Tranquera Abierta | Agricultura

Dato clave: mejoró la competitividad de la agricultura nacional

La brecha promedio de costos frente a Uruguay, Paraguay, Brasil y EE.UU. bajó de 8,6% a 4,4% en un año. Pero el principal problema está del lado de los ingresos, con las retenciones

El campo argentino viene recuperando competitividad frente a otros países de la región y Estados Unidos, a pesar de las retenciones.

 

La producción agrícola argentina logró mejorar su competitividad frente a sus competidoras regionales y estadounidense. Así lo reflejó un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea que pone el foco específicamente en los costos para conocer las condiciones en que se desarrolla la actividad.

El informe, realizado por los economistas Juan Manuel Garzón, Franco Artusso y Valentino Costamagna, destaca que en el caso argentino, por ejemplo, se sabe que el sector agropecuario presenta serias desventajas en la comparación internacional por el lado de los ingresos, puesto que ninguno de sus competidores cobra retenciones a la exportación de granos y derivados. Sin embargo, afirman, existe mucha menos evidencia sistemática sobre el posicionamiento relativo del país en materia de costos. Y es allí dondo centran su trabajo.

Por eso, desde principios del año pasado, el Ieral releva precios de fertilizantes, herbicidas, fungicidas, transporte de carga, combustible y maquinaria para cinco países: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. El estudio abarca un total de trece bienes y servicios.

Entre las principales conclusiones del informe, Argentina presenta precios más altos en 4 de los 13 productos respecto de Brasil (31% de los casos), en 11 frente a Paraguay (85%), en 9 frente a Uruguay (69%) y en 7 frente a Estados Unidos (31%).

En agroquímicos no se observan grandes brechas entre los precios locales y el promedio de los otros cuatro países: los fertilizantes se ubican entre 2,5% y 9% por encima, con la excepción del sulfato de amonio, que resulta 1,9% más barato; en herbicidas, los precios aparecen entre 1,6% y 4,6% más altos, excepto la atrazina, que se ubica 5,3% más barata; y el fungicida relevado es 6,9% más barato en Argentina.

En combustible (gasoil grado 2), Argentina se encuentra más cara que los otros cuatro países, con un precio 14,3% superior al promedio.

En servicios de transporte de carga (flete granario), el valor local es 13,7% superior al promedio —más caro que en Brasil, Paraguay y Uruguay, pero más barato que en Estados Unidos—.

En maquinaria agrícola, el panorama es mixto: los tractores resultan más caros en Argentina que en los otros cuatro países (+27,3% en promedio), mientras que las cosechadoras aparecen más baratas (-10,3% en promedio).

De acuerdo al informe, el seguimiento de los costos del último año muestra una tendencia favorable en la competitividad argentina, logrando una reducción en la brecha de precios con respecto a sus competidores regionales y Estados Unidos. “Lo que inicialmente se manifestaba como una desventaja generalizada en la gran mayoría de los rubros analizados, evolucionó hacia una posición más equilibrada”, agregan los economistas.

En efecto, la brecha promedio de los 13 productos relevados frente al promedio de Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos se redujo del 8,6% en abril / mayo 2025 al 4,4% en el último relevamiento de abril / mayo 2026, es decir, prácticamente la mitad que un año atrás. No obstante, esta mejora en la comparación interanual convive con un leve empeoramiento respecto del relevamiento inmediato anterior (dic 2025 – ene 2026), momento en que la brecha había tocado el nivel más bajo de la serie (+2,4%).

En síntesis, Argentina conserva una posición claramente más competitiva que la de un año atrás, aunque la última lectura marca una pausa —o reversión parcial— en el proceso de convergencia que se venía consolidando. Además, no debe perderse de vista que el principal problema de la competitividad del sector agropecuario se encuentra por el lado de los ingresos y no de los costos, debido a que en Argentina los productores enfrentan derechos de exportación que reducen de forma directa el precio efectivo que reciben por sus productos, lo que no ocurre en los demás países analizados.