Nuestra Señora de Lourdes, una torre de fe sobre los techos del Ameghino

Fundada en 1958 por el obispo Deane, la primera parroquia de la Diócesis levantó su campanario en Intendente Peña y Salta. Allí atiende las necesidades espirituales y materiales de algunos sectores muy carenciados

Ocurrió hace 61 años, en los primeros días de 1958. Y fue el primer obispo de la flamante Diócesis de Villa María, monseñor Alberto Deane, quien adquirió unos lotes en el “lejano barrio Ameghino”. Y en ese sitio, los vecinos erigieron una gruta consagrada a la aparición de la Virgen, en Lourdes. Así fue el 11 de febrero de ese año cuando Deane anunció la creación de la primera parroquia de su Diócesis, bajo la advocación elegida por los vecinos. 

El Decreto fue proclamado el 27 de septiembre de 1960, para el cumpleaños 93 de la ciudad. Y el primer sacerdote asignado fue el padre Jesús Abelardo Pedraza. De esas épocas datan las “grandes kermeses” con las que Pedrazza y una comisión de fieles emprendieron la tarea de convertir una modesta vivienda en casa parroquial y templo.

Cinco años después, asumió el  padre Gaspar Galasso, y en 1966 el padre Carrier, creador de la primera agrupación de boys scouts. En 1968 y en el marco del Concilio del Vaticano Segundo, a Carrier lo sucede el padre Hugo Salvatto; inventor de “la Parroquia de la Caridad”. 
Y fue, efectivamente, el padre Hugo quien organizó un comedor para niños abandonados y el primer dispensario con distribución de ropa y calzado.
Fue tan importante la figura de este sacerdote y su paso por Lourdes que muchos villamarienses aún hoy se refieren a la parroquia como a “la iglesia del Padre Hugo”. 
En 1983, el padre Hugo es trasladado por monseñor Disandro a  Cruz Alta. Y se designa al padre Tossolini, que forma Cáritas Parroquial, el Apostolado de la Oración, la Comisión Administradora, la Legión de María y el Grupo Juvenil. Continúa su labor el padre Ángel Aguirre, que en 1985 festeja las Bodas de Plata, comienza la construcción del Salón Parroquial y en 1987 la del actual templo.

En 1898 asume el padre Damián Santiago Bitar, recordado por las procesiones y por sacar “la parroquia a la calle”. A este lo sucede el padre Fabián Gili, creador de un “Refugio del Peregrino” para que pasen la noche las personas sin techo. Al Gili lo sucedieron los padres Pedro Lucchese; Gustavo Piva, Gustavo Gatto y Gustavo Romero hasta llegar al padre Sebastián Luna. 
Marcado por una fuerte impronta social, Lourdes sigue brillando con el espíritu de la “vieja iglesia del padre Hugo”, esa que alumbra la noche de Ameghino con su cruz y es faro de fe para los barrios más pobres del noroeste.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María


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