Lo hizo para rebatir los dichos de “El perejil”, concretamente el tramo más comprometedor: cuando Zárate mencionó que fue involuntario testigo de una fuerte discusión entre Macarrón y su esposa. “Quiero aclarar lo que dijo Zárate, porque es un embustero”, arrancó.

“Nunca existió esa discusión entre Nora, mi mujer, y yo. Y paso a explicar por qué”, dijo el acusado desde la silla destinada a los testigos. Agregó que en el día mencionado inicialmente por el testigo, no se encontraba en su casa sino atendiendo cirugías programadas. También aclaró que en el horario que Zárate citó en su declaración anterior, la del año 2016, era el momento en que tanto él como su esposa dormían la siesta.

Subrayó además que en ningún momento la ventana de la habitación que estaba siendo pintada por Zárate estuvo sin vidrios, “por la sencilla razón de que el piso era de parquet y no podía estar sin ventanas porque se mojaría los días de lluvia”, razonó.

Como ni el fiscal ni el abogado defensor mostraron interés en interrogarlo sobre el tema, el acusado se limitó a recalcar: “Quise aclarar a los jurados cuál es la verdad porque este es un embustero total (sic)”, insistió.

Alejandro Fara. Especial para Puntal