Nacionales | Aborto | debate | legalización

Copar las calles, la estrategia planeada para ganar el debate

Los sectores a favor y en contra del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo adoptaron la misma consigna. Se movilizaron millones de manifestantes al Congreso

El 14 de junio marcó un antes y un después en la manera de militar las adhesiones o discrepancias con el proyecto de ley que se continúa debatiendo al cierre de esta edición en la Cámara de Senadores. Aquel frío jueves de invierno mostró que la presión social ejercida desde la calle no era para denostar. Tal es así que las acciones dirigidas desde entonces por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito como las de los grupos provida se encaminaron a agitar a la población para llenar las plazas de las ciudades a lo largo y ancho del país, expresarse en redes sociales y, desde luego, asistir masivamente a la Plaza del Congreso para acompañar el tramo final del debate en la Cámara Alta.

El martes a la noche se realizaron vigilias en distintas localidades y luego, varios manifestantes, sobre todo los que no viven en Capital Federal o provincia de Buenos Aires, tomaron colectivos para arribar temprano al Congreso. 

La sesión estaba convocada para las 9.30, pero finalmente se corrió hasta las 10. Desde unas cuadras antes se podía percibir el sonido de los tambores, cánticos y pruebas de sonido. 

De a poco la gente comenzaba a inundar las calles, y la organización de los dos sectores, bien separados por una valla metálica, se iba poblando. De un lado, las banderas argentinas, los globos y pañuelos celestes. Del otro, el verde profundo que viralizó la campaña. La militancia a favor y en contra del aborto legal se apropió de los símbolos: el celeste y la bandera de argentina ya no son de todos los ciudadanos, sino que están en manos de los que se consideran patriotas y defensores de la vida del niño por nacer, mientras que el verde, insignia de la naturaleza, también cayó en manos del lema aborto legal, seguro y gratuito. Tan fuerte es la distinción que ninguno de los que estaban en la plaza olvidó qué prendas debían escoger para no desentonar con el resto de sus compañeros de lucha.

Una jornada sin cierre certero

El Senado de la Nación está compuesto por 72 integrantes, mientras que en Diputados, el total es 253. Se suponía que adelantar el debate iba a permitir que la votación se alcanzara a medianoche. La última vez que asistimos a la discusión por el proyecto de ley IVE se salió del rango de tiempo estipulado y demoró casi 24 horas. La vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, quien es además presidenta del Senado, recordó en varias oportunidades a los legisladores que respeten el tiempo estipulado, de 10 minutos, para no demorar la discusión. Así y todo, se rumoreaba que el final iba a llegar pasada la medianoche.

Cerca de las 17 de la tarde, mientras el caudal de gente que caminaba por la Avenida de Mayo seguía in crescendo, la lluvia dio sus primeras señales. Rápidamente, si uno miraba por encima del público, se veían calles tapadas por paragüas. Tampoco tardó en llegar el vendedor que, al grito de “Paragüas por cien pesos, cien pesitos el paragüas”, aprovechó la situación para ganar dinero. Tanta era la expectativa y el nerviosismo de las personas que apoyan y rechazan el proyecto de aborto legal que nadie pretendía abandonar su posición en el territorio hasta que el tablero del senado indicara un número.

Algunos juntaban energías sentados en el cordón de la vereda, en algún bar, en la puerta de algún banco, comercio o local que permitiera hacer uso de ese espacio. Incluso, hay quienes cargaban bolsas de dormir y aislantes, dispuestos a quedarse pase lo que pase.

Estrategias para sobrevivir

Siempre que ocurre una manifestación, marcha o movilización, aparecen los vendedores ambulantes, que con buen criterio comercial y de servicio (porque cumplen también ese rol) improvisan puestos donde ofrecen sus productos: comida, artesanías, y en una jornada como la de ayer se sumaron banderas, pañuelos y todo tipo de merchandising (pines, mochilas, gorras, remeras). Respecto de esto último, era bien notoria una diferencia: del lado “provida” sólo se vendían de color celeste, mientras que del otro lado, había variedad de colores: el violeta, símbolo de la lucha contra la violencia de género, verde, naranja por la separación del Estado de la Iglesia, rojo, que pide por una nueva ley de adopción.

Además, en la calle había puestos que invitaban a sumar firmas con el lema: "La Iglesia y el Estado, asunto separado", a favor de que se corte el financiamiento estatal a la Iglesia católica. 

Lo que no distingue colores es la comida: tanto la venta de choripanes, hamburguesas (a $ 70), tortas ($ 20 la porción), empanadas (desde $15), gaseosas ($ 30) pululaban a ambos lados de la Plaza de los dos Congresos.  

Magdalena Bagliardelli. Enviada Especial.

Comentá esta nota

Noticias Relacionadas