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En promedio, se sirven 180 porciones en barrio San Nicolás

La organización social Seamos Libres y los vecinos del barrio la realizan la olla popular todos los domingos

Las ollas populares son una acción que llevan a cabo distintas organizaciones en la ciudad y una de ellas es Seamos Libres. La realizan todos los domingos desde el invierno de 2019 con sus 13 integrantes, que se constituyeron como tal a finales de 2018. Son estudiantes, algunos trabajadores de la economía popular, graduados y militantes. En su mayoría provienen de otras ciudades y recorren las calles de barrio San Nicolás acompañando a los vecinos, en búsqueda permanente de la transformación social.

Además de la olla popular todos los domingos, Seamos Libres lleva a cabo otras actividades en el sector en forma conjunta con los vecinos, que por el momento se ven suspendidas por la situación actual de emergencia sanitaria. Toda esta información y con mayor detalle la brindó una de las integrantes de la organización y encargada de la olla, Ailén Gómez, quien dialogó con este matutino.

Olla popular

La integrante de Seamos Libres aseguró que la olla popular no cambia la realidad en la que viven los vecinos pero que “la esperan todos los domingos”. Por otro lado, manifestó que desde la organización ansían que cada familia ya no dependa de estas medidas y que tengan la oportunidad de poder alimentarse en sus casas. En la actualidad, Gómez garantizó que sirven por fin de semana entre 150 y 180 porciones de comida y que además en algunas oportunidades también se acercan familias de otros barrios.

-¿Cómo se desarrolla la olla cada domingo?

-Dentro de la orgánica de la organización –Seamos Libres- hay compañeres puntuales pensando la actividad, pero participamos todes. Además, se fueron sumando algunas mujeres del barrio, tanto para cocinar como para acompañarnos y pasar un buen rato cada domingo. Así tenemos la oportunidad de estar más cerca de sus realidades, también de generar lazos reales y humanos. Consideramos que este tipo de instancias son esenciales para no militar desde el paracaidismo y evitar el asistencialismo.

-¿Qué significa para ustedes llevar a cabo esta acción?

-Es una gran responsabilidad, por lo que te comentaba del respeto a la gente que nos espera y no querer jugar con elles. A la vez, es una actividad que por más que la hagamos con todo nuestro amor sería ideal que no pase, que no tengan que existir los comedores, que la gente tenga su plato de comida, sus cuatro comidas. Es muy triste coyunturalmente que sean necesarios estos espacios, pero lo hacemos sabiendo que de las crisis se sale entre todes.

-¿Cuáles fueron las medidas preventivas implementadas para continuar con la actividad?

-Estuvimos evaluando diferentes opciones para mantener la actividad, como repartir bolsones y no cocinar. Pero sinceramente se nos hacía imposible a nivel presupuestario cubrir esa cantidad de porciones mediante la mercadería suelta. Así que se decidió sostenerla, pero yendo sólo dos personas, turnándonos, desinfectando el lugar y haciendo la comida con las precauciones que merece la situación. Hablamos con la gente del tema para generar conciencia de la magnitud del virus. Pero sabemos que hay realidades que se ven muy afectadas y les resulta casi imposible afrontar la situación, aunque así lo quieran.

Quienes deseen colaborar con la Red de Comedores y Merenderos pueden llamar a los números 353 - 5696585 (Camila) o 353 - 4133590 (Luz). También por cuenta bancaria.

En este marco, Gómez comentó que los bolsones que fueron entregados una vez contaban con un paquete fideos, una salsa, carne molida, cebollas y pimiento. Además, con un alcohol satinizante.

-¿Qué otro factor incidió en que continúen con esta actividad?

-Como organización continuamos con la olla debido a que la mayoría de las familias viven hacinadas, son contadas las casas en las que vive solo una familia. Así que partiendo de esa base ya se les hace difícil, sin contar los ingresos parados, ya que cuentan con economías al día.

-¿Por qué es tan importante seguir con la olla en el barrio más allá del contexto?

