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"Si el Gobierno no cierra con el Fondo vamos a enfrentar una situación más delicada"

El economista Alfredo Blanco, exdecano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC, indicó que el FMI insistirá con un ajuste mayor y que el Gobierno pretende evitar el costo político. Además, señaló que este año continuará la pérdida del poder adquisitivo

Alfredo Blanco, economista y docente universitario, descree de los pronósticos tremendistas que vaticinan que el país está a punto de caer en un abismo de caos económico. Sin embargo, asegura que la situación actual es delicada y lo será aún más si no se produce un entendimiento con el Fondo Monetario Internacional.

Para el economista, cualquiera de los escenarios por delante implican un ajuste, aunque el Gobierno se niegue a aceptar uno de la magnitud que pide el staff del Fondo.

Blanco es profesor de Historia del Pensamiento y Análisis Económico de la Universidad Nacional de Córdoba. Además, fue vicedecano y decano de esa facultad.

El año pasado presentó el libro “Las ideas de los grandes economistas - Breve historia del pensamiento económico”.

- ¿Cómo está viendo la situación económica nacional, que este año arrancó con un cóctel complejo, como es la negociación con el Fondo pero también más presión por el lado de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo de la gente?

- La situación de Argentina es realmente delicada. Tenemos una situación de alta inflación. No sólo cerramos el año pasado con el 51 por ciento, sino que las expectativas también para este año aparecen cercanas a ese número e incluso algunos piensan que será más elevada todavía. A eso hay que agregarle que este año la economía no va a crecer al mismo ritmo del año pasado. El año pasado recuperó lo que había perdido en 2020. En las últimas horas, el Fondo Monetario Internacional dio a conocer sus proyecciones para el año:a Argentina le da un crecimiento que está por encima de la región pero que no tiene nada que ver con el del año pasado. Venimos del 10 por ciento y ahora estará en el orden del 3. A su vez, hay un nivel de incertidumbre muy grande, que se refleja en los dólares financieros, el comportamiento del dólar blue, el ascenso del riesgo país. Uno de los elementos de esa incertidumbre es que en la relación con el Fondo no hay nada concreto. En diciembre, el Gobierno había prometido un programa de varios años, que iba a recoger los acuerdos con el staff del FMI pero nada de eso ha ocurrido y Martín Guzmán dijo públicamente que tienen una diferencia grande sobre el sendero fiscal y eso genera un clima complicado. Con los datos de las últimas horas, uno debería decir que a lo mejor crecemos el 2 y medio o tres por ciento con inflación alta y siempre con el riesgo de caer en una situación de impago con el Fondo. Entre el viernes y el lunes, el Gobierno tiene que pagar 1.100 millones de dólares, ni que hablar del 22 de marzo, cuando hay un vencimiento mucho mayor. En mi caso, no adhiero a las hipótesis muy catastróficas que dicen que es inevitable que nos vayamos a estrellar, pero la situación es delicada y podemos tener complicaciones en el sector externo. Y,si no se cierra con el Fondo en algún momento, vamos a enfrentar una situación más delicada todavía que la actual.

- ¿Con repercusiones en el frente interno también?

- Sí, sí. Porque si no acordamos, más allá de cerrarse el financiamiento, empieza a impactar en el crédito comercial. Una empresa puede tratar de operar y la respuesta puede llegar a ser: ‘Tengo confianza en vos, pero no sé si el Banco Central te va a entregar los dólares para que me pagues’. Creo que el Gobierno tiene la intención de cerrar, pero ese acuerdo seguramente va a tener algunas condicionalidades que el Gobierno tal vez no está dispuesto a aceptarlas porque implicaría necesariamente un costo político.

- En el año anterior a las presidenciales.

- Claro, ese es además otro elemento. El Gobierno va ponderando todo eso. Además aparece muy difícil que haya un consenso entre las fuerzas políticas; existe un clima de beligerancia extrema. Y a ese aspecto el Fondo también lo analiza porque, si hay acuerdo, será a diez años y pretende tener ciertas garantías de que si cambia la administración igual se va a cumplir.

- Bueno, el oficialismo y la oposición ni siquiera se pusieron de acuerdo para reunirse a hablar.

- Es un indicador claro de cierta inmadurez política que afecta tanto al Gobierno como a la oposición.

- Hay analistas que sostienen que es inimaginable un escenario de no acuerdo con el Fondo Monetario porque a ninguno de los dos actores le conviene: ni a Argentina, que está en una situación muy delicada, ni al directorio del FMI.

