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Tras 17 años, se vuelve a editar en la Argentina un libro de Edith Vera

Se trata de “Las dos naranjas”, de 1969, que acaba de ser reimpreso por el sello local Eduvim. El último poemario de la autora villamariense, “La Casa Azul”, había aparecido en 2001 por la editorial cordobesa “Garabato”

En el año 2001, cuando Edith Vera editaba “La Casa Azul”, este periodista tuvo la oportunidad de hacer una breve reseña a pedido de una revista cordobesa. Aquel texto (aún lo recuerdo) empezaba diciendo  así: “La apariciónde un nuevo libro de Edith Vera es siempre un hecho espiritual en el mundo”. 

Y hoy, 17 años después, siento que no puedo empezar esta nota de otra manera. Que siento exactamente lo mismo que sentí aquella vez. Con el agregado, por cierto, de que Edith aún estaba viva (moriría en un geriátrico menos de dos años después). Siendo que ahora, lo que se reedita no es el libro de una escritora sino de una leyenda; la poesía de la máxima figura (y acaso, también, la más oscura e incomprendida) de las letras villamarienses. Y para conocer detalles de esta edición que, aún en tiempo presente ya es histórica, es que este matutino se entrevistó con Emanuel Molina, el coordinador editorial del sello local Eduvim.

Y Emanuel nos espera con cuatro naranjas en su escritorio; las dos originales del año ´69 y las dos modernas del 2018, esas que casi medio siglo después volvieron a florecer.

Dos naranjas en el árbol de la vida

“Editar a Edith era una deuda pendiente de la ciudad hacia su poeta más emblemática -comenta Emanuel-. Y, también,  siempre fue la prioridad de Carlos Gazzera (director de Eduvim). Nos parecía que la editorial de la universidad era la más indicada para revivir su obra. Pero siempre hubo un terrirorio gris en cuanto a los derechos de autor”. 

-¿Te referis a los herederos?

-Sí. Era difícil dar con ellos, hasta que Carlos los contactó en Buenos Aires. Por suerte no tuvieron problemas en cederle los derechos de la publicación. 

-¿Esperan editar toda la obra de Edith Vera?

-La idea es publicar toda la obra suya que ya fue editada; es decir, reimprimir lo que la propia Edith supervisó desde su propia voluntad. Te digo esto porque hay muchos papelitos sueltos por Edith dando vueltas por ahí; textos suyos que nunca fueron impresos y que están en manos de amigos o conocidos. De momento no nos vamos a consagrar a esta parte de la obra. En lista de espera están “La Casa Azul”, “Pajarito de agua”, “El libro de las dos versiones”, “Tres cuentos en tres nidos” y “De cómo ver cosas que nunca se vieron y hacer cosas que nunca se hicieron”.

-¿Cómo definirías esta edición? 

-Es una edición facsimilar de 300 ejemplares basada en aquel libro maravilloso que salió en el año ´69. A ese original lo pedimos a la Biblioteca Mariano Moreno y nos lo prestaron sin límite de tiempo. La profesora Silvia Giambroni se encargó de ese trámite y de la recolección para el armado. Ella fue fundamental en este trabajo.

El arte de recolectar libros perdidos 

Es de conocimiento público la admiración que Silvia Giambroni profesa hacia la obra de Edith Vera. Recientemente jubilada de su cargo de profesora de Literatura en el Rivadavia, Silvia participó el 23 de marzo en el Día de la Memoria. Allí abrió el evento con una sentida charla-homenaje sobre la vida y obra de Edith, leyendo de manera conmovedora alguno de sus versos.

-¿Cómo es que te involucrás en estas nuevas “dos naranjas”?

-Cuando me enteré que Eduvim estaba por editar la obra completa de Edith, me ofrecí a ayudar en lo que fuera necesario. Y hacía falta, precisamente, reunir todo el material ya editado por ella. Así que busqué en la Medioteca y lo pude conseguir casi todo. Digamos que fui la emisaria llevando y trayendo libros de un lado a otro para el escaner. El único que no pudimos encontrar todavía fue “El Herbolario”. Tengo unas fotocopias pero no dimos con el original, que salió en una antología hace mucho.

-¿Qué opinión te merece esta reedición del primer libro de  Edith?

-Me parece muy necesaria y también muy mágica. Me pregunto qué hubiera pasado si Carlos Gazzera no encontraba los herederos para que le diera la autorización... Habría que esperar 55 años más, porque las obras pueden editarse recién a los 70 años de muerte del escritor. Y Edith falleció hace apenas 15. Porbablemente si se dejaba pasar más tiempo, mucho de ese material se hubiese perdido...

“Bleue comme une orange” 

Después de 49 años, “Las dos naranjas” volverán a lucir, frescas de rocío, en los escaparates de la Villa. Y aquel primer poema volverá a sonar reverdecido en la mañana: 

“Naranja, niña de espuma,/ quiso bajar a la tierra/ y en el oro se bañó/ Naranja, niña de oro, jugando a la ronda-ronda,/ en el azul se durmió”.

Al leerlo me pregunto cuál de las dos es Edith. Si la niña de espuma que bajó a la tierra o la niña de oro que se quedó dormida. Y me digo que las dos. Porque la primera vino al mundo y bañada de oro dejó una obra monumental, patrimonio y orgullo de la Villa. Pero también es la segunda, la que se fue del mundo y, dormida en el azul (“la tierra es azul como una naranja”, había escrito su admirado Paul Éluard) aún sueña que sus libros vuelven a vivir.

 Iván Wielikosielek

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