-Particularmente para la organización es esencial. Por un lado, porque es gente muy cercana que, aparte de conocer sus realidades, queremos mucho. Sabemos que no afectamos drásticamente sus realidades ni mucho menos, pero es gente que cuenta con la olla, que la espera, y no podemos jugar con eso. Ahí sí caeríamos en una rueda asistencialista. Nosotres al comenzar con esto planteamos el objetivo de acercarnos, de que la gente confíe de verdad en nosotres y creo que vamos por ese camino. Paralelamente a todo esto y, en segundo lugar, sabemos que les vecines han sido manipulades muchas veces por diferentes partidos que tratan de comprar su confianza mediante cosas materiales, así que con más razón nos planteamos esto de sostenerla para mantener estos lazos”.

-¿El hambre puede aguantar hasta que culmine la cuarentena?

-Claramente no, al no poder trabajar muchas familias están pasando hambre, niñes, gente grande... Hay muchas familias esperando el ingreso del gobierno de la Nación, lo cual esperamos que con urgencia se entregue. La realidad es que hay hambre.

-¿Qué otras medidas impulsaron para paliar esta situación?

-A partir de la cuarentena empezamos a construir una red de comedores y merenderos con el objetivo de juntar fuerzas para seguir consiguiendo mercadería y que no se caigan los espacios. Con la iniciativa buscamos recaudar fondos para sostener nuestras actividades. Hay una cuenta bancaria en la que les ciudadanes pueden colaborar con esta acción que impulsamos desde las organizaciones. La iniciativa se denomina “El hambre no se toma cuarentena” y participamos allí trece entidades que llevamos a cabo la tarea.

-¿Qué otros procesos acompañan?

-Estuvimos acompañando el proceso de una cooperativa de mujeres, Mujeres en Lucha que hacen pizzas, también escabeche u otras comidas elaboradas. Ellas se organizan muy bien. En este momento acompañamos también con una cooperativa de construcción que quedó estancada por la cuarentena. En la misma situación se encuentran otras actividades que desarrollamos, como el apoyo escolar, copa de leche, un proyecto de huerta y batucada. Lamentablemente, todo en pausa por ahora.

-¿Cuál es la relación que poseen con los vecinos del barrio?

-El San Nicolás es un barrio chico, así que por suerte tenemos relación cercana con bastante gente. Siempre dejamos en claro esta posición de que estamos ahí para elles, pero que no somos una alcancía, en el sentido de ser una organización asistencialista. De hecho, la mayoría de les compañeres de la organización somos estudiantes, no vivimos con lujos ni mucho menos, muches estamos sin dinero y la peleamos para llegar a fin de mes. Pero siempre vamos a estar ahí para acompañarles en lo que se propongan les vecines del barrio.

-¿Cómo sostienen la olla y las otras actividades?

-Conseguimos las cosas por donaciones, pero también agregamos plata desde la organización. Seamos Libres forma parte de la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Con lo cual, algunes de nosotres recibimos, gracias a las pujas de esta confederación, un salario social complementario, el cual nos permite solventar todas las actividades que desarrollamos en el barrio, como así también todos los procesos que acompañamos. Desde este fondo, se compra la materia prima.

Contacto

La red aún solicita la colaboración de los ciudadanos y para ello habilitaron una cuenta bancaria para realizar una transacción. Número: 02004390100001003976. Alias: Marte. Toque. Cosmos.

Son 13 los comedores y merenderos que participan: Agrupación La Unidad, Biblioteca Popular Eva Perón, Casita Popular Eduardo Requena, Cepia, Comedor La Esperanza, Comunidad Caritas Felices, Cooperativa Mujeres en Lucha, Merendero Los Niños de Martita, La Poderosa, Pinceladas, Potrerito Malvinas, Seamos Libres y la Unidad Básica Ramón Campodónico.

Esta semana desde la red repartirán bolsones con distintos productos alimenticios en los distintos barrios en los que llevan a cabo su actividades.