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Estrategias argentinas para resolver problemas y desactivar conflictos

Lunes 19.- La Argentina pasó la barrera del millón de contagios por Covid-19.- Aunque ya veníamos afianzándonos en el ranking que nos coloca entre los primeros del mundo en la materia -mejor que en el escalafón de la Fifa, con eso te digo todo-, resulta imposible no celebrar el hito que, sin embargo, tiene también su lado negativo: haber llegado a las siete cifras, una hazaña que apenas han logrado media docena de países, todos con más gente y por lo tanto más potenciales blancos del virus que el nuestro, puede opacar otros títulos importantes del día. Por ejemplo, también superamos los seiscientos muertos por millón de habitantes, lo que nos deja pisándoles los talones a enjundiosos rivales como Estados Unidos y Brasil, sin necesidad de liderazgos potentes y esclarecidos como los de Trump y Bolsonaro. Y es más, si contamos las últimas semanas, los estamos mirando desde arriba incluso a ellos, lo que demuestra lo eficiente de la estrategia de postergar todo para más adelante -en la que tenemos una experiencia que trasciende los gobiernos y los proyectos políticos- que también nos ha funcionado para hacerle frente a la pandemia. Seguramente ese abombado funcionario de la Organización Mundial de la Salud que días atrás recomendó empezar a desrecomendar las cuarentenas como modo de enfrentar las enfermedades contagiosas no ha estudiado apropiadamente la virtuosa performance de este país modelo.

Martes 20.- Por miedo al coronavirus, entre un 40 y un 70 por ciento de las mujeres no se hicieron la mamografía anual.- Otro de los perdedores de la competencia de títulos de la jornada anterior, a pesar de que justo se celebraba el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Mama, que con la deferencia y la urbanidad propia de los tumores malignos habrá sabido apartarse a un costado hasta que pase el reinado del invasivo coronavirus. Como potente comprobación de la eficacia de las políticas de igualdad de género, en la misma página leemos “Los chequeos prostáticos bajaron más de un cincuenta por ciento durante la pandemia”, una analogía que termina de abrir paso a un tercer título que complementa y sintetiza a los precedentes: “Por la pandemia, habrá 20 años de retroceso en materia de planificación familiar”, palabras con que la jerga de las dependencias de la ONU avisa que las chicas se van a embarazar más seguido y más temprano. O sea que la mayor cantidad de muertes por cáncer -o infartos prevenibles, obesidad, violencia familiar, suicidios, etc.- que se sumarán a las gatilladas directamente por el Covid-19 las estaremos compensando con más nacimientos, que, como siempre ocurre, se repartirán especialmente en los hogares más necesitados de alegrías y panes como los que todos los chicos traen bajo el brazo cuando arriban. ¿No es una suerte que cuando nos cayó encima la pandemia hayamos decidido privilegiar la salud y no la economía?

Miércoles 21.- El dólar blue tocó otro récord y el Gobierno empezó a allanar “cuevas”.- Eso sí, el hecho de que se haya privilegiado la salud no quiere decir que hayamos descuidado la economía, precisamente el área que nos ha permitido desarrollar más que cualquier otra esa juiciosa estrategia de tirar las cosas para adelante que tantos éxitos nos ha deparado. Ya que no se dio el complejo escenario que temíamos la semana pasada, y los argentinos no salieron con desesperación a vender sus dólares debido a los exagerados estímulos a ahorrar en pesos que acababan de disponer nuestras autoridades, proponemos complementar con otra fórmula de probada eficacia en el abordaje de los problemitas que se presentan cuando alguna variable amenaza con salirse de cauce: así como cuando los precios aumentan les ordenamos que no aumenten más, así como cuando las empresas se van les explicamos que no hay motivos para irse, y les indicamos a los empleos que dejen de desaparecer, nos ponemos igual de duros con el dólar, que se empecina en alcanzar la cotización que quiere él y no la que queremos nosotros. Bien mirado, el efecto inmediato y contundente de esto de salir a allanar cuevas nos lleva a preguntarnos por qué estaremos siendo tan tímidos al lidiar con la pandemia. ¿Por qué no decretar, ponele con una resolución del Ministerio de Salud -no vamos a dignificar el coronavirus de porquería con un decreto de necesidad y urgencia, a ver si la sociedad interpreta erróneamente que se está ante un problema difícil de controlar-, que el índice oficial de contagios diarios es de ocho mil y el de muertos, 199 y que todo lo demás son contagios y muertos blue, por lo tanto ilegales, razón por la cual darles entidad nos convierte en cómplices de lavadores y narcotraficantes? No es que las políticas oficiales nos parezcan mal, pero ¿no serían mejores si se convoca a un Guillermo Moreno o a un Luis D’Elía, que así como propuso meter presos a los que publican las cotizaciones del dólar blue podría sugerir la misma medida para los que eventualmente pongan más infectados y muertos que los compatibles con un proyecto nacional y popular que cuida tanto a la gente como el nuestro?

Jueves 22.- Polémica por la renuncia de la Oficina Anticorrupción a actuar como querellante en investigaciones contra exfuncionarios.- Apelar a estrategias tradicionales como el “después vemos” o el “es así como te digo” no impide utilizar, cuando cabe, otras novedosas y posmodernas como las inspiradas en las enseñanzas de Marie Kondo, ya abordadas en esta columna, consistentes en sacarnos de encima aquello que ya no nos hace felices. Así como a Sabina Frederic no la hacía feliz lidiar con el narcotráfico o las usurpaciones, a Félix Crous no lo hace feliz perseguir injustamente, no digamos a Cristina (de cuyos juicios se desentendió antes que de cualquier otra cosa), sino a Boudou, De Vido, José “Convento” López y demás integrantes del elenco estable de perseguidos injustamente por sus ideas y convicciones. Mucho menos cuando, como explicó, tiene “poco personal”. Y, en efecto, son tiempos difíciles y hay que priorizar el uso de los escasos recursos materiales y humanos disponibles en detectar las noticias falsas o cargadas de violencia verbal que circulan por los medios y las redes, no para limitar la libertad de expresión, sino para que se la emplee como se debe, como el flamante “Observatorio Nodio” ha oportunamente aclarado.

Viernes 23.- El juez rechazó pedido de desalojo, pidió a los hermanos Etchevehere que lleguen a una “solución pacífica, armónica” y les ordenó no hablar del caso.- Lo dicho: no a los discursos de odio, sí a dejar las cosas para más luego, sí a resolver kilombos de más de una década de duración no con disposiciones frías y asépticas, sino con un “sean buenos, chicos, hay que quererse más”. Qué le puede costar a Dolores una fraternal reconciliación con quienes según ella la vienen sometiendo a una cruel extorsión y violencia económica, qué le puede costar a un progresista de raza como Etchevehere aceptar en la familia y en los negocios a su nuevo hermanito Grabois y su proyecto agroecológico. Un modelo que a lo mejor también puede servirles a otros hermanos distanciados como Mauricio y Mariano, luego de que el segundo decidiera, según el primero, “canalizar sus broncas de manera equivocada”, con “cosas que derivan de conflictos con papá, cosas falsas que viene diciendo el kirchnerismo desde hace mucho tiempo”. Alcanza con que se entienda que lo que importa no es la plata, sino los afectos, un concepto históricamente tan arraigado entre las prominentes buenas familias argentinas, sobre todo cuando tramitan una sucesión.