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Proponen políticas integrales para contener a los adolescentes

Diálogo con la defensora de Niñez, Amelia López

La semana pasada se presentó el relevamiento de la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de Córdoba, respecto del impacto que ha tenido la pandemia del Covid-19 y las medidas de aislamiento social. En diálogo con Puntal, la titular del ente, Amelia López, se refirió al alerta sobre los malos hábitos generados en este período y cuáles son las políticas públicas que se deberían desarrollar a futuro.

“Los relevamientos que hemos realizado, tanto a los padres como a los adolescentes, están enfocados en tratar de monitorear las situaciones que viven las familias en la línea de construir una nueva normalidad, que necesitará una mirada distinta, revisando las políticas públicas que se vienen desarrollando, sobre todo en los ámbitos educativo y sanitario, y en aquellas acciones que tengan que ver con el fortalecimiento familiar”, sostuvo López, y agregó: “Creo que deberíamos hacer hincapié en que la pandemia reforzará las desigualdades anteriores, porque estos datos deben mirarse en una línea de que se buscó tomar las voces directas de las niñas, niños y adolescentes, y tiene la limitación de ser una encuesta online”.

La funcionaria aclaró que si bien se trata de una muestra importante, “queda recortada por aquellos adolescentes que tienen acceso a una fuente de Internet, sea telefónica o de computadora, y siempre hay que recordar que al menos un cuarto de la población adolescente no tiene acceso a ese recurso”. En este sentido, consideró que algunos datos del relevamiento puedan verse agravados en esa población a la que no podemos llegar en esta circunstancia de cuarentena. “Se trata de chicos que en la familia tienen un solo teléfono, por ejemplo, es una limitación que advertimos y vemos que hay un grupo poblacional que podría tener peores condiciones que las que nosotros hemos relevado”, explicó.

- ¿Cómo se analiza este nuevo escenario?

- Creemos que la nueva normalidad no puede construirse sobre juicios previos y experiencias anteriores a la pandemia, porque se ha vivenciado en los chicos una realidad muy fuerte en este período, y no es lo mismo cómo lo vivió un adulto en estos 4 meses al mismo tiempo que un niño o un adolescente, en una etapa de la vida que están en crecimiento y desarrollo, y es un tiempo importante para la generación de hábitos.

López comentó que les preocupa, entre los datos que relevaron, saber que los chicos han tenido hábitos menos saludables durante este período de tiempo. “Han tenido una habitación menos saludable, menos consultas a los médicos, menos actividad física, y más hora de pantalla de las que se recomienda, y venimos viendo un fenómeno que tiene que ver con infancias y adolescencias en soledad y adultizadas”, indicó la funcionaria, que agregó: “Es un fenómeno sobre el que alertaban los pediatras desde hace unos años, y es la razón por la que hemos focalizado el sentimiento de soledad y lo usamos para estudiarlo con cuatro variables muy importantes: las emociones que sienten; el consumo de alcohol, que nos preocupa desde hace tiempo; las relaciones con sus pares y el vínculo con sus padres”. La defensora comentó que de este cruzamiento surgió que en este grupo de chicos que sienten soledad están más presentes los sentimientos de depresión, angustia y el miedo.

- ¿Qué abordaje han analizado a este escenario?

- Todos los datos fueron presentados la semana pasada, pensando en cómo enfocar las políticas públicas hacia futuro, y allí surgió con mucha fuerza la necesidad de la generación de servicios de salud integral del adolescente, que no estén sólo enfocados en sus patologías, en la sexualidad o los consumos, sino que puedan mirarlo de un modo integral. Por otro lado, surgió la necesidad de políticas que sean integradas, mirando las problemáticas ligadas a la violencia, al abuso, a las emociones, que tengan a los jóvenes en el centro. Finalmente, se dio la preocupación sobre lo que será la nueva normalidad escolar, para que tenga en cuenta los conflictos que los chicos tienen entre sí, y las situaciones que se hayan generado en conectividad.

La funcionaria comentó que, además, es necesario fortalecer a las familias, dándoles herramientas para el acompañamiento de los chicos en el impacto emocional que han tenido, al igual que la ayuda a los docentes para este vínculo con los chicos. “La pospandemia nos enfrenta a la incertidumbre, que es algo a lo que no estamos acostumbrados; los chicos se acomodan más a esto, y es necesario que los adultos cambiemos nuestra mirada sobre los jóvenes y sobre los sistemas que administramos, con una mirada que tenga en cuenta el sentimiento, acompañamiento y escucha de los chicos”, completó.