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“Hoy al viejo no se lo respeta y para el Estado somos un descarte”

El presidente del Centro de Jubilados “Fraternales”, Risieri Bettiol, habló de la nueva tarjeta magnética que quiere  implementar el Pami en Córdoba. También se refirió a la realidad de sus 470 socios y de la tercera edad

En el búnker de Risieri Bettiol hay óleos de locomotoras, banderas con máquinas a vapor y maquetas de trenes completos hasta el furgón. Yo los miro maravillado, acaso con una súbita nostalgia de mi  hogar ferroviario. 

“Sí, muchacho; este centro de jubilados huele a ferrocarril. Y no podría ser de otra manera para alguien que durante veinte años fue maquinista”.

Le pregunto si esa fue la génesis del Centro de Jubilados Fraternales, una última declaración de amor al mundo de los rieles. 

“Exactamente, muchacho. Yo me jubilé en el año 83. Y en el ´90, con un grupo de exmaquinistas dijimos “no vamos a ir a la plaza a arreglar el mundo. Vamos a hacer algo mejor”. Y creamos una comisión directiva para armar este centro que presido desde entonces... 

-¿Hay muchos maquinistas jubilados en la ciudad?

-Hoy quedamos sólamente siete. Pero hay 32 viudad cobrando la pensión de sus esposos...

-O sea que ya lleva veintiocho años en el cargo...

-Sí, pero mi edad es muy avanzada... Ya tengo 86 años y estoy un poco cansado. Lo que pasa es que no encuentro un sucesor. Y yo quisiera entregarle el mando a una persona instruida y honesta. Y lo quiero hacer mientras esté lúcido. Esto no es para cualquiera. Hay que tener mucha vocación de servicio.

Abuelos magnéticos

Le comento a don Risieri que mi consulta principal es por las nuevas credenciales magnéticas que quiere implementar el Pami en toda la provincia.

“Recién me enteré por la tesorera de eso que me decís ¿Querés saber lo que pienso? Desde mi punto de vista la veo muy bien a la tarjeta magnética. Porque esta credencial que tenemos ahora, es de papel y sólo figuran algunos de nuestros datos... Mirá...”

Y Bettiol extrae un cartón plastificado  de su gastada y magra billetera. Se parece a un carnet de socio de un club inexistente, grabado letra microscópica. Y a modo de ilustración única, el cuadradito del código QR.

“El tema es que con esta credencial sólo nos podemos atender en la Clinica de Especialidades -prosigue Bettiol-. En cambio con la nueva tarjeta va a ser diferente. Porque será como una base de datos y nos van a atender donde la presentemos. Porque hoy pareciera que estamos cautivos de una sola clínica de la ciudad y no debería ser así. El jubilado es tan jubilado acá en Villa María como en Buenos Aires, Neuquén o Mendoza. Pero todavía no tuvimos consultas de los socios porque esto es muy nuevo”.

La reparación histórica que “no supimos conseguir”

-Ya que habló de los socios, ¿a qué número asciende el padrón de los Fraternales? 

-Estamos en 470 socios a los que les brindamos varios servicios. Tenemos diez talleres con yoga, tango, folclore, computación...  También enfermera y pedicura; y dos abogadas para que sepan sus derechos. Los días que ellas vienen, esto se llena como la sala de espera de una clínica.

-¿Y cuáles son las consultas más recurrentes?

-Qué pasa con la reparación histórica. Esa es la pregunta que más nos hacen. 

-¿Y qué les responde?

-Que está muy demorada esa reparación. De hecho, lleva casi tres años de promesas. Pero la única reparación histórica que vi hasta ahora fue un plus de 15 pesos. 

-¿Ese fue todo el aumento?

-No. El aumento viene el mes que viene y será de un 5,7 por ciento en tres etapas a lo largo del año. Es muy poco. Un jubilado con siete mil y pico de pesos no puede vivir. Te lo digo hoy. Y no me quiero imaginar lo que les espera a los jubilados de mañana. 

-¿Cómo ve el presente de sus compañeros?

-Es muy tétrico. Pero el futuro es peor aún. Es muy poco promisiorio el panorama. Yo le debo respeto a la investidura del presidente pero creo que no está haciendo las cosas bien.

-¿Qué piensa de la reforma jubilatoria?

-Desde el centro nos opusimos. De hecho tuvimos una asamblea porque era meternos la mano en el bolsillo. Y creo que el jubilado es el último al que hay que sacarle sus ingresos. Siempre me pregunto por qué los funcionarios de este gobierno, que ganan 400 mil pesos por mes, no podrían hacer un pequeño sacrificio y donar un monto para nuestra caja. Parece que no piensan que van a llegar a viejos.

-¿Cuál es su conclusión sobre la relación entre Estado y clase pasiva?

-Que hoy al viejo no se lo respeta y para el Estado somos un descarte. Lo veo desde las épocas desde mi papá. Y estando en este cargo lo veo mejor. Es clarísima la cantidad de cosas que no se están haciendo bien.

-¿Cómo está la salud pública para la tercera edad?

-En Villa María tenemos Pami pero las prestaciones no son correctas. Y eso se debe a que te cobran plus en todos lados. Los turnos son a dos meses. Pero si sacás la plata te atienden en el acto. 

-¿Hay propuestas para mejorarles la situación?

-Hace pocos días estuvo aquí el doctor Juan Carlos Zazzetti. Nos pormetió una gran reunión con los diez centros de jubilados de la ciudad en la sede del Pami. Pero hasta ahora no me ha confirmado ni contestado el teléfono. Lo volveré a llamar, porque he visto en los medios que va a dejar el Pami y se va a postular para intendente de la ciudad en la próxima elección.

-¿Cuál ha sido la mejor época como centro de jubilados desde 1990?

-Sinceramente y con todos sus errores y aciertos, no hubo mejor época que cuando estaba el doctor Menem de presidente y Víctor Alderete como presidente del Pami. 

-¿Por qué?

-Porque Alderete nos llamaba siempre a los jubilados del interior y nos brindaba capacitación. Quería dirigentes preparados, que no se la creyeran. Muchos quieren tener un cargo para figurar pero lo que menos hacen es informar a la gente. Son pocos los que tienen verdadera vocación de servicio. Y eso es una pena.
Iván Wielikosielek.

Redacción Puntal Villa María.


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