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Llamosas: "Llegar a una intervención hubiera sido una irresponsabilidad"

El intendente destacó el acuerdo logrado para prorrogar su mandato hasta el 8 de octubre y convocar para el 27 de septiembre las elecciones. Anunció que renegociará la deuda y pidió fondos nacionales para el transporte.

Juan Manuel Llamosas dice que caer en una intervención hubiera sido una irresponsabilidad de toda la dirigencia política riocuartense. El intendente, que recibe a Puntal en su despacho, viene de firmar un acuerdo con la oposición para extender su mandato más allá del límite original del 2 de julio y de conseguir que el Concejo Deliberante lo apruebe por unanimidad.

Sostiene que es una muestra de madurez política y descarta las críticas sobre las debilidades que podría tener la solución de la prórroga.

Llamosas sabe que, por delante, tiene meses difíciles, complejos, que incluyen no sólo la situación económica y social motivada por la pandemia, sino llevar adelante además una nueva renegociación de la deuda en dólares, que implicaría un desembolso mensual de 45 millones de pesos desde julio y que el Municipio no está en condiciones de afrontar. Será la segunda reestructuración en menos de un año.

- Se ha resuelto la prórroga, que se votó por unanimidad en el Concejo. ¿Qué evaluación hace de todo el proceso?

- Primero, un reconocimiento a los dirigentes de todas las fuerzas políticas en un momento extraordinario y excepcional como el que estamos viviendo. Entiendo que fue el mejor camino: el consenso y el acuerdo político para que Río Cuarto pudiera resolver este problema de los riocuartenses. Es algo para destacar. Ahora, cuidando el protocolo sanitario correspondiente, los vecinos y las vecinas van a poder ir a votar con la tranquilidad de que estamos cuidando la salud. Y el 27 de septiembre fue la fecha que originalmente puse a disposición. Pero, si no se pudiera votar en esa fecha, ya está establecido el 29 de noviembre como segunda opción. Está claro que primó el cuidado de la salud para que la gente sepa que va a votar en el marco de un protocolo que será aprobado por el COE.

- Hay algunos constitucionalistas que señalan que la prórroga no está contemplada en ninguna legislación y puede tener alguna vulnerablidad jurídica. ¿Cree que este riesgo existe?

- Primero, creo que los problemas excepcionales surgidos de este hecho extraordinario que estamos viviendo, que tal vez pasen centurias antes de que vuelvan a ocurrir, requieren de una responsabilidad dirigencial e institucional muy fuerte y actuar en función de las autonomías municipales para resolver los problemas extraordinarios con soluciones extraordinarias. Nos sentamos a la mesa, lo discutimos con los candidatos, en un proceso que además tenía un inicio y un desarrollo de sus etapas fundamentales, y cerramos un acuerdo político responsable que se expresó en un acta que plasma el consenso de todos para poder hacerlo. Y después de la aprobación del Concejo Deliberante también va a implicar sin dudas de distintos procedimientos o etapas para profundizar o fortalecer la legalidad. Pero lo primero que se necesitaba era la legitimidad, que se da en el marco de un acuerdo de autonomía política, municipal, por los dirigentes de todo el arco político de la ciudad. Porque se puede tener mucha legalidad, pero si no se tiene la legitimidad en un proceso excepcional, la verdad es que estaríamos ante una situación problemática. A partir de ahora vamos a poner en conocimiento de la Legislatura, para que tenga el mayor fortalecimiento de otros órganos. Creo que lo más importante era dar certeza, certidumbre, en un contexto de incertidumbre y temor que nos tiene ocupados desde la gestión durante las 24 horas. Estamos dedicados a lo sanitario, lo social y lo económico y ahora generamos una certidumbre de cuándo el vecino podrá elegir a las autoridades. Que hay que elegirlas. Tenemos que aprender y vamos camino a convivir con la pandemia durante un tiempo prolongado. No hay que tener miedo, hay que respetarla y eso implica que a medida que se vayan liberando cada vez más actividades lo hagamos cuidándonos. Aquí vamos a tener que votar cuidándonos. Es una nueva normalidad, diferente. Por eso el acuerdo político de fuerzas que piensan diferente es tan valioso porque le da la legitimidad de decir que podemos resolver en Río Cuarto una situación excepcional.

- Algunos candidatos plantearon que no firmaban porque dicen que fue un proceso a las apuradas, que no cumple con ciertos aspectos legales. ¿Hubo una demora? ¿Habría que haber iniciado antes el diálogo?

