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Falleció “Pepe”, el cura que casó a su hijo y bautizó a sus nietos

El padre José Cruchinho dejó de existir a sus 72 años. Vivía en la Residencia Municipal de ancianos. En 2010 había oficiado la ceremonia de casamiento de su hijo Pablo en la Catedral de Villa María

La comunidad de Pasco y de la región, incluso también la de Villa María, se desayunó con la triste noticia de la partida del cura José “Pepe” Cruchinho.

El párroco, nacido en Bell Ville hace 72 años, fue partícipe directo de un acontecimiento “poco habitual”. En abril de 2010 debió cubrir dos roles en el casamiento de su hijo Pablo Andrés. Por un lado, como padre sanguíneo de uno de los cónyuges; y, por otro, como sacerdote, oficiando la ceremonia de matrimonio realizada en la iglesia Catedral de Villa María.

Durante mucho tiempo fue párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en la localidad de Pasco. Allí lo recuerdan como una persona solidaria, con un vínculo comunitario “muy grande” con los pobladores de la zona.

Oficiar el casamiento de su hijo

El clérigo se despidió de la tierra y dejó como legado un hecho poco visto en la sociedad. “Pepe” fue doble testigo en la ceremonia de casamiento de su único hijo: primero como padre biológico y, segundo, como sacerdote. 

El viernes 9 de abril a las 11 de la mañana, en el Sa­lón Blan­co del Pa­la­cio Mu­ni­ci­pal, Pablo Cruchinho y Valeria Medina se unieron en matrimonio ante las autoridades civiles. Luego, pasado el mediodía, en la igle­sia Ca­te­dral de Villa María los novios dieron el sí ante “Pepe” y pasaron a ser marido y mujer.

Su presencia en la región

El padre “Pepe” colaboró en Cá­ri­tas Vi­lla Ma­ría. Como sacerdote, ofició misas en la ca­pi­lla San­ta Ri­ta del ba­rrio Be­llo Ho­ri­zon­te, como también en tantas otras pa­rro­quias de la zona. Fue clérigo en las localidades de Al­to Ale­gre, Ge­ne­ral Ro­ca, Pas­co, Ti­ci­no y Dal­ma­cio Vé­lez.

Allegados a Cruchinho resaltaron su don de escucha hacia las personas. El actual párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, José Sarmiento, señaló que muchos lo veían como un “abuelo”, con sabiduría, bondad y apertura hacia la comunidad. 

Sus cercanos recuerdan y destacan la organización de bi­ci­cle­tea­das y sor­teos, con fines de ayuda y solidaridad para con las personas. Quienes conocían a “Pepe” cuentan que vivía y compartía su historia de vida con el resto de los vecinos, sin omisión de su pasado. “Mostraba su his­to­ria co­mo prin­ci­pio pa­ra de­cir: ‘Es­te soy yo, de aquí ven­go’”, aseguraron.

“Un hombre bondadoso”

 El actual sacerdote de Pasco, persona que compartió y convivió con “Pepe”, dialogó con este matutino y expresó todas las bondades del clérigo. “Era una persona buena, generosa, sencilla y humilde”, calificó Sarmiento. 

“Las últimas anécdotas de la gente estaban vinculadas a los olvidos que tenía “Pepe” por su enfermedad de Alzheimer, pero en general será bien recordado en el pueblo”, manifestó.

La enfermedad del olvido

Según declaró el cura Sarmiento, “el padre ‘Pepe’ padecía Alzheimer desde hace 4 o 5 años”. Dicha enfermedad genera una demencia que causa problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Los síntomas se desarrollan lenta y progresivamente, empeoran con el tiempo, hasta llegar a la gravedad de interferir con las tareas cotidianas.

Sarmiento detalló cómo vivió el proceso y contó que la enfermedad “venía en progreso y había llegado a un momento final”. Al respecto de los problemas en la salud de Cruchinho, agregó: “Tuvo internaciones por neumonía que complicaron su situación”.

“En Pasco estuvo desde 2006 hasta 2014. Al principio José tenía lagunas mentales y la gente comenzó a darse cuenta. Él se las atribuía al cansancio porque viajaba a Pasco, Ticino y La Palestina”, dijo el sacerdote.

Con dolor, Sarmiento expresó que “por momentos el cura se perdía en sus misas y no sabía cómo continuar”.

“José estuvo viviendo en Córdoba en dos geriátricos que recibían a sacerdocios. En su estado, necesitaba personas que lo atendieran y le dieran cuidados que en Pasco no podía recibir”, explicó.

Pepe terminó sus días en la Residencia Geriátrica Municipal de Villa María, debido a que su hijo “ya no viajaba de manera recurrente a Córdoba”, detalló el actual párroco de Pasco.

La misa

Ayer en la Catedral de Villa María se realizó la misa para despedir al cura “Pepe”. Posteriormente, se procedió al entierro de sus restos en la Casa de la Familia de Nazareth, donde habitualmente sepultan a los sacerdotes.



Maximiliano Gilla.  Redacción Puntal Villa María

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