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Una multitud celebró el Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen

Entre otros fragmentos de su homilía, el obispo Samuel Jofré insistió en no excluir a nadie. “De allí que defendamos siempre la vida de todo inocente”, dijo y destacó que los cristianos no deben ceder ante “las modas de mayorías circunstanciales”
 
Poco antes de las siete de la tarde, una multitud se congregó en las afueras de la Catedral para la celebración del Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Mientras se aguardaba el inicio de la misa —que empezó puntual—, algunos fieles se acercaron a una estatua de la Virgen: la acariciaron, le rezaron, la fotografiaron. Otros cantaron. Unos pocos conversaron.

Ayer fue el Segundo Domingo de Adviento y, por ello, apenas comenzada la ceremonia se hizo referencia a que se trata de un tiempo de preparación para la Navidad. Diez minutos después, apareció en escena el obispo Samuel Jofré Giraudo.

El acto religioso se desarrolló con normalidad. Se cantaron los salmos. Se leyó el Evangelio. Y, de esta manera, llega la homilía.

La palabra del obispo Jofré

Primeramente, Jofré dijo que Dios nos llama a la amistad con él y destacó que entre hombres y mujeres debe haber una colaboración generosa. “¿Por qué en las personas hay una inclinación al mal?”, se preguntó. “La respuesta que Dios nos da”, agregó,  es la del “pecado original”. Y siguió: “Esa falta que, tentados por el demonio cometieran nuestros primeros padres, les hizo perder la amistad con Dios. Les produjo una herida que se transmite de generación en generación, una herida que oscurece la inteligencia, debilita la voluntad y nos inclina al mal”.

Sin embargo, aclaró que el pecado no es la última palabra. “Dios no se deja vencer por nuestro egoísmo y nos promete un Salvador. Desde entonces, la humanidad vive en una constante lucha entre el bien y el mal, entre el amor de Dios y el amor propio. Ésta es la verdadera guerra: fuente de todas las otras batallas de la vida”, describió.

Así, explicó que para vencer al egoísmo es imprescindible la ayuda de Dios, que es obtenida través de Cristo. “Unidos a Él también nosotros podemos vencer el egoísmo, la desunión y la muerte. Por eso, ante los diversos problemas sociales que padecemos, los cristianos siempre recordamos que hay que ir a la causa, al pecado y no conformarnos con atacar los síntomas de las enfermedades egoístas”, expresó Jofré ante los parroquianos.

La Virgen, “una colaboradora”

Seguidamente, en su alocución, se detuvo en el rol de la Virgen . Señaló que en los Evangelios se observa cómo Cristo buscó colaboradores. Entre las personas que halló, resaltó la participación de María, “elegida para ser su madre virginal”, que “lo ayudó con su amor acompañándolo en su entrega hasta la muerte”.

Por otra parte, subrayó que fue concebida inmaculada. En esta dirección, expuso que fue preservada del pecado original desde el primer momento de su concepción “por la gracia de Dios y en previsión de los méritos de Jesucristo”.

América Latina y el mundo

En otro pasaje de su alocución, habló sobre la situación de la Argentina, América Latina y el mundo. “No somos pesimistas, pero tampoco ingenuos. De allí que hoy en Argentina recemos especialmente por el diálogo, la unidad y la paz de nuestra patria”, apuntó.

Y añadió: “Somos conscientes de las profundas diferencias y divisiones que atraviesan nuestro cuerpo social y no podemos quedar indiferentes. La amistad con Jesús nos lleva necesariamente a buscar la amistad con nuestro prójimo, a las personas que Dios ha puesto cerca nuestro. Es una tarea difícil pero apasionante que debe comenzar en nuestras familias, donde vale la pena empeñarnos a fondo. Renunciar a ella es una claudicación cómoda pero estéril y, a la larga, socialmente suicida”.

Luego insistió en la importancia de no excluir a nadie. “De allí que defendamos siempre la vida de todo inocente. Desde la concepción hasta la muerte natural. Los cristianos no hemos de ceder ante las modas con mayorías circunstanciales. La vida de todo inocente es sagrada por débil que sea. No hay razón alguna que justifique su eliminación”, sentenció.

Año Jubilar Mariano

Previo a finalizar, Jofré recordó que se comienza el Año Jubilar Mariano, con motivo de los 400 años del hallazgo de sagrada imagen de la Virgen del Valle de Catamarca. “Queremos que sea un bálsamo de piedad que suavice nuestros dolores y alivie nuestro cansancio. Procuremos ser generosos en el rezo del santo rosario y en otras muestras de piedad mariana”, dijo. Y al cerrar su discurso también refirió que el Papa Francisco  concedió la indulgencia plenaria por un año.

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