- Creo que el Gobierno quiere llegar a un acuerdo y el Fondo también. Hasta ahora, cuando no arreglábamos con el Fondo, el staff no se preocupaba porque Argentina le estaba pagando, incluso haciendo uso de los Derechos Especiales de Giro. Pero eso se va agotando en la medida en que las reservas entran en una fase crítica. El Fondo sabe que el país no le va a poder pagar más. Argentina sabe que se va a quedar en una situación muy complicada si incumple porque va a aparecer técnicamente definida la situación de default en algún momento y se va a complicar mucho la economía. Todos desean un acuerdo. Tengo la impresión de que mucho de lo que dice el Gobierno tiene que ver con un discurso político. El desacuerdo está centrado en si el equilibrio fiscal se logra en 2027 o en 2024. A lo mejor el Gobierno cede y acepta llegar al equilibrio en 2025. A la vez quiere pagar el menor costo político posible. Habrá que ver si funciona la estrategia.

- El Gobierno se niega a reducir un punto más del déficit.

- El FMI va a insistir con reducir el déficit un punto porque la situación de la inflación argentina es muy complicada. Es cierto lo que dice Guzmán, que la inflación tiene múltiples factores; por eso hay que atacarlo con un programa integral, que morigere las expectativas pero también, a la vez, hay que contener la expansión monetaria y eso implica reducir el déficit fiscal. Eso es inevitable porque puede ocurrir que siga la caída de la demanda de dinero y, en ese contexto, los precios suben más porque la gente se desprende del dinero y busca cubrirse con la compra de bienes. Eso puede generar una situación que frene también el crecimiento económico del que habla el Gobierno. Van a tener que encontrar un punto intermedio y no van a poder evitar algún tipo de ajuste. En una columna que escribí hace un mes planteé eso: la titulé “Habrá ajuste le guste a quien le guste”.

- ¿Pero el hecho de que haya una inflación tan alta y la pérdida de poder adquisitivo no implica también un ajuste vía inflación?

- Bueno, lo que no quiere el Fondo es que el ajuste se produzca vía inflación, que le permita decir al Gobierno que bajó el déficit cuando, en realidad, como ocurrió en 2021, fue porque hubo nuevos impuestos y porque la inflación licuó el gasto público. Eso no se va a poder repetir.

- ¿El 2022 puede ser un año en el que vuelva a producirse una pérdida de poder adquisitivo de la gente?

- Va a ser difícil que haya una recuperación en algunos sectores. Los jubilados y pensionados, por ejemplo, han sufrido una merma importante. El Gobierno intentará seguramente avanzar con algunos paliativos, como, por ejemplo, otorgar bonos compensatorios en el sector público cada tanto pero cuando uno mira el escenario general la situación es de deterioro. Si el año pasado, con una economía que creció al 10 por ciento, no hubo recuperación salarial, con una economía que crecerá una cuarta parte de esa cifra, es difícil pensar en una recuperación del poder adquisitivo.

- El frente externo tampoco ayudará tanto como el año pasado, ¿no?

- Tuvimos muy buenos precios internacionales y una muy buena cosecha. Tenemos hoy buenos precios internacionales, pero no se puede pensar que vayan a mejorar y, a su vez, existen estimaciones de que no habrá una cosecha récord sino que va a ser un poco menor. Ese es otro ingrediente que, cuando uno mira el sector externo y la disponibilidad de divisas, no puede depositar muchas esperanzas de que vaya a existir un excedente comercial muy grande, va a ser un poco menor.

- ¿Cuánto puede impactar lo que ocurre en Estados Unidos, con subas de tasas e incertidumbre?

-Nos va a impactar. Cuando la Fed, la Reserva Federal de Estados Unidos, modifica la tasa de referencia lo que sucede es que aspira capitales desde las economías emergentes a las centrales. Y nosotros estamos para colmo en una situación delicada. Nos puede llegar a afectar. Por otra parte, si uno mira lo que acaba de publicar el Fondo Monetario Internacional, que contiene una baja en la proyección del crecimiento mundial, que se genera fundamentalmente porque Estados Unidos se desacelera un poco y China también se desacelera, bueno, ahí se comprende lo que puede ocurrir. Son los dos países que actúan como locomotora de la economía mundial. Debemos pensar, por lo tanto, que este año no habrá una situación internacional de tasas muy bajas y comercio en expansión. Eso no va a ocurrir en 2022.