- Si lo hubiésemos hecho al revés y hubiéramos estado en la etapa de la cuarentena discutiendo esto, no tengo ninguna duda de que la crítica hubiera sido: cómo van a estar hablando de las elecciones en un momento en que se requiere tener todos los focos, los recursos y la cabeza puesta en un enemigo invisible que no sabemos cómo ni cuándo llega. Que las circunstancias nos hayan permitido que hoy en Río Cuarto tengamos 51 días sin contagios es mérito fundamentalmente de la ciudadanía que cumplió la cuarentena de manera responsable en su mayoría y del cumplimiento de los protocolos de parte de nuestros equipos de salud públicos y privados. Ese cúmulo de compromiso, de conciencia ciudadana, de respeto por los protocolos, del cumplimiento de las normas y las medidas de parte del personal de salud, nos llevaron a que tuviéramos la posibilidad de sentarnos a debatir y consensuar sobre las elecciones. Si hubiéramos antepuesto la discusión de las elecciones, hubiera sido un reproche y entiendo que justificado porque hoy la prioridad es cuidar la salud de los riocuartenses. Ha sido un acuerdo importante para la institucionalidad. Porque lo peor que nos podría haber pasado como ciudad es no tener la mayor de las fuerzas institucionales para seguir cuidándonos como nos estamos cuidando.

- ¿La intervención hubiera sido la peor salida?

- Imagínese: un gobierno o una gestión sin fortaleza, diezmado en sus posibilidades de actuar, enfrentando una pandemia que está llegando en el resto del país a su pico. La verdad es que llegar a esa opción hubiera sido una irresponsabilidad de todos los que tenemos la obligación de gobernar y de controlar a los que les toca ser oposición. Entiendo que el respaldo institucional que ha tenido este acuerdo es una forma de dimensionar que estamos ante un hecho extraordinario que requiere un gobierno presente y con todas las herramientas para enfrentar esta pandemia.

- ¿Piensa que van a redefinirse los motivos por los cuales va a votar la gente? Usted tiene tres años y medio de gestión para atrás, que iban a ser lo que la gente iba a apoyar o rechazar el 29 de marzo. ¿Cree que en septiembre la gente va a votar por los años anteriores a la pandemia o por su desempeño como intendente en esta crisis?

- Ni aquello ni esto. Creo que es un cúmulo de situaciones que, por supuesto, se conjugan. Es considerar los tres años y medio de gestión, con las obras importantes que se concretaron en la ciudad, con la transformación que ha tenido la ciudad, con los programas, con la presencia, con el Estado participativo. Y también la responsabilidad en esta crisis y en esta pandemia. Seguramente entre aquello y esto, la balanza terminará siendo lo que el vecino defina cuando vaya a votar.

- Hay mucha gente enojada por la situación. Porque no puede trabajar, porque no le alcanza la plata, porque no cobra y termina expresando el enojo hacia la representación del Estado que tiene más cerca, que es la Municipalidad. ¿Cómo toma esas expresiones de enojo, la gente que pide que se abran más actividades y que le reprochan a la Municipalidad que hace poco?

- Esto es tan dinámico que los que se enojaron o te planteaban en algún momento la liberación de las actividades son los mismos muchas veces que después al poco tiempo te planteaban que no lo hagas porque apareció un caso sospechoso o alguna circunstancia particular que hizo cambiar de opinión. Creo que lo que hay que lograr es un justo equilibrio. Y tengo muy en claro que estamos en una situación de angustia por el contexto y que esa angustia genera malestar, preocupación natural porque una persona pierde el trabajo o porque no tiene los ingresos suficientes al no poder desarrollar su actividad. Pero son situaciones comprensibles en el marco de una situación muy compleja y difícil desde lo social, lo económico, lo sanitario. Entonces, así lo entiendo y por eso los dirigentes debemos tener la mayor de las tolerancias, de las comprensiones y tenemos que tener el mayor de los equilibrios para cuando se toman las decisiones sin perder de vista lo esencial que es cuidar la salud. Nuestra prioridad es cuidar la salud de los riocuartenses. Sin salud no vamos a tener trabajo ni actividades sociales, familiares, ni ninguna situación. Creo que mantener la centralidad de las decisiones es fundamental porque da certeza, porque genera tranquilidad y es muy necesario porque la confusión genera desorden y la desinformación, el bombardeo de información a través de las redes, que me llega todos los días, nos obliga a lograr un equilibrio y a ese equilibrio defenderlo, mantenerlo y tener en cuenta cuál es el foco. Eso nos permite dar certeza en algunas cosas y en otras generar previsibilidad donde no la hay y es difícil hacerlo, aunque sea un no en el momento y genere un enojo comprensible de muchas actividades que no se han desarrollado pero que requieren decisiones que no competen al Municipio sino a los órganos que están trabajando bien, asesorados por los que saben. Entiendo las reacciones y por eso no me vuelvo loco cuando llegan todas las críticas de un lado y después cuando se libera algo sé que tampoco me merezco la felicitación por hacerlo. Hay que tener equilibrio.

- Usted en algún momento de esta pandemia había dicho que si no llegan recursos nacionales va a ser muy difícil atender las demandas de la pandemia porque mucha más gente requiere que el Estado esté presente pero los ingresos son menos. ¿Cómo está la Municipalidad hoy? ¿Han llegado fondos o se ha normalizado la coparticipación?

