Villa María | Adicciones

Existe “un aumento de la tolerancia hacia el consumo”

La titular de Casa Esperanza señaló que en Villa María hay “segunda y tercera generación de hijos vendedores de drogas” y también “segunda y tercera generación de hijos adictos”
 
La titular de la Casa Esperanza, Verónica Valentín, confirmó que en Villa María y Villa Nueva hay “segunda y tercera generación de hijos vendedores de droga”, que es un “narcomenudeo que es cultural ya”, como también existe “segunda y tercera generación de hijos adictos: a lo mejor padres o abuelos eran alcohólicos, los hijos consumidores de drogas, y los hijos de los hijos, adictos”.

“Entonces ya tenemos una cultura. No es solamente la situación de pobreza. Cuando empezamos teníamos chicos que inhalaban pegamento, ahora sigue habiendo, pero hay tanto consumo y tanta venta de narcomenudeo en los barrios que los chicos acceden fácilmente”, reconoció. Sí estableció diferencias en relación con el circuito para el acceso al dinero para comprar, con los sectores más acomodados que “lo tienen en su bolsillo, no tiene que salir a robar”, mientras que para otros grupos que no tienen esa posibilidad “en períodos de consumo alto hay más robos, más delincuencia”.

En ese marco tan crudo que describió marcó como claves tres ejes: asistencia, prevención y lucha contra el narcotráfico. “Si no se avanza en esas tres políticas de manera conjunta vamos a mayor complejidad. Si eso interactúa, abre la posibilidad de que se frene y que hagamos un retroceso”, apuntó.

“En este momento estamos en un momento de aumento de tolerancia hacia el consumo en la sociedad. Papás que vienen trayendo a su hijo con problemas pero que primero aceptaron el consumo de marihuana y alcohol, llegan pidiendo asistencia porque su hijo ya se desbordó, descontroló, perdió la estructura diaria, dejó el colegio y empezó con otras drogas. Esa tolerancia no se veía antes, hoy hay un aumento de tolerancia social”, advirtió. Y aclaró que “el aumento de la tolerancia es un posicionamiento cultural general”.

Y como ejemplo señaló: “Si prohibís el consumo de alcohol en fiestas de 15 años, y lo prohibís, en un primer momento habrá un rechazo y rebeldía, pero si eso se sostiene, ese límite es ordenador y disminuís la tolerancia. Si lo permitimos abrimos la puerta al consumo de alcohol antes de los 18 años, eso es aumento de la tolerancia”. 

Esto trae sus consecuencias porque el menor no está preparado física ni psíquicamente para ese consumo. “Hay aumento de la depresión en adolescencia porque hay consumo de alcohol precozmente”, explicó. Y apuntó: “Eso es lo que necesitamos frenar con las políticas y la articulación en el trabajo”.

En relación con lo que se hace, reconoció la labor de la Policía Federal Antinarcótico (PFA) “que ha dado buenos resultados”, para “evitar circulación y que se activó cuando se presentaron denuncias, lo que no alcanza todavía para frenar porque el narcomenudeo  sigue circulando”. 

“Acá tenemos lo que es algo parecido al paco, que es el crack, lo tenemos en circulación, y si lo tenemos en circulación quiere decir que hay elaboración. Y si hay elaboración quiere decir que entran camionadas de hoja de coca a la ciudad. Porque para hacer un kilo de cocaína hacen falta 100 kilos de hojas de coca”, relató. Por eso consideró que “hace falta más trabajo en la ruta”. 

Y aclaró: “No estoy diciendo algo que no se sepa”.

A pesar del panorama, el desánimo no tiene espacio. “Un paciente con una vida saludable ya te da ánimo para seguir por 100 más que no se puedan rehabilitar. Y este año se van a graduar 28. En una alegría. Es gente que restauró su vida”, cerró.



Mariana Corradini.  Redacción Puntal Villa María

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