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A un mes del crimen de Claudio Torres: las mismas dudas que el primer día

El homicidio de barrio Fénix todavía está envuelto en una serie de interrogantes. El supuesto líder narco fue ultimado de ocho balazos al frente de su casa. La Justicia espera los resultados de pericias para dar con los sicarios.

A un mes de la violenta muerte de Claudio Torres al frente de su casa de barrio Fénix, la investigación judicial está envuelta en una serie de interrogantes que no permiten avanzar con el esclarecimiento del caso que conmocionó a Río Cuarto y aceleró el proceso que llevaba adelante la Justicia Federal por narcolavado, con la detención hasta el momento de 16 personas y otros dos prófugos.

Una ráfaga de disparos realizados por un sujeto que lo estaba esperando terminaron con la vida de Torres, al frente de su lujosa casa de calle Laprida al 1264, en el sur de la ciudad.

 Agonizando, Torres fue trasladado hasta el Hospital San Antonio de Padua, donde falleció alrededor de las 7.30 del 17 de enero. Un disparo en la pierna fue el letal para el narco de 43 años.

Torres, que había llegado hacía minutos de Buenos Aires en un lujoso automóvil, se encontraba junto a su hermanastro Germán Salinas, quien se recuperó de las heridas sufridas.

Algunos opinan que el asesino es un sicario, por un supuesto ajuste de cuentas, quien estaba esperando a Torres en una Kangoo junto a un cómplice. Ni bien apareció el blanco comenzó con la ráfaga letal.

El utilitario fue encontrado al día siguiente en inmediaciones del puente Antártida Argentina. El mismo había sido robado horas antes en Buenos Aires y en la huida los delincuentes incendiaron su interior.

La investigación fue iniciada por el fiscal de feria Daniel Miralles, pero desde el miércoles la causa pasó a manos del fiscal de Instrucción de Tercer Turno, Fernando Moine.

La Justicia secuestró del domicilio de Torres las imágenes que marcan los momentos previos de los delincuentes y el instante en que comienza la ráfaga de disparos que terminaron con la vida del encargado de acaparar la droga para distribuirla en la ciudad y también en otras ciudades de la provincia y el país.

La investigación por el crimen está a la espera de una serie de resultados del cruce de llamadas de Torres y las pericias de las colillas de cigarrillos y una botella de agua que no fueron alcanzadas por la acción del fuego dentro de la Kangoo abandonada por los sicarios.

Entre las hipótesis que manejan los investigadores trascendió que se trataría de un incumplimiento por parte de Torres con sus proveedores, mientra que la pista que ganó más terreno en los últimos días es un enfrentamiento local, ya que queda al descubierto con el paso de los días una trama de pases de facturas, negocios espurios, engaños e internas.

Desde el edificio de Deán Funes y Alvear esperan el avance de la Justicia Federal y que se levante el secreto de sumario, con el fin de tener acceso a la causa de narcotráfico y lavado de activos para poder indagar a varios de los detenidos, quienes podrían aportar datos de suma relevancia para esclarecer el crimen mafioso.

De los siete homicidios que sacudieron a la ciudad en los primeros 40 días del año, la Policía logró esclarecer todos los casos, salvo el ocurrido en el sur de la ciudad.

Claudio Torres estaba en la mira de la Justicia Federal por sus actividades ilícitas.



Destape

La muerte de Torres precipitó los tiempos de la investigación judicial que desde hace más de dos años lleva adelante el juez Ochoa para desbaratar a la banda de narcolavado.

A una semana del hecho, el juez Ochoa desplegó un megaoperativo en la ciudad con la participación de unos 250 efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, con casi 50 allanamientos, con la detención de once personas en ese momento y cinco órdenes de captura. 

En esos procedimientos fueron secuestrados más de una decena de automóviles importados de alta gama, tres motos de alta cilindrada, más de 5 millones de pesos, 60 teléfonos -entre ellos, el celular de Torres que curiosamente estaban en poder de Gabriel Bossi (detenido)-, armas de fuego e innumerables electrodomésticos y otros bienes suntuosos que habrían sido adquiridos con dinero del narcotráfico.

La investigación también llevó al juez federal a ordenar la detención del exjefe de la División Investigaciones de la Unidad Departamental Río Cuarto Gustavo Oyárzabal, quien había sido el encargado de llevar adelante la investigación del homicidio de Torres en los primeros diez días, hasta que fue pasado a retiro de la fuerza. Tenía estrecho vínculos con Bossi, quien está casado con la hija de Vargas Parra, a quien le avisaba cada vez que iba a producirse un allanamiento por la desaparición de Nicolás Sabena.

El megaoperativo provocó el desplazamiento de la cúpula de la Unidad Departamental Río Cuarto, pero también salpicó hasta el exjefe de la delegación local de la Policía Federal, comisario Sergio Almerich, ya que su yerno figura en la lista de detenidos por Ochoa.

La muerte de Torres abrió un capítulo en la mafia riocuartense.