“De cada 30 personas que ingresan, podemos resolver el consumo de 18”
El director e interventor de los centros de día y noche que se encuentran en Villa María y Villa Nueva, Ernesto Lazarte, dijo que desde la ONG logran solucionar cerca del 60 por ciento de los casos de pacientes con consumo problemático
El consumo de alcohol y drogas no hace diferencia en cuanto a género y está en todas las franjas etarias. Según confirmaron desde la Asociación Nazareth, trabajan con adolescentes de 13 años hasta personas de 65. La mayoría son hombres.
Este matutino dialogó con el titular de la entidad civil sin fines de lucro dedicada a la prevención, rehabilitación y reinserción social de personas con problemas de adicción a las drogas y/o alcohol, Ernesto Lazarte, sobre el abordaje de esta problemática.
Actualmente dicha ONG trabaja en el Departamento General San Martín con un Centro de Día (Casa Esperanza) ubicada sobre calle Estados Unidos -a pocos metros de la Iglesia Catedral-, y con dos Centros de Noche, que se encuentran en barrio La Calera (recibe a mujeres) y Villa Nueva (comunidad de varones).
El director e interventor de dichas sedes señaló a PUNTAL VILLA MARÍA que “de cada 30 personas que ingresan, podemos estar resolviendo el consumo problemático de 18”.
Desde Nazareth manifestaron que la problemática en adicciones “es muy difícil de abordar, y mucho más cuando es en momentos de crisis económica”.
Edad y género
A los centros de la región asisten mayoritariamente hombres (la proporción en relación al género femenino es 60/40). Lazarte mencionó que la franja etaria de pacientes parte desde la edad preadolescente y llega hasta la tercera edad. “Tenemos gente desde los 13 años hasta los 65. Todo el abanico etario está cubierto”, sostuvo.
Las causas de la mayoría masculina, según el director de Casa Esperanza, se explican con la personalidad de cada uno de los géneros. “La mujer no suele tener mucha llegada a los centros de rehabilitación. Un hombre es mucho más facil que toque fondo, en cambio, la mujer tiene una estructura más poderosa, resistente y resiliente. Es por eso que resisten mucho más a la ruina en la que están expuestas. La mujer está sometida a un maltrato transgeneracional, por eso tiene más tolerancia al dolor y a la manipulación que el hombre”, confirmó.
El abordaje
El tratamiento desde la comunidad es con el paciente pero también con su entorno. “Por cada caso que tenemos, hacemos grupos de padres, hermanos, parejas, amigos, hijos, ámbito laboral y educativo”, aportó quien está al frente de la sede de calle Estados Unidos, y agregó que “el abordaje es integral a la enfermedad y por eso el problema no es de una sola persona”.
Para mayor efectividad en el logro de los objetivos terapéuticos, es necesario que la persona adicta esté contenida por al menos tres personas de su entorno, dijeron.
Colaboración de la comunidad
Lazarte remarcó en la importancia que tiene que la comunidad villamariense colabore con Asociación Nazareth. “Creemos que no es conveniente cobrarle los tratamientos al asistido. Las personas vienen de un proceso que genera mucho desgaste, incluso muchos han pasado por judicializaciones o por desgaste en el recurso laboral. Lo económico es una variable de mucha sensibilidad en los tratamientos”.
Cabe destacar que en las diferentes sedes de la región de Asociacion Nazareth (centros de día y noche), asisten aproximadamente 70 personas.
Treinta años siguiendo al consumo
Nazareth hace 30 años que trabaja en la prevención, rehabilitación y reinserción social de las personas con problemas de adicción a la drogas.
“Cuando uno hace prevención, tiene que tener herramientas para dar respuesta al problema del consumo”, aseguró el director de Casa Esperanza, Ernesto Lazarte.
Nazareth actualmente cuenta con 18 comunidades terapéuticas distribuidas entre las provincias de Córdoba y Santa Fe. “Por ejemplo tenemos internación de niños en la comunidad de Rafaela y también internación de mujeres para tratar problemas específicos de género”, añadió.
Un problema sociológico
El contagio de esta enfermedad se da a través de los vínculos sociales, se trata de un contagio antropológico y cultural, en el marco de un problema sociológico que nos engloba a todos, contó Lazarte.
“Hemos pasado por muchos procesos de cambio en lo social, hoy estamos atravesados por el paradigma de la posverdad. Parece que todo lo que hacemos tiene una justificación y no hay ley bioquímica que afiance este pensamiento. Es una mentira, no todo acto que nosotros cometamos tiene una justificación”, aseguró quien dirige los centros de día y noche de la región.
Según el referente de Nazareth -quien también se encuentra dirigiendo la comunidad terapéutica de Bell Ville-, las adicciones no solamente son a las drogas.
