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Básquet: el villamariense Marco Ceppo palpita el debut en la Liga Nacional

Hoy comienza el torneo más importante de básquet del país. Se jugará en Buenos Aires. Ferro y Obras oficiarán de burbujas. Instituto, con el joven de Villa María, enfrentará a Atenas en el clásico. "Vivo en un sueño", resaltó

Alojado en un hotel del centro de la ciudad de Buenos Aires y nervioso como cualquier chiquilín que está ante un desafío importante, Ceppo dialogó con Puntal Villa María y repasó sus frenéticos últimos meses. “Cuando empezó la pandemia estaba en Villa María entrenando en forma virtual y ahora me toca vivir esto, es increíble”, dijo con toda la emoción sobre sus espaldas.

Después de varias idas y vueltas y con los equipos en la Capital Federal, finalmente llegó la tan esperada autorización por parte del gobierno nacional y la Liga pondrá primera en la jornada de hoy.

El torneo se dividirá en dos zonas: Norte, que es la que debuta esta noche, y Sur, que comenzará su participación el viernes. Jugarán entre ellos, todos contra todos, y los dos mejores de ambos lados irán a un cuadrangular final.

Habrá dos burbujas, que serán Ferrocarril Oeste y Obras Sanitarias. Allí los equipos competirán buscando el cuadrangular final, instancia a la que accederán los dos primeros de cada zona.

El inicio tendrá un condimento extra: el comienzo del torneo elite de básquet nacional contará con la presencia del villamariense Marco Ceppo, el chico que hasta hace muy pocos días estaba entrenando en el patio de su casa, recibió el llamado de Sebastián Ginóbili (entrenador de Primera) y hoy está concentrado, a la espera del debut de la Liga y con Atenas de rival. Muchas cosas juntas y rápidas para el juvenil, que hizo sus estudios en el colegio Trinitarios.

“Es un sueño hecho realidad lo que estoy viviendo, amo este deporte, lo practico desde muy pequeño y es hermoso todo lo que me está pasando”, señaló Marco desde su habitación de hotel, que comparte con Lucas Reyes.

Ceppo, que se inició en Central Argentino y que luego, a los 6 años, pasó a formar parte de Sparta, es el más chico del plantel, al que se sumó hace apenas un par de meses.

En referencia a sus compañeros, precisó: “El plantel me recibió muy bien, me incorporaron sin inconvenientes y me sumaron con mucho respeto. Me pasó al principio que no entendía alguna jugada y me explicaban, me decían que no me ponga nervioso, me hablaban, me hicieron sentir parte y eso es formidable”.

Marco tendrá la camiseta número 7 y no la 8, que lo viene acompañando últimamente: “Me dieron esa camiseta y no dije nada, no iba a estar pidiendo número (risas)”.

-¿Cómo ha sido la adaptación en cuanto al juego y el físico?

-Es todo distinto. Es la mejor Liga del país, la que siempre admiré y soñé con llegar. La diferencia es enorme, se nota mucho, sobre todo a la hora de chocar contra los grandotes, el juego también es más rápido.

-¿Cómo es la burbuja en la que están inmersos con Instituto?

-Estamos en un hotel en el centro de la ciudad de Buenos Aires, en el mismo hay varios clubes y cada institución ocupa un piso. Tenemos distintos horarios para el uso del gimnasio y también para las comidas. No nos cruzamos con nadie. De hecho, la gente que trabaja en el hotel, mientras dure la burbuja, está viviendo acá.

-El primer partido del torneo tendrá el aliciente de que es el derbi ante Atenas, que ha perdido a su entrenador en las últimas horas. ¿Qué opinión te merece?

-Una gran pena lo del Turco (Osvaldo Arduh). Lo conocí en un campus en Sparta, lamento mucho su fallecimiento. Respecto al juego estuvimos viendo movimientos de los jugadores, los equipos han cambiado mucho y no hay antecedentes como equipo, será la primera fecha.

-¿Pudiste hablar con Ginóbili sobre los minutos o la chance de jugar?

-No, no hablé sobre eso, estoy para aprender y sumar experiencia. Estoy disponible para el equipo y ayudar en lo que pueda. Con la seguridad de dejar todo.

-¿Quiénes creés que pueden ser los animadores del certamen?

-Indudablemente, San Lorenzo, Quimsa y Olímpico se armaron muy bien y creo que nosotros vamos a estar en la pelea, confío mucho en el equipo.

Las horas pasan y el debut se acerca, ha sido todo muy veloz en el último tiempo para este jovencito villamariense. Su familia ha sido muy importante como sostén y apoyo constante: su papá, Guillermo; su mamá, Gabriela; y sus hermanos, Martín y Nadia. “Pienso mucho en ellos, siempre me apoyaron, me preguntan cómo estoy, si me falta algo, se extraña pero estoy concentrado en los entrenamientos y viviendo algo que ellos saben muy bien que es mi sueño”, expresó Marco.

-¿Qué deseo tenés para hoy?

-Quiero que el equipo gane y comencemos con el pie derecho en el torneo y, en lo personal, poder colaborar y aportar desde donde me toque.

El pibe de Villa María, con apenas 17 años, creció de golpe y tendrá hoy su día soñado en la elite del básquetbol nacional.

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