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“Volver a la entrega directa sería un retroceso en los derechos del niño”

Claudia Mondino, una de las coordinadoras del Grupo Adoptar Villa María, habló de la propuesta de “Pañuelos Rojos”, que pide modificar la ley de adoptabilidad sancionada en el Nuevo Código Civil de 2015

A la gran danza del pueblo argentino también ha llegado “la grieta”. Y no sólo bajo las alpargatas craquelando el piso de los bailarines sino también en lo alto. Y agitando pañuelos verdes, celestes y naranjas se ha sumado el rojo; surgido hace un par de semanas en Río Cuarto como un proyecto de Andrea Petrone.  La invención de la concejala de Unión Por Córdoba simboliza el reclamo por nuevas normas para la adopción (de hecho la propia Petrone está inscripta desde hace seis años en el registro de aspirantes). Lo cierto es que su iniciativa ya consiguió varios miles de seguidores.

Sin embargo ese reclamo no cayó bien en los demás grupos autogestivos pro-adopción que se desparraman en el país. Uno de esos es “Adoptar Villa María”, con fuerte presencia en los últimos tiempos.

Coordinado por Claudia Mondino, Paola Damiani, Walter Barrientos y Carolina Pestaña, “Adoptar Villa María” realiza todos los meses charlas informativas abiertas con especialistas de todo el país. Y convocada por este medio, Mondino habló de la propuesta venida de Río Cuarto.

El niño como sujeto de derecho

-Tienen una relación muy cercana con varios grupos del país ¿Cómo tomaron la propuesta de “Pañuelos Rojos”?

-Cuando nos enteramos, junto a los grupos autogestivos que vinieron al encuentro de junio a Villa María hicimos una nota diciendo que no estábamos de acuerdo. La firmamos con UCLA (Unidos Con Lazos de Amor) de Córdoba; “Un Gesto de Amor” de Ro Tercero y “Por Ellos”, de Río Cuarto. 

-¿Qué propone la gente de “Pañuelos Rojos”?

-Básicamente modificar la ley que se consiguió en 2015 con el Nuevo Código Civil. Quieren reformular esta ley en la cual participan efectores, especialistas y gente idónea. Todos los grupos del país apoyamos la modificación del 2015 pero no estamos de acuerdo en absoluto con la nueva propuesta.

-¿Por qué?

-Porque desde 2015 la entrega directa de bebés estuvo prohibida. Y esa era una práctica muy habitual hasta entonces y avalada jurídicamente. Eso quiere decir que mediante un escribano, la madre po-día ceder su niño a otra persona. Pero a partir del Nuevo Código Civil eso se prohibió . Y las personas que componen “Pañuelos Rojos”, con su propuesta, están propiciando la entrega directa de nuevo.

-¿Y eso qué significa?

-Volver a la entrega directa sería un retroceso tremendo en los derechos del niño; porque entre otras cosas propiciaría el comercio y el volver a concebir a la criatura como un objeto. También se presta para la adopción prenatal. Porque acordar previamente con una mujer embarazada y en situación de vulnerabilidad la entrega de la criatura, no es legal. 

-¿A partir del 2015 no fue así?

-Antes del 2015 el niño era tratado como un objeto, e incluso se lo ha llegado a comercializar . Pero tras la modificación de la ley, el niño pasó a ser concebido como sujeto de derecho. La entrega directa se presta a que los adoptantes se aprovechen de una mujer vulnerada. Y eso es lo que hay que evitar. Un niño debe ser adoptado cuando el juez lo decida; no cuando alguien pudiente lo pueda “comprar”. 

-¿Hoy la ley protege a ese niño?

-A un niño no se lo puede sacar de su familia por pobreza. Si ese niño nace, el Estado tiene la obligación de generar un recurso o un trabajo para que esa familia no se desprenda de la criatura. Es parte de una política pública.

Burocracia cordobesa

-¿Por qué creés que “Pañuelos Rojos” impulsa el cambio?

-Porque sostienen que el tema de la adopción actual es muy burocrática. Pero nosotros, con todas estas charlas con profesionales, hemos entendido mejor que nunca que es el niño el que tiene el derecho a tener una familia y no los papás y mamás en lista de espera. Por eso estamos trabajando fuertemente el tema de “los padres en espera”.

-Pero los grupos autogestivos también se han quejado de la burocracia en la adopción…

-¡Claro! Pero no queremos que se modifique la ley del 2015. Lo que sí pedimos es que los políticos y efectores cumplan con los plazos del Código Civil. Es en eso en lo que están fallando. La ley es muy buena porque está enfocada desde el niño y sus derechos, y no desde las ganas del adoptante. 

-¿Cuáles son los tiempos de los efectores hoy por hoy?

-Se tarda mucho en llamar a quienes no tienen una amplia disponibilidad; es decir cuando te anotás para recibir un bebé. La realidad de Argentina es que hoy no hay tantos bebés en adopción. Es algo muy esporádico, casi sólo cuando hay casos de abandono. La adopción es el último recurso que debe disponer la justicia, pero el Estado tiene que cumplir con los plazos y las medidas de abrigo.

-¿Y cuáles son esos tiempos?

-La justicia tiene 180 días para declarar a un chico en estado de disponibilidad, es decir para agotar todos los recursos para que el niño vuelva con su familia o con la “familia extensa”. Con feriados y domingos, eso se va a 9 meses. Pero Córdoba se toma un año y medio. Y cuando ese niño está en una “familia de tránsito” genera un vínculo. A veces el juez resuelve la situación cuando ese chico ya tiene 5 años. Y es muy duro sacarlo de esa familia. Es ahí donde falla el sistema. 

-La lista de espera no es la única manera de adoptar ¿no?

-No. Existe también la convocatoria pública. El tema es que si te llaman tenés que tener tiempo y dinero para solventarte 15 o 20 días en el lugar. Y generalmente son en El Chaco o Jujuy. Y suelen ser grupos de hermanos. Muchos adolescentes o chicos con discapacidad. En este momento hay unos 300. Si en dos o tres semanas generás empatía, te los ceden. 

-¿Y ustedes qué piensan?

-Nosotros no queremos una convocatoria pública sino que nos llamen desde Córdoba y hacer una vinculación mucho más gradual, como lo indica la ley. Preferimos pasar por el proceso de rigor. Pero esa es nuestra forma de pensar.

-¿Les han consultado por los “Pañuelos Rojos”?

-No, pero mucha gente que no está en el tema nos ha mandado pañuelos rojos pensando que nos ayudaba o para solidarizarse. Y cuando les informamos lo que hay detrás de los pañuelos nos entienden. Y el único pañuelo que nosotros queremos agitar es el de la emoción de encontrarnos algún día con ese hijo soñado.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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