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Es el primer caso de mala praxis que se eleva a juicio

Lucrecia Ñañez era una adolescente de 15 años del barrio San Nicolás que llevaba un embarazo de pocos meses. Murió en el Hospital Pasteur el lunes 5 de junio de 2017 por un shock séptico.

La abogada querellante de la familia, Analía Nicolli, asegura que se trata de un hecho inédito en la ciudad y que sienta un precedente importante en la misma.

“En Villa María no hubo casos de esta índole, donde hay cinco médicos imputados”, dijo la letrada.

“Considero que no llegan, porque es materialmente imposible, hoy por hoy la Justicia ya tiene una demora incalculable cuando hay causas por presos, y la Justicia tiene prioridades, este tipo de casos no lo es”, se lamentó Nicolli.

Y agregó: “No lo fue, no lo es y no lo va a ser, por eso queda un camino larguísimo que todavía tenemos que recorrer”.

Además reiteró sobre la importancia del caso de Lucrecia Ñáñez, “esto es inédito y hay gente que desiste lamentablemente, y no teniendo una causa con una persona detenida, como esta, es mucho más difícil”, indicó.

“El fiscal Bosio nos recomendó no salir a contar esto a los medios por una cuestión de respeto, porque los médicos están haciendo frente a la pandemia; se entiende y no se salió para que no nos perjudique tampoco, pero nosotros también estamos trabajando y no quita que lo que pasó fue real y que la niña falleció es así y no hay vuelta en eso”, sentenció la abogada.

Por último, Nicolli analizó que los próximos pasos a seguir serán más lentos, “seguramente vamos a tener que pasar algunos meses esperando hasta que la causa llegue a la Cámara del Crimen”.

La abogada querellante sostiene que con este tipo de casos se enfrenta a dos grandes sistemas, el de la justicia y el de la salud, “por eso la gente no avanza con estas causas y quedan en la nada”, dijo la abogada Analía Nicolli.

El hecho

La muerte -según consta en el informe forense- se produjo a causa de un shock séptico multiorgánico que sufrió Lucrecia, es decir, una infección generalizada. Ésta última provocó un paro cardiorrespiratorio.

La abogada que representa a la querella sostuvo que los avances en la causa se consiguieron por la proactividad del fiscal que en su momento requirió los expedientes médicos.

Según la asesora letrada, la Fiscalía pudo comprobar que la menor de edad -que cursaba un embarazo de entre dos y tres meses- no estuvo acompañada por su familia.

“Tratándose de una menor, deberían haber permitido el acompañamiento familiar. Lucrecia tenía tan sólo 15 años.

A la familia prácticamente no la dejaban ingresar”, expuso Nicolli.

La Ley 25.929 sobre Parto Humanizado contempla -en su segundo artículo- que un menor de edad no puede quedar aislado de sus parientes. A su vez, establece que el adulto debe acompañar al paciente y que debe tener injerencia en la toma de decisiones médicas.