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El regreso a la "nueva normalidad"

A partir de hoy, la ciudad vuelve a tener actividades sin restricciones. Esta nueva etapa representa un desafío para las autoridades. Y debe encontrar al oficialismo y a la oposición trabajando juntos. También la gente tiene que hacer su aporte.

Hoy Río Cuarto regresa a la llamada “nueva normalidad”. Una nueva etapa dentro del proceso de cuarentena decretado en virtud de la pandemia del coronavirus que implicará todo un desafío para las autoridades políticas de la ciudad. Esto es: no solamente para el oficialismo sino también para la oposición. “Había que parar porque el virus circula con nosotros y se mueve con nosotros. Y restringiendo la circulación restringís la movilidad y la circulación del virus”, expresó el intendente Juan Manuel Llamosas días pasados. “Hasta que llegue la vacuna no hay otro remedio en el mundo”, acotó. Y exhortó a los riocuartenses a tener responsabilidad social en esta nueva fase: “Hoy la prioridad es que salgamos adelante. Buscar una vuelta progresiva a la nueva normalidad y que cuidemos nuestra salud”. En la jornada de hoy abrirán los comercios en forma presencial y los bares y restaurantes podrán atender en mesas hasta las 24. También estarán habilitados los gimnasios, natatorios, peluquerías, estéticas y quinielas. Además, las profesiones liberales como los abogados, escribanos y contadores, las entidades financieras, los lugares de pago, las trabajadoras de casa de familia y los distintos cultos. Asimismo, se podrán hacer actividades deportivas individuales y salidas recreativas con circulación. En tanto, desde el lunes próximo se sumarán los bancos con atención personalizada, la administración pública en los tres niveles del Estado, es decir municipal, provincial y nacional, y los Tribunales. Sin embargo, seguirán prohibidas las reuniones familiares y también las sociales. De acuerdo con los análisis realizados, se comprobó que la mayoría de los contagios se produjo en el marco de los asados en casas de familia o de amigos.

Será, decíamos, un desafío para el intendente porque deberá conducir el proceso de vuelta a la “nueva normalidad” sin que esto conlleve a un descontrol del brote en la ciudad. Según estimaciones de los especialistas en la materia, en los próximos 10 días se verán los resultados concretos del aislamiento experimentado durante la Fase 1. Para esa oportunidad, se espera que haya un amesetamiento de la curva de casos de Covid-19 que ha tenido el récord de hasta casi 200 casos en un día. El gobierno municipal se ha mostrado conforme con el comportamiento de los riocuartenses en las últimas dos semanas y ahora aguarda con expectativa que se redoblen los esfuerzos, puesto que, si bien se potenciarán los controles, según se aseguró desde el Ejecutivo, el éxito de esta nueva etapa dependerá también de la colaboración de los ciudadanos. Esto significa no relajarse con las medidas de bioseguridad. Es decir, seguir usando el tapaboca, higienizarse las manos con agua y jabón o con alcohol, tomar la distancia social de dos metros respecto de otras personas y salir solamente cuando sea necesario. Como no hay aún una vacuna, éstas son las herramientas personales que tenemos para evitar contagiarnos y contagiar a los demás y así cortar la cadena de propagación del virus. De lo que se trata es de aprender a convivir con el coronavirus de cara al futuro, dado que está visto que el Covid-19 no tiene fecha de vencimiento en el país ni en ninguna parte del mundo. Las noticias difundidas en los últimos días en torno del rebrote de la enfermedad en países europeos hablan a las claras de esta cuestión. Además se ha informado sobre una mutación del virus que puede hacerlo 10 veces más contagioso que la cepa en su versión original.

Pero el desafío no es sólo para el oficialismo: también alcanza a la oposición. Frente a un panorama crítico como el que estamos atravesando como ciudad desde el punto de vista sanitario y además económico, el arco opositor tiene que estar a la altura de las circunstancias. Esto es: dejar la campaña de lado y ponerse a disposición del gobierno de turno para acompañar en lo que haga falta para pilotear la situación de la mejor manera posible. Ello no quiere decir que se dejen de marcar las críticas que se tengan que hacer. Pero todo tiene que ser en un marco constructivo. En estos tiempos de pandemia no hay margen para chicanas y operaciones políticas que busquen aniquilar al adversario. Si el virus lo permite, ya vendrá la época para hacer proselitismo y presentar el modelo de ciudad con el que cada candidato intentará ganar votos.

A propósito del tema electoral, este domingo 27 se tenía previsto llevar a cabo los comicios locales. ¿Cómo se iba a presentar la ciudad sanitariamente hablando? Con una espiral ascendente de casos positivos, con casi 9.000 personas en aislamiento y con más de 50 muertos por el Covid-19. Es decir: no iban a ser las condiciones propicias para ir a votar por más que se haya preparado un protocolo especial para esa ocasión. La campaña fue suspendida y por consiguiente también las elecciones de septiembre, debido al avance de la pandemia. La fecha que se baraja ahora es la del 29 de noviembre. Sin embargo, hoy la prioridad pasa por la salud de los riocuartenses, sin politiquería barata. Son momentos para trabajar en conjunto y sin especulaciones políticas.