor en la ciudad. Las edades de las víctimas, el móvil de los delitos y las pistas clave para llegar a los presuntos homicidas, fueron las principales disimilitudes. La fiscal, el accionar en pareja y la crueldad con la que actuaron los supuestos asesinos, serían los puntos en común

En lo que va del año, dos crímenes -el de Miguel Alexander “Nano” Martínez y el reciente de Roberto Américo Mercadal- causaron profunda conmoción y estupor en la ciudad.

Esto se debe a la brutalidad con la que actuaron los supuestos homicidas y la frialdad con la que ultimaron a sus víctimas.

Los sangrientos episodios guardan varios puntos en común, y a su vez, encuentran algunas disimilitudes.

Una de las semejanzas tiene que ver con la brutalidad de los hechos. En el caso de Nano Martínez, quien fue asesinado a fines de mayo, los victimarios lo enterraron en un campo, lejos de la ciudad, en cercanías a Arroyo Algodón.

La reciente muerte del médico Roberto Mercadal también ocurrió en un marco de aterradora desmesura. El mismo -según lo informado por la Policía- fue hallado con catorce puñaladas en su domicilio (de barrio Santa Ana, sobre calle Roma al 190) y maniatado, lo que deja en evidencia un alto grado de violencia.

Por los asesinatos de Martínez y Mercadal, la Fiscalía de Instrucción de Segundo Turno, a cargo de Juliana Companys, brindó las directivas para que rápidamente sean arrestadas cuatro personas (un par por cada hecho).

Tras el hallazgo del cuerpo del joven de 22 años, el Ministerio Público Fiscal (MPF) ordenó la detención de dos jóvenes, Joaquín Munarriz Gianoni (20) y Eliézer Tomás Cánova (20), quienes fueron imputados en su momento por “homicidio calificado por alevosía”.

En cambio, por el sangriento hecho ocurrido en barrio Santa Ana, la Fiscalía interviniente pidió detener a dos personas (una mujer de 27 años y un hombre de 25) por homicidio criminis causae. Las identidades de los sujetos arrestados aún no fueron reveladas por la fuerza policial ni por la Fiscalía.

Otra coincidencia entre los crímenes tiene que ver con que en ambos hechos, los investigadores lograron establecer que la víctima conocía a sus presuntos victimarios.

Una de las diferencias entre los salvajes episodios -los dos ocurridos en medio de la pandemia- radica en los móviles de las muertes.

Por un lado, la hipótesis más fuerte indicaría que Munarriz y Cánova ultimaron a Martínez por un supuesto ajuste de cuentas, motivado aparentemente por un hecho de drogas.

En cuanto al crimen de Mercadal, el mismo se habría desatado a partir de un fracasado intento de robo (por eso la imputación de homicidio criminis causae).

La pista clave en el asesinato de Martínez fue la geolocalización de los teléfonos celulares investigados, los que permitieron llegar al cuerpo, y además, vincular a los detenidos con la muerte.

En el crimen del médico cardiólogo, la pista clave para dar con los supuestos autores del delito fueron las cámaras de seguridad del lugar. Otra prueba contundente que se apareció en el camino de los investigadores tiene que ver con un cuchillo ensangrentado que fue encontrado a las pocas cuadras de la casa de Mercadal. Dicho elemento es analizado por personal de la Policía Científica.