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"La música es un lenguaje que está conmigo desde que nací"

Pedro Giraudo, el primer cordobés en ganar un Grammy Latino, realizó un recorrido por su vida en el arte, el lugar que ocupan el tango y el jazz en su trabajo y la importancia de contar con espacios de difusión de la cultura

En 2018, el contrabajista Pedro Giraudo recibió el premio Grammy Latino por su disco “Vigor Tanguero”, máximo reconocimiento de la música latina y hecho que significó su consagración tras años maravillando con su trabajo en diversos géneros como el jazz. Además, se convirtió así en el primer cordobés en recibir el galardón. Esta semana, Pedro participa del festival New Docta, encuentro que reúne de manera online a muy importantes artistas de todo el mundo, y en este marco dialogó sobre su vida en este “lenguaje” que compartió con su familia desde que nació, como es el de la música.

“Desde que nací, la música era un lenguaje más en mi casa, aprendimos a hablar español, pero también otros idiomas como este”, sostuvo sobre su infancia, en la que aseguró que había música constantemente. Su padre fue el maestro Carlos Giraudo, y tanto él como sus dos hermanos comenzaron a tocar instrumentos desde muy chicos; “empecé con el piano a los 3 años y a los 4 el violín, hasta mi adolescencia, en la que sólo comencé a tocar el bajo”, comentó el músico.

- ¿Por qué te inclinaste por el bajo, tan distinto al piano que tocaste por tantos años?

- Fue algo práctico, porque uno de mis amigos tenía una banda en la que necesitaba un bajista. De todas formas, históricamente me llamaron la atención los bajos en la música, recuerdo que me concentraba mucho en ellos al escuchar a Bach. Siempre hubo algo que me llamó la atención.

Hace más de 20 años que vive en Estados Unidos, en Nueva York, adonde se fue a estudiar con 19 años, “sólo con el contrabajo”, comenta, mientras que asegura que radicarse allí fue “abrir una puerta a otra galaxia musical, porque vine a estudiar jazz, la música que todos tocan desde niños, algo distinto a como se vive en Argentina”, destacó. Aseguró, en tanto, que allí se encuentran también con los mejores artistas de todo el mundo, con quienes se vinculó y tocó durante muchos años. “Aquí viene gente de todo el planeta a combinar sonidos, combinar tradiciones, y venir aquí fue algo muy fuerte y extremadamente enriquecedor”, indicó.

- Tras años tocando jazz y una destacada carrera en tango, ¿con qué género te sentís más cómodo?

- Fue todo un proceso, vine a Estados Unidos a estudiar jazz, pero de a poco fui participando de otros espacios que fui viviendo en la ciudad, otras tradiciones entre las que se encontraba el tango. Música venezolana, peruana, colombiana, cubana, y cada vez me fui acercando más a la música argentina, por lo que empecé a trabajar más en ese rubro. Todos mis proyectos hasta el año 2014 fueron exclusivamente de jazz, había sacado 6 discos de jazz, y al tango nunca como solista. En ese año falleció un amigo rosarino con el que toqué muchos años, y desde el Lincoln Center me pidieron que le hiciera un homenaje y por primera vez armé la orquesta de tango. Cuando comencé a escribir me encantó escribir para cuerdas y bandoneón, y de un modo tan distinto de jazz. Ahora, el 95% de las cosas que hago es con el cuarteto de tango.

- Si bien ambos géneros tienen un origen popular, da la impresión de que al jazz se lo aprende desde niños en Estados Unidos, mientras que al tango se lo toma como un desafío para el músico que va creciendo.

- Totalmente de acuerdo, pero tienen una historia similar que va más allá de la música. La época de oro del tango está alineada con la del jazz, de las big bands, y por razones parecidas ambas pierden popularidad: el jazz en Estados Unidos y el tango en Argentina, fundamentalmente por el rock. La diferencia es que el jazz se mantuvo más vigente, con más gente haciendo esta música, con clubes y mucha gente tocándolo. El tango estuvo al borde de la muerte durante mucho tiempo, con excepciones como la de Astor Piazzolla, pero perdió mucho contacto con la sociedad. Yo crecí en el país y no oí nada de tango, era algo de mis abuelos, mientras que aquí vas a cualquier secundario y todos están tocando jazz, por más que sigan escuchando otras músicas. Después de los ’90, esto cambió, hubo un renacimiento en el que mucha gente de mi generación empezó a ver que era una música muy copada y volvió el interés con una movida muy fuerte con el tango en todo el país, en la danza y la música.

- En 2018 te dieron el premio Grammy Latino, ¿qué significó para vos esta experiencia?

- Este es el mejor premio que se puede tener, fue un momento glorioso y me cambió muchas cosas hasta en lo laboral. Fue una herramienta de trabajo que me permitió acceder a muchas presentaciones y convocatorias. En sí misma, la ceremonia de los premios me dio muchos nervios, fue muy lindo y me generó una sensación muy rara. A la vez, me alentó a seguir trabajando en la línea en la que venía. Después del premio, me sirvió para concentrarme hacia dónde quería ir. Tener el Grammy me ayudó a abrir muchas puertas; a quienes trabajamos con la música nos cuesta mucho conseguir conciertos, hay que mandar muchos mails para conseguir uno, pero esto me ayudó a conseguir espacio en otros festivales, tocar como solista con orquestas, entre otras cosas.

- La posibilidad de vivir de la música, ¿cambia la pasión que se siente por el arte?

- No, es algo que se ha mantenido constante en mí, es algo muy intrínseco que tengo, un lenguaje que es parte de quien soy. En cuarentena, por ejemplo, cualquiera que pudiera se tomaría un tiempo para descansar de la actividad que realiza, pero yo lo aproveché para componer, estudiar, es algo que me da mucho placer. Nunca cambió mi relación con la música, el placer que me da descubrir un artista nuevo, siempre busco discos nuevos, un placer que se mantiene intacto, al igual que la relación que se mantiene con la composición y el instrumento.

- Eventos como el de New Docta, del que participarás esta semana, sirven para difundir la música, ¿qué significa poder ser parte de este festival?

- Estoy muy honrado, agradezco enormemente esta invitación a New Docta y creo que hacen un trabajo extraordinario en Argentina, están invitados grandes músicos a dar las clases, es un trabajo formidable. Hay que pensar que no es sencillo que todos puedan acceder a esta música, pero no porque no se ofrezca, sino que no se sale a buscar, y en estos espacios se la muestra, es fundamental darle visibilidad. En este sentido, New Docta hace un gran trabajo exponiendo a los grandes artistas, que pueden inspirar mucho y generar interés en la música.