“Pueden ser al trabajo, al celular, a cualquier sustancia que produzca efectos narcolécticos. En definitiva todo lo que genera estas ‘sustancias’ es una imposibilidad de sostener rutinas”, aclaró.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal
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Este matutino dialogó con el titular de la entidad civil sin fines de lucro dedicada a la prevención, rehabilitación y reinserción social de personas con problemas de adicción a las drogas y/o alcohol, Ernesto Lazarte, sobre el abordaje de esta problemática.
Actualmente dicha ONG trabaja en el Departamento General San Martín con un Centro de Día (Casa Esperanza) ubicada sobre calle Estados Unidos -a pocos metros de la Iglesia Catedral-, y con dos Centros de Noche, que se encuentran en barrio La Calera (recibe a mujeres) y Villa Nueva (comunidad de varones).
El director e interventor de dichas sedes señaló a PUNTAL VILLA MARÍA que “de cada 30 personas que ingresan, podemos estar resolviendo el consumo problemático de 18”.
Desde Nazareth manifestaron que la problemática en adicciones “es muy difícil de abordar, y mucho más cuando es en momentos de crisis económica”.
Edad y género
A los centros de la región asisten mayoritariamente hombres (la proporción en relación al género femenino es 60/40). Lazarte mencionó que la franja etaria de pacientes parte desde la edad preadolescente y llega hasta la tercera edad. “Tenemos gente desde los 13 años hasta los 65. Todo el abanico etario está cubierto”, sostuvo.
Las causas de la mayoría masculina, según el director de Casa Esperanza, se explican con la personalidad de cada uno de los géneros. “La mujer no suele tener mucha llegada a los centros de rehabilitación. Un hombre es mucho más facil que toque fondo, en cambio, la mujer tiene una estructura más poderosa, resistente y resiliente. Es por eso que resisten mucho más a la ruina en la que están expuestas. La mujer está sometida a un maltrato transgeneracional, por eso tiene más tolerancia al dolor y a la manipulación que el hombre”, confirmó.
El abordaje
El tratamiento desde la comunidad es con el paciente pero también con su entorno. “Por cada caso que tenemos, hacemos grupos de padres, hermanos, parejas, amigos, hijos, ámbito laboral y educativo”, aportó quien está al frente de la sede de calle Estados Unidos, y agregó que “el abordaje es integral a la enfermedad y por eso el problema no es de una sola persona”.
Para mayor efectividad en el logro de los objetivos terapéuticos, es necesario que la persona adicta esté contenida por al menos tres personas de su entorno, dijeron.
Colaboración de la comunidad
Lazarte remarcó en la importancia que tiene que la comunidad villamariense colabore con Asociación Nazareth. “Creemos que no es conveniente cobrarle los tratamientos al asistido. Las personas vienen de un proceso que genera mucho desgaste, incluso muchos han pasado por judicializaciones o por desgaste en el recurso laboral. Lo económico es una variable de mucha sensibilidad en los tratamientos”.
Cabe destacar que en las diferentes sedes de la región de Asociacion Nazareth (centros de día y noche), asisten aproximadamente 70 personas.
Treinta años siguiendo al consumo
Nazareth hace 30 años que trabaja en la prevención, rehabilitación y reinserción social de las personas con problemas de adicción a la drogas.
“Cuando uno hace prevención, tiene que tener herramientas para dar respuesta al problema del consumo”, aseguró el director de Casa Esperanza, Ernesto Lazarte.
Nazareth actualmente cuenta con 18 comunidades terapéuticas distribuidas entre las provincias de Córdoba y Santa Fe. “Por ejemplo tenemos internación de niños en la comunidad de Rafaela y también internación de mujeres para tratar problemas específicos de género”, añadió.
Un problema sociológico
El contagio de esta enfermedad se da a través de los vínculos sociales, se trata de un contagio antropológico y cultural, en el marco de un problema sociológico que nos engloba a todos, contó Lazarte.
“Hemos pasado por muchos procesos de cambio en lo social, hoy estamos atravesados por el paradigma de la posverdad. Parece que todo lo que hacemos tiene una justificación y no hay ley bioquímica que afiance este pensamiento. Es una mentira, no todo acto que nosotros cometamos tiene una justificación”, aseguró quien dirige los centros de día y noche de la región.
Según el referente de Nazareth -quien también se encuentra dirigiendo la comunidad terapéutica de Bell Ville-, las adicciones no solamente son a las drogas.
“Pueden ser al trabajo, al celular, a cualquier sustancia que produzca efectos narcolécticos. En definitiva todo lo que genera estas ‘sustancias’ es una imposibilidad de sostener rutinas”, aclaró.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal