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Mientras el aborto se discutía en Diputados, afuera ardía la Plaza

Las opiniones a favor y en contra del aborto legal traspasaron las paredes del recinto. Manifestantes con pañuelos verdes y celestes se expresaron desde temprano en las calles de forma pacífica y alegre

La Plaza del Congreso amaneció dividida por dos vallas: mirando de frente al edificio, a la derecha estaban las voces a favor de la interrupción del embarazo gratuito, proyecto que comenzó a debatirse a las 11 y que al cierre de esta edición no se acercaba al resultado probable. En la avenida de la izquierda, en cambio, estaban las organizaciones Provida, quienes se denominan en oposición al aborto y a favor de las dos vidas.

El megaoperativo de seguridad se montó el martes para evitar que se crucen los manifestantes de cada grupo. Además, el tránsito permaneció cerrado por un amplio radio.

Desde temprano, organizaciones sociales y políticas comenzaron a armar carpas, colocar banderas y ganar un espacio en la calle. Ciudadanos de todo el país se dieron cita en el Congreso, para apoyar la causa que los convence.

A medida que transcurría el día, cada vez más jóvenes fueron colándose en la vía pública con pañuelos verdes y glitter en mejillas y párpados.  

Del otro lado, globos blancos y celestes y unas pancartas de color rosa fueron decorando los árboles y la valla negra que impedía el acceso a la plaza.

 Música de fondo se oía en ambos casos y algunos cánticos: "Se ve, se siente la voz del inocente"... “Argentina, Argentina”. 

Mientras que del lado contrario coreaban: "Basta de patriarcado y que nos digan lo que hay que hacer" ... "Aborto libre y gratuito para que decida la mujer"... "Si no hay aborto legal qué quilombo se va a armar".

Los vendedores ambulantes aprovecharon la fría jornada preinvernal para armar puestos de comida al paso para todos los gustos. También, se hicieron lugar las mantas en el suelo con pañuelos tanto de color verde como celeste, al igual que imanes, stickers y prendedores con imágenes a favor del aborto legal y en contra.

Alrededor de las 17, las calles estallaron de gente. Caminar era dificil entre estudiantes que coparon las esquinas, al ritmo de cánticos y bombos. Pasar de un lado al otro de la valla tampoco fue tarea simple, ya que  se formaba una especie de embudo. En menos de dos horas, la gente empezó a brotar desde la avenida 9 de Julio.  Se notaba que a pesar del frío nadie quería perderse la oportunidad de acompañar el debate desde la Plaza. Además, los organizadores de las manifestaciones a favor y en contra del proyecto de ley armaron un escenario con artistas para agasajar al público convocado.

Aborto legal

Albertina, de 24, Gimena, de 27, y Juana Rodríguez, de 25, aprovecharon para sacarse una "selfie" con el fondo del Congreso, sobre la avenida Rivadavia. "Apoyamos la lucha porque creemos que el debate que se está dando también se dividió, y lo que se quiere discutir es si va a hacer legal o clandestino el aborto y lo están tergiversando". 

Además, una de las jóvenes estudiantes de la carrera de Veterinaria, contó que tiene una amiga que abortó hace cinco años y que "fue un bajón": "Tomó una pastilla, todas estuvimos que estar atrás de ella, hasta que pudo hacer un aborto clandestino. Pero la pasó remal. No tuvo contención de ningún lado", explicó una de las chicas que se hicieron presentes en la Plaza.

Karina fue con sus hijas Lara y Abril. “Estamos a favor del aborto porque las mujeres tienen que elegir cuándo ser madres y cuándo no, por el tema de los niños, para que no haya más niños abandonados. No hay un Estado presente, los orfanatos están llenos de chicos. Mientras tanto, económicamente estamos mal, entonces hay que dejar a las mujeres que hagan un aborto”, expresó Karina. Además, como madre de dos jóvenes dijo: “Estamos en 2018, las chicas quieren evolucionar, le podés errar con un forro o con un anticonceptivo y sería bueno que pudiesen decidir qué hacer con el embarazo”.

En un sector de la plaza, los protagonistas fueron estudiantes secundarios. Elena Pagliere y sus amigas estaban sentadas en el suelo, en ronda, siguiendo el debate. “Vinimos porque estamos a favor de la legalización del aborto, seguro, legal y gratuito, para bancar a compañeres (sic) que están acá en la marcha y para esperar los resultados de la votación”, dijeron. “Nos parece importante que salga la ley para que dejen de morir mujeres, porque hay gente que no tiene suficiente dinero para poder abortar, entonces se realizan un aborto clandestino”, agregaron. Un aspecto que destacaron es que no se aplica la educación sexual integral, “entonces, mucha gente no tiene suficiente educación para evitar embarazos no deseados, por eso la consigna, educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”, concluyeron las chicas.

No al aborto

Del otro lado de la plaza, por la avenida Hipólito Yrigoyen, cerca de las 15, una caravana de mujeres y hombres con una pancarta larguísima que decía "Adelante, Argentina de pie te quiero" marchaba cantando. Banderas blancas y celestes, caras pintadas del color de la insignia nacional, cánticos a favor de la vida y aplausos rodeaban la actividad.

Lidia Rosario Lavalleto llevó a su nieta de 13 y a dos amigas a la actividad. 

"Creo que tienen que tener ideales y defenderlos, porque el derecho a la vida es muy dificil de poder sustanciar, depende de cada persona y no se puede legislar lamentablemente, no se puede poner una ley. En todo caso, que llamen a plesbicito y que el pueblo diga qué quiere. Pero no que sea una ley porque como vemos hay distintas posturas y respetables todas".

Las jóvenes también expresaron su postura: "No queremos que muera nadie y queremos la vida", dijo Chiara Medina. "Pienso lo mismo que ella, no está bueno matar un bebé. Se está desarrollando y no podemos hacer eso. Todos merecemos vivir", añadió Daiana Quintana y finalmente, Milagros Aguirre agregó: "A las mujeres que están por abortar les diría que no sólo corre riesgo su vida sino la de su hijo".

Mientras en la calle las posturas no lograban conciliarse, al interior de la Cámara de Diputados, los representantes del pueblo de todas las provincias manifestaban enérgicamente su postura a favor o en contra del proyecto que obtuvo dictamen de mayoría el martes. 

Pasadas nueve horas del inicio de la sesión, la diferencia entre votos positivos y negativos era reducida y por momentos aparecían empatados, ante la incierta posición de nueve diputados que a esa altura, seguían en la lista de indecisos.

La lucha por el aborto legal recién comienza

La noche caía sobre la ciudad de Buenos Aires, y en la Cámara de Diputados todavía era una incógnita cuál iba a ser el resultado final de la votación del proyecto de ley de interrupción del embarazo. Una decena de diputados, por presiones políticas y sociales, prefirieron no adelantar su opinión antes de levantar la mano en la instancia de votación en el recinto. 

Afuera, miles de personas celebraban una posible victoria, tanto por la positiva, como por la negativa del proyecto. Más allá de los resultados, lo que resulta innegable es que la discusión del aborto caló hondo en todos los ámbitos e instituciones de la sociedad argentina. Se convirtió en un tema de conversación y debate en los consejos municipales, las legislaturas, las escuelas, los lugares de trabajo, los teatros y cines, las plazas y sobre todo, las calles. Distintas movilizaciones, como la del Día de la Mujer y recientemente Ni una Menos, encabezaron con el pedido del aborto legal, seguro y gratuito.  Las mujeres supieron aprovechar que se encontraban frente a una oportunidad única. Por eso, el 13 de junio de 2018 pasará a la historia como el día en que el derecho a decidir fue objeto de debate entre los representantes del pueblo de la Nación. Tras doce intentos anteriores frustados, que sirvieron de antecedente para que las organizaciones de mujeres cobraran fuerza para seguir insistiendo en instalar el tema, finalmente se logró.

Si el proyecto de ley obtiene hoy media sanción, tendrá que continuar un camino aún más difícil, en la Cámara de Senadores, donde hay mayor cantidad de posturas en contra de la iniciativa, mayor compromiso con los gobernadores, quienes también se muestran reacios a que se convierta en ley el aborto, y sin dudas, con las iglesias, quienes también pujan para evitar que este proyecto obtenga legalidad.

Brillo en la calle

La multitud de personas al frente del Congreso fue un gesto más de la ciudadanía, sobre todo de los y las jóvenes, de romper las cadenas, exigir educación sexual y libertad para elegir sobre el destino de sus cuerpos.

Las mismas jóvenes que fueron criticadas con fuerza en las redes sociales y en los medios, denigradas con comentarios en contra de su derecho de elegir o de vivir la sexualidad sin tapujos, ayer tomaron la calle con bombos, bailes, pancartas, canciones y mucho brillo. 

Parece que no hay vuelta atrás. “La marea verde es invencible”, se escucha decir hace un tiempo. Puede que sea verdad. La juventud que ayer apoyó la legalización del aborto estaba segura de que debe ser un derecho como cualquier otro, y que merece ser tratatado como tal por el cuerpo de legisladores. 

Es cierto que una ley de aborto legal exigiría que los sistemas de salud pública se modificaran, para actuar más rápido ante las solicitudes de cientos de mujeres, al igual que la creación de consejerías para acompañar y contener a las embarazadas que tengan intención de culminar con un embarazo. En la parte privada, también requeriría una adecuación y respuesta de las obras sociales y prepagas para dar cobertura a las solicitudes. Primero, es importante que salga la ley, luego podrá llevar un tiempo reglamentarla. Pero sin ley hay retroceso.

El pedido de los manifestantes que se organizaron del otro lado de la plaza, vinculado a la intención de proteger a los niños por nacer, tal como lo establecen convenciones internacionales, va de la mano de propuestas para contener a la mujer que quiere interrumpir el embarazo. Sin embargo, no queda claro de qué manera se instrumentaría. Del mismo modo que en cierto momento político del país se esgrimía “quedan embarazadas para obtener un plan”, ¿qué tan lejos estarían de convertirse ahora las mujeres embarazadas en blancos de críticas? Y lo que es más grave: ¿cómo funciona la maternidad sin ser deseada?

Lo que se intenta con la ley de aborto es dar respuseta a un problema de salud pública: la posibilidad de que una mujer muera. Como dice la diputada Brenda Austin: “Una muerte evitable merece que el Estado reaccione”. 

La plaza de ayer mostró que las mujeres han logrado instalar  un tema que no tiene fin ni se termina, aunque hoy se vote negativamente.

Magdalena Bagliardelli.  Redacción Puntal.

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