- Como todo proceso que tuvo una situación extrema cuando la cuarentena fue absoluta. Al estar todo cerrado, la actividad estaba paralizada. Como cualquier empresa, el Municipio es una gran empresa que tiene responsabilidad social y eso implica hacerse cargo sobre todo de los sectores más necesitados. La pandemia implicó una demanda exponencial porque muchas familias que no necesitaron nunca del Estado ahora lo necesitaban. Se recaudaba menos porque la gente no tenía y aún si quería pagar no podía hacerlo y la coparticipación bajaba porque el país estaba paralizado. Después se fue flexibilizando y entonces ya algunas actividades pudieron empezar a desarrollarse, se fue permitiendo la posibilidad de ir recaudando para poder afrontar la pandemia y sus consecuencias. Hubo aportes también del gobierno nacional que fueron llegando a través del gobierno provincial. Y por supuesto con un equilibrio de prioridades, reasignando partidas y con mucho ingenio, se pudo garantizar el funcionamiento esencial del Estado, que nunca se paralizó. Creo que ahora estamos empezando de a poco. Por supuesto vamos a tener situaciones muy complejas, pero también se va dando la posibilidad de ir contando con más herramientas y después se irá viendo la evolución para determinar qué herramientas se necesitan en los próximos meses.

- Por ejemplo, en medio de la gran cantidad de inconvenientes que existen, Río Cuarto había refinanciado su deuda en dólares y en julio tiene que empezar a pagar más de 600.000 dólares por mes. ¿Va a pagar ese plan original o el Municipio va a intentar sumarse a la renegociación que está encarando el país?

- De hecho, lo que le pasa a Río Cuarto les pasa a todos. Fuimos el primer municipio que logró reestructurar una deuda en el marco de la crisis que se vivía previo a la pandemia. Esto ha sido reconocido por todos y no fue fácil sino que implicó un reconocimiento a cuentas ordenadas, una administración con superávit primario, que ha cumplido siempre, que tiene un ejercicio en esto y que no lo pueden hacer otros. Esto nos permitió hacer una reestructuración sobre la base de una realidad de octubre o noviembre que ya no es la realidad del mundo, ni del país ni de la ciudad. Entonces, estamos ante otro mundo, donde incluso los países más fuertes han visto trastocada su situación al punto de que la nueva normalidad implica la reestructuración de las deudas de todos los niveles del Estado. Se van a tener que modificar y comprender situaciones distintas. Por supuesto que hacemos este análisis y lo venimos monitoreando en conjunto con la Provincia también, y por supuesto vamos a estar trabajando articuladamente con todos los niveles del Estado para ir encontrando, sobre la base de las nuevas reestructuraciones, una reestructuración que nos permita cumplir sin poner en riesgo el funcionamiento esencial del Estado.

- De lo contrario el Municipio tendría que pagar 45 millones de pesos por mes.

- Sí, en medio de un proceso en el que se recauda el 40 o el 50 por ciento menos. Creo que además la pandemia va a dejar secuelas que naturalmente implican que toda la prioridad va a ser la salud y lo social por mucho tiempo. No va a terminar cuando termine la cuarentena. Vamos a tener que abordar las consecuencias, que son muchas.

- La idea entonces es reestructurar antes de que se produzca el primer vencimiento de julio.

- En principio vamos a trabajar para eso. Sabemos que esto es muy dinámico y que el acuerdo que la Nación está realizando con los tenedores indudablemente va a generar un marco a las provincias y a los municipios que están en esta situación.

- Río Cuarto acumula más de 40 días sin transporte. ¿De dónde debería venir la solución?

- El sistema del transporte público en el país antes de la pandemia funcionaba sobre la base de los subsidios necesarios para que pueda funcionar. Nacionales y provinciales. Subsidios que alcanzaban en un contexto de normalidad. Algunas veces no alcanzaban y generaban inconvenientes que, dentro de la normalidad, se iban puliendo y resolviendo. Cuando aparece esta pandemia y esta crisis que se ha dado en todos los niveles, que desalienta el uso del sistema público de transporte por los riesgos de contagio, entonces se requieren más fondos para poder garantizar el funcionamiento del sistema. Porque, de hecho, tiene mucho menos corte de boletos. No sólo por el desaliento que el propio Estado nacional hace, sino también porque el propio vecino o vecina va a tener el temor de subirse al colectivo. Por eso se va a necesitar mucha más plata para compensar la pérdida de la falta de pasajeros. Indudablemtne vamos camino a un sistema de transporte distinto y a esto lo tienen que entender las empresas y los trabajadores. Y también el Estado.

- Se van a necesitar más fondos del Estado nacional.

- Claro. El Estado municipal nunca ha aportado fondos o subsidios. Nunca lo ha hecho. Se van a requerir más fondos del Estado nacional pero con más inteligencia, tal vez hay que hacer una redistribución diferente para lograr que el sistema comience a funcionar. Y no como funcionaba antes sino con un sistema distinto. A nivel local estamos trabajando, y ya lo tenemos muy avanzado, en un sistema complementario al transporte público que cuide la salud, el ambiente y que tiene que ver con una alternativa que vamos a estar anunciando. Tiene que ver con bicicletas públicas, que es una alternativa muy usada en otras ciudades y que nosotros venimos trabajando desde hace un año. Es un trabjao muy profundo en conjunto incluso con equipos que lo vienen desarrollando exitosamente en Rosario.