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De Córdoba a Medellín con el sueño de triunfar con la música urbana

Desde hace 2 años, Micaías Miatello reside en la que es considerada la capital mundial del reguetón, con el objetivo de consagrarse como artista. Asegura que sus valores se reforzaron con el apoyo de docentes que lo acompañaron cuando estuvo privado de su libertad

Desde hace dos años se encuentra haciendo carrera en Medellín, considerada la capital mundial del reguetón, aunque asegura que su estilo no está encasillado en este género, sino que lo define como pop urbano. Micaías Miatello nació en Río Cuarto y desde chico estuvo vinculado a la música. La vida le presentó desafíos y, tras verse envuelto en un caso delictivo, cumplió condena en la unidad penitenciaria, donde asegura que los docentes fueron claves para orientarlo en los valores que cambiaron su vida. Ahora tiene un objetivo claro, el de triunfar con el arte, y dedica todo su tiempo a ello. En octubre lanzó un nuevo corte de difusión, “Te quiero, te quiero”, que ya cuenta con miles de reproducciones, y a fines de enero presentará nuevo material.

“Es muy difícil el camino de llevar el arte urbano a otro nivel, en especial en lugares como Río Cuarto. Hay mucha gente que está trabajando en el arte, pero no tantos que nos apoyen, por eso es importante poder hablarlo de otra manera y darle difusión”, afirma Miatello, quien destaca que desde muy chico estuvo conectado con la música.

“Mi familia siempre estuvo presente conmigo, al pie del cañón, y me acompañó con la música. Primero me gustó lo romántico, escuchaba mucha balada y después algo de bachata. Aprendí a tocar la guitarra y siempre todo lo hice como autodidacta, no fui a estudiar, lo hice con mucha pasión y ganas, incluso más tarde cuando aprendí a tocar la batería y tocar más rock”, sostiene el artista en diálogo con Puntal desde Medellín, y recuerda: “Mi papá me compró una batería y formaba parte de dos bandas, una con compañeros del colegio y otra con otros chicos que me buscaron porque me veían tocar en los actos de la escuela. Vi que la gente aceptaba con ganas lo que estaba haciendo, así que decidí hacer mi propia propuesta, comencé a escribir desde chico, y de la batería pasé a la guitarra”.

En 2013 fue condenado a prisión por estar vinculado a un resonado hecho delictivo. “Estuve en el lugar equivocado con la persona equivocada, a veces uno anda con malas juntas y me pasó eso”, lamenta y asegura: “Estar privado de la libertad me hizo valorar otras cosas y aprendí muchos principios que me llevaron al nivel en el que hoy estoy”.

- ¿Influyeron en este cambio los docentes que te acompañaban en la cárcel?

- Sí, la maestra que me daba Música me incluía en todos los proyectos del penal, al igual que otros docentes, como el de Matemáticas, que me alentaban para que no aflojara. Del mismo modo, los profesores de la escuela a la que iba antes de este hecho hicieron lo posible para que pudiera rendir todas las materias que debía. Me ayudaron mucho a pasar de año. En 2015, cuando salí en libertad, hubo un antes y un después de mi carrera. En prisión escribí más de 100 canciones, mientras que estudiaba cómo se comportaban los artistas ante las cámaras, cómo se expresaban, incorporé todo ese conocimiento para buscar una oportunidad.

Miatello comentó que fue fundamental el acompañamiento que muchos le dieron al salir de la cárcel y que comenzó a tener mucho éxito con los proyectos que desarrolló en la música. “Muchos me llamaron por la música y nunca me preguntaron o cuestionaron por haber estado en la cárcel”, expresa el artista, quien señala que estuvo haciendo carrera en Argentina hasta fines de 2018, cuando decidió hacer un cambio grande: “Le dije a mi padre que tenía que hacer un giro y decidí irme del país”.

Fue de este modo que en un comienzo consideró mudarse a Miami. “Pensé que los costos de vida allá eran muy elevados y por eso no me convencía ir a Estados Unidos, hasta que un amigo me recomendó venir a Colombia, donde residen varios artistas muy destacados del género, entonces me vine a Medellín con mi madre en diciembre de 2018, ella se fue en marzo de 2019, y desde entonces no he parado de trabajar en este proyecto”, explica Miatello.

- Cuando te fuiste, ¿lo hiciste teniendo algún contacto o fuiste a probar suerte?

- No, me vine con lo puesto. Decidí venirme para hacer mi vida aquí. No sabía qué me esperaba, si la pegaría y perdería todo. De hecho, sufrí estafas, me pagaban mal, no la pasé bien. Esto pasó hasta que conocí a quien fue mi primer mánager, un amigo que no era músico pero que confió en mí. Sacamos varios temas y anduvimos bien con Juan Clavijo, hasta que cada uno siguió su camino. Luego fui de alquiler en alquiler hasta que en un departamento compartí con un nuevo amigo que al ver mi trabajo me ofreció hacer un nuevo proyecto musical, con la idea de llevar todo a un nivel más alto, Julián Betancur. Buscamos un productor que es muy conocido, Alexander DJ, que ha trabajado con reconocidos artistas.

- ¿Cómo viviste la pandemia con tu trabajo?

- Trabajamos muy duro, siempre con todos los protocolos de seguridad, porque aquí estuvo igual de complicado que en el resto del planeta. Estuvimos muy enfocados, con dirección y disciplina, con mucha actitud. De casa al estudio de grabación, con tapaboca, y cuando no se podía salir a la calle, me dediqué a escribir, practicar y aprender. Siempre me mantuve haciendo vínculos por redes sociales, subiendo contenidos, historias, canciones de otros artistas, siempre moviéndome para difundir mi trabajo.

Micaías tiene 27 años y está preparando el material que trabajó el año pasado. “Hice mucho contenido, a parte lo largué sin video, otras cosas sólo por Spotify, pero con mucha promoción para el disco ‘Te quiero, te quiero’, que se lanzó en octubre”, comentó el artista riocuartense. Ahora está preparando un nuevo material para fines de enero. “Quiero largar mucho más en este año”, precisa, mientras indica que en las redes se puede escuchar todo su trabajo.

- Una vez establecido en Colombia, ¿en qué género musical te concentraste?

- Es importante destacar que no soy reguetonero, lo mío es el pop urbano. Son baladas fusionadas con otros géneros, pero siempre con buenas letras, nada misógino, sin descalificar a la mujer, o hacer apología a las drogas o la violencia.

- ¿Colombia es una cuna para este tipo de música?

- Sí, en especial Medellín, donde me encuentro viviendo. Aquí está toda la industria, con las mayores estrellas, los sellos discográficos, la mayor calidad de estudios de grabación, todos vienen desde Venezuela, República Dominicana, incluso Estados Unidos a grabar aquí. Porque también los paisajes son muy bellos para filmar.

- ¿Cuánto creés que puede aportar tu crecimiento en Argentina para este estilo que buscás en Colombia?

- Todo es fusión en la música. Antes yo estaba errado y creía que tenía que hacer pop o reguetón, pero no, entendí que si hago un rock fusionado con otro estilo y yo me encuentro enfocado eso pegará, porque es una nueva propuesta. Yo lo que quiero demostrar es la versatilidad, que me le animo a cualquier ritmo, a cualquier letra, que escribo todo lo que canto y toco la guitarra.

- Ahora resulta imposible por la pandemia, ¿pero es un sueño poder volver a Argentina, especialmente a Río Cuarto, con tu música?

- Sí, totalmente. No hay un minuto en el que deje de pensar en mi familia, cómo poder hacer para volver a verlos, pero dije cuando vine que hasta que no estuviera bien establecido en mi carrera no volvería. No quiero regresar como me fui, porque es importante para mí poder volver con un buen nombre. Y que cuando vuelva, Micaías Miatello esté sonando a full, con la gente recibiéndome con